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Ecoturismo con lupa: el extraordinario descubrimiento de la biodiversidad del microcosmos

Por Elia Simeone sábado 16 de enero del 2016

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Con la consolidación de este proyecto –desarrollado por el doctor Ricardo Rozzi y el equipo del Parque Etnobotánico Omora-, Magallanes ofrece la posibilidad de realizar un viaje por el mundo en miniatura de los bosques subantárticos y los ecosistemas asociados, experiencia única en el mundo.

“Chile ofrece, a través de los grandes telescopios y los cielos limpios de Atacama, una ventana al macrocosmos y, a través del ecoturismo con lupa en la zona subantártica de Magallanes, abrió otra ventana: la del mundo del microcosmos”.

Con esta idea fascinante llega el doctor Ricardo Rozzi, quien diseñó cuidadosamente la iniciativa de ecoturismo con lupa al interior del Parque Etnobotánico Omora, ubicado en la isla de Navarino, en la Provincia Antártica.

Esta ecorregión de los bosques subantárticos de Magallanes incluye el conjunto de árboles más australes del mundo -al extenderse diez grados más al sur que los de Nueva Zelanda-, las aguas más limpias del planeta y una abundante y rica variedad de especies que la constituyen en un “hotspot” o centro mundial de biodiversidad para la pequeña flora no vascular.

La nueva “volada” de Rozzi se basa en que los observatorios de Atacama son instalaciones fundamentalmente de la Unión Europea y países del Asia, que permiten, entre otros programas, la operación de la Nasa en suelo chileno ya que los cielos son limpios y es un territorio que se mantiene en paz. Allí, los investigadores nacionales sólo participan de ello y los ingresos se miden en miles de millones de dólares.

Como contrapunto, la ecorregión de subantártica de Magallanes a través de otros lentes, las lupas, ofrece una nueva ventana, la que permite descubrir el microcosmos.

“Pero, esta vez se trata de un proyecto cien por ciento chileno, en que Chile está innovando a nivel mundial, pues cambió la mirada sobre la biodiversidad y establece la relación valórica en el amplio sentido, incluyendo las esferas estética, ética y cultural. Es decir, coloca otro lente, una lupa distinta”, remarca Rozzi.

En este esfuerzo –que tuvo como uno de sus logros que la Unesco haya declarado Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos- se pueden marcar ciertos hitos, siendo el primero de ellos el lingüístico, ya que la comuna antes se llamaba Navarino y hoy, Cabo de Hornos.

Para Rozzi, tampoco es menor que de estar bajo el amparo del nombre Patagonia se haya comenzado a hablar de Magallanes como la zona subantártica del planeta.

“Como Patagonia, estábamos invisibilizados, porque se asocia este nombre a figuras como los guachos y las pampas argentinas, que se caracterizan por ser planas y pobres. Mientras, la estética de Magallanes como ecorregión subantártica cambia, al presentarse vasta y llena de fiordos, canales rodeados de montañas con bosques que caen al mar, lluviosa… Antes, nada de eso se veía y todo quedaba invisibilizado. Ahora, estamos frente a una nueva realidad y hay que colocarle valor a esto”, subraya Rozzi.

Un segundo hito se relaciona con ligar esto al estudio y el conocimiento al crear una escuela y establecer con la Universidad de Magallanes y el conjunto de otras instituciones afines el primer post-grado en la región: el Magíster en Ciencias. Este está hoy acreditado por cinco años, que es la acreditación máxima que el sistema otorga y que indica su alta calidad. “Estamos formando nuevos profesionales, les estamos entregando y enseñanza a usar las lupas, para que, luego, no sólo contribuyan a las investigaciones, sino que aporten al desarrollo del turismo y se enmarquen en la economía ecológica”, puntualizó el doctor Rozzi.

Junto con destacar que hay varios profesionales que están realizando doctorados fuera del país y que son parte de este semillero, también hizo ver el trabajo que se comenzó a ejecutar con el Liceo Donald McIntyre Griffiths, dictando un taller semanal y estimulando la participación de los alumnos en las ferias nacionales de ciencia a nivel preescolar y escolar. “Tanto así que el año 2014, por segunda vez ganaron el Premio Nacional de Ciencia Escolar de Explora, dejando en segundo lugar al equipo de The Grange School de Santiago. O sea, están con los ‘top’ nacionales e internacionales”, declara con énfasis.

La declaratoria de Reserva de la Biósfera no es sólo un título que suena bonito. Trajo consigo un tercer hito, cual es el ordenamiento territorial y un trabajo conjunto con el ministerio de Medio Ambiente, Conaf, Bienes Nacionales, la gobernación provincial y la municipalidad.

“Esto permite definir los espacios, proteger lo que se debe resguardar, pero, a la vez, permitir que se materialicen inversiones y que haya actividad productiva”, indicó.

De paso, este ordenamiento territorial y esta exposición al mundo a 400 años del descubrimiento del Cabo de Hornos, permite al país establecer una acción soberana de gran firmeza geopolítica.

Un cuarto hito es, según Rozzi, que el Parque Omora confundó la red socioecológica a largo plazo de Chile con Conicyt. Se posicionó como un sitio de estudios y monitoreo ecológico para la medición del cambio climático y su impacto en la biodiversidad.

Ubicado en una zona de 5 millones de hectáreas, el parque y el archipiélago están dentro de los ecosistemas más productivos del mundo y, por lo tanto, que absorben más rápidamente carbono de la atmósfera, aspecto esencial del reciente acuerdo de París. Esto abre una gran posibilidad de, junto con el Ministerio de Relaciones Exteriores, atraer inversiones a esta zona.