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Detención por amenazas dejó al descubierto drama que sufría mujer por violencia intrafamiliar

Por La Prensa Austral domingo 2 de agosto del 2015

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“Yo la amo a ella y nunca le haría daño, pero, cuando tomo mucho, me descontrolo. Sin trago, soy una buena persona, pero yo la amo”.

De nada le sirvieron estas palabras al oriundo de Coihaique, José Luis Pinilla Peralta de 41 años, el que ayer fue enviado a la cárcel tras ser formalizado por amenazas reiteradas contra su pareja y el padre de la mujer, sumado a un cargo de lesiones, también contra su suegro, hombre que intentó defender a su hija en el episodio de violencia intrafamiliar que detonó la detención del imputado.

Desde el pasado jueves se arrastraba esta causa judicial, luego que, cerca de las 20,30 horas de ese día, Pinilla fuera detenido por amenazar a su pareja. No obstante, horas más tarde, uno a uno se fueron develando los pormenores que envolvían esta causa, entre ellos, el temor que mantenía sobre la mujer el imputado al decirle que tenía oculta un arma que había comprado y que, si ella hablaba de lo que pasaba al interior del domicilio, la mataría.

Dicho temor habría sido lo que llevó a la víctima de 25 años Y.S.A.C. a ocultar diversas agresiones que hacía tres meses venía tolerando. Así lo relató la fiscal Alejandra Guevara en la audiencia de formalización que ayer se ejecutó luego de que el viernes se decretara una ampliación de 24 horas para recabar mayores antecedentes.

“La víctima cubría las marcas de su cuello con un pañuelo, para que sus familiares no notaran los moretones que el sujeto le dejaba cuando la ahorcaba. Dijo que, en una oportunidad, el imputado le apretó el cuello para asfixiarla, luego soltaba y volvía a apretar mientras reía en su cara, siempre bajo los efectos del alcohol y bajo amenaza de matarla si es que decía algo”, relató la fiscal Guevara para justificar la solicitud de prisión preventiva que hizo contra Pinilla.

Ultima agresión

Cerca del mediodía del jueves se habría iniciado el último episodio de violencia contra la afectada, quien en compañía de sus tres hijos sostuvo una fuerte discusión con su pareja, él la amenazó de muerte, una vez más. Agobiada, tomó a sus hijos y se fue a refugiar a la casa de sus padres, relatándoles lo que le estaba pasando y cuánto había callado.

No obstante, cerca de las 20,30 horas, a ese domicilio llegó Pinilla, siendo retenido por los padres de la joven para que no subiera al segundo piso, donde se escondía la mujer, dando aviso éstos a Carabineros. Los funcionarios policiales no sólo dieron cuenta del descontrol en que permanecía, además del evidente estado de ebriedad que presentaba. Mientras era reducido por los policías, alcanzó a lanzar un par de golpes “al aire”, uno de ellos atinando al padre de la afectada, a quien también, y en presencia de los efectivos de orden, le gritó que volvería para matarlo en cuanto saliera de la cárcel.

Relato de las víctimas

La mujer de 24 años declaró ante el juez Juan Villa ayer en la audiencia de formalización y, con una voz entrecortada, señaló: “Tengo mucho miedo por mis hijos (fruto de una relación anterior), mis pequeños supieron que su ‘tío’ (el imputado) me quiere matar y están muy afectados. Mi hija con cáncer es una de las que vio cuando me pegaba. ¡Por favor, necesito ayuda! Me dijo que, si lo detenían, en dos días saldría y me buscaría para matarme. El me quiere matar para que yo no hable con nadie”, comentó muy afectada.

Con menos temor y en tono protector, el padre de la joven también hizo uso de la palabra subrayando que cuidará a su hija y sus nietos y que no quiere verlo cerca de ella, asegurando estar dispuesto a todo para cuidarla.

Por su parte, el abogado defensor, José Miguel Navarrete, hizo arduos esfuerzos para rebatir los antecedentes que pesaban en contra de su representado, enfatizando que los cargos eran sólo amenazas, lo que no necesariamente lleva a la prisión a un condenado. No obstante, el “jaque mate” fue hecho por la fiscal Guevara al detallar el extenso prontuario del imputado, quien evidenciaba delitos asociados a la ingesta de alcohol e incluso tenía una condena anterior por violencia intrafamiliar.

A la luz de lo expuesto y tras tomarse un receso para sopesar los antecedentes, el juez Juan Villa fue quien resolvió acoger lo pedido por la defensa, enviando a prisión preventiva al imputado, para proteger principalmente a la víctima, fijando un plazo de 30 días para la investigación del Ministerio Público.