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El Caballero de la Rosa de América Sur (Parte II y final)

Por La Prensa Austral domingo 12 de agosto del 2018

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Sergio Gómez Gallegos

Por Jaime Bustamante Bórquez

Hagen es una ciudad de 190.000 habitantes, situada en la región del Ruhr. Era febrero de 1990, cuando invitado por el destacado profesor Aldo Baldin, Sergio Gómez Gallegos llegó a esta tierra renana.

Su objetivo era ingresar a la Alta Escuela de Opera que dirigía el notable tenor, en que el premio mayor era alcanzar el grado de intérprete superior en opera. “Empieza mi adaptación en Alemania, y me incorporo al trabajo del profesor, que tenía una gran trayectoria como intérprete del evangelista de las cantatas de Bach. La adaptación fue fácil en lo musical, pero no tanto con el idioma”.

La primera parte de adaptación, consiste en compenetrarse con el lenguaje, período que para Gómez duró entre seis meses a un año, época en que ya se pudo comunicar sin problemas. Con gran esfuerzo y mucho trabajo comienza a mostrar sus condiciones y aparece la primera invitación para participar en la ópera “El Signor Bruschino” de Rossini, cantando el rol titular.

Sólo habían pasado algo más de seis meses y como es natural esta participación, exitosa por lo demás, lentamente comenzaba abrir el mundo de la ópera en los teatros cercano. Al igual como había ocurrido en Chile y en Argentina se empieza a desarrollar una red de contactos y las invitaciones para participar en diferentes roles cada vez es más frecuentes.

Pero también se abre un nuevo espacio y es para cantar como solistas en diferentes oratorios, primero en Alemania luego en Suiza, Italia y también en Francia. Cada uno de estos peldaños iban respaldando el trabajo artístico de Sergio, a esta altura ya se había integrado a la Escuela de Alta Opera y compartía con figuras de la ópera, del mejor nivel, que al igual que él, buscaban el perfeccionamiento en las manos del profesor Baldin. Esta escuela es una institución destinadas a cantantes profesionales que buscan especializarse en opera. “Esto dura tres años y medio y me recibo en junio de 1993 como cantante lírico, cantante de ópera y el examen final consistió en cantar el rol protagónico de “La serva padrona” de Pergolesi, donde hice el rol principal que era Uberto”.

Don Pascuale, Teatro Hagen, Alemania. Sergio Gómez (izquierda).

Luego de este periodo comenzó un agitado programa de audiciones por diversos teatros de Alemania. “Finalmente fui llamado por dos teatros: Wiesbaden y Hagen. “Este teatro se interesó por tenerme de manera fija, con un contrato por dos años. Al final me decidí por Hagen, porque me ofrecía roles principales y debido a que tenía 29 años debía avanzar rápido con mi carrera”.

Fue en este tiempo cuando fue a adicionar a Wiesbaden para Los Cuentos de Hoffman de Offenbach y surgió la posibilidad de actuar en “La última estación del deseo”, de Tennessee Williams. Debido a la excelente remuneración permaneció en ese elenco por dos años.

En Hagen el trabajo es intensivo. Se hacían de 15 a 20 óperas por temporada y cada opera con 20 funciones por lo menos, lo que significaba estar todos los días o día por medio en el escenario cantando o ensayando. Los seis años de estadía en Hagen permite a Sergio adquirir más de 40 roles, roles principales. Entre otros Felipe II, Sarastro, Don Pascuale, Dulcamara. “Una gran cantidad de roles de Verdi, otra cantidad de Mozart, otra de Puccini y Wagner. Estos, (Wagner) exigen una potencia en la voz y una dicción muy especial. En estos roles, necesitaba una dicción que no se notara que era extranjero”.

Adiós a Hagen

Tras esta larga estadía en Hagen, comienza la etapa de los contratos cortos con activa participación en diversos teatros europeos. Es la forma como funcionan la mayoría de los cantantes, se contrata al artista por el espacio que dura la obra, lo que exige un constante peregrinar por diferentes ciudades. “Eso me permitió llegar a otros países cercanos, por ejemplo, en Suiza hice el “Cazador furtivo” de Weber, el rol, protagónico. “Cada vez que me iba a instalar para cantar una ópera tenía que estar por lo menos un mes. Y todo el tiempo que seguía para las funciones”. Esto le permitió conocer muchas ciudades y sus teatros. En este trafago siempre cada tres o cuatro años vuelve a Chile y en particular, a su tierra, para reunirse con sus seres queridos, amigos, y desarrollar actividades de extensión en que comparte sus aprendizajes con las nuevas generaciones. “Justamente cuando terminaba mi etapa en Alemania, hice un viaje a chile y pasé a audicionar al Teatro Municipal de Santiago, para que me conocieran, pues hacia un largo tiempo que me había ausentado. Primero vine a ofrecer un concierto a Punta Arenas”.

El paso por el Municipal es muy exitoso y eso provoca que le ofrecen un contrato para el año 2000, entre las obras que le encargan, está el rol de Basilio del “Barbero de Sevilla” de Rossini y Fray Lorenzo de “Romeo y Julieta” de Gounoud. Esta versión de Romeo y Julieta ubicó al notable bajo chileno en el reparto internacional, como lo destaca la página del Teatro Municipal de Santiago: “26, 28, 30 de octubre y 2 de noviembre de 2000 la soprano rumana Leontina Vaduva(Juliette) el tenor cubano Reinaldo Macías(Romeo) el barítono estadounidense Richard Byrne(Mercutio) y el bajo chileno Sergio Gómez (Fray Lorenzo). La conducción de la Orquesta Filarmónica de Santiago estará a cargo de Maximiano Valdés.

La oferta inicial contemplaba una estadía de seis meses, que se prolongó por un año, luego vino otra oferta para hacer el rol principal de Norma de Bellini. “Ahí fue cuando empecé a pensar en Chile y en el retorno”.

Decide volver y terminar la etapa europea, sus hijos bordeaban los 4 y 5 años y las condiciones en Chile eran promisorias, así fue, levantar bártulos e iniciar el regreso. Junto con integrar el staff del Teatro Municipal de Santiago, se incorpora como profesor de canto en el Campus Oriente de la Universidad Católica, donde permanece por 9 años. Luego la Universidad Católica de Valparaíso, y un período de 4 años en la Universidad de Talca. Entre medio de esta intensa actividad, a lo menos una vez al año volvía a Punta Arenas a ofrecer clases a estudiantes de canto, “varios de ellos, se constituyeron en importantes valores que se fueron a cantar a Santiago y algunos dispararon a Europa también”.

Tras cantar 10 años en el Municipal y 5 dando clases de canto en diferentes universidades decide el retorno a su terruño: “Primero porque hay aquí muchas voces que se pueden desarrollar, hay talentos naturales y la idea que la opera se empiece a fomentar y ojalá lograr un día en Punta Arenas, tener una compañía de ópera, ese ha sido mi sueño”.

Coro Ópera Estudio junto a su director Sergio Gómez Gallegos (extremo derecho).

Uno de los últimos roles internaciones que realizó, fue el 2015 en Montevideo como Rey de Egipto en “Aida” de Verdi. “Fue un contacto muy especial, el director de la ópera en Montevideo es un amigo con el que cante el dúo, en “Baile de máscaras” de Verdi, me invitó para que haga el rey de Egipto. Bueno, junto a un elenco internacional, estuvimos interpretando esta obra que es una de las grandes, en tamaño, porque hay momento en que puede haber 100 personas en escena más la orquesta y toda la logística. Esta obra es para mí muy interesante pues en Chile cante el otro rol de bajo, que es Ramfis”.

La vuelta a Punta Arenas

Tras su retorno a Punta Arenas de inmediato empezó a juntarse con los antiguos amigos de la música y en la idea de formar un coro dedicado a la ópera. Lo primero fue reunir a antiguos estudiantes que participaron de los cursos que vino a ofrecer. “Entonces los llame y empecé a hacer los primeros movimientos para un ensayo. Hicimos una convocatoria entre amigos, ni siquiera pusimos un aviso y llegó bastante gente y comenzaron los ensayos, siempre pensando que primero es el coro de ópera, de ese coro salen los solistas y esa es la primera base”. Era necesario un pianista y ahí estuvo el amigo de los viejos tiempos de América Sur, Enrique Díaz.

Los escenarios locales, se han deleitado con las presentaciones de Opera Estudio. Para Sergio Gómez Gallegos es parte del sueño que comienza a tomar forma. Una compañía de ópera para Punta Arenas. Talento y trabajo están. Los resultados a la vista.

Ojalá que muy pronto podamos asistir a la presentación de la opera magallánica, nacida del talento de este puntarenense que inició sus pasos musicales junto a cuatro jóvenes que llevaron el canto patagónico muy lejos, desde de aquí, desde América Sur.