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El canto popular folclórico que ha marcado la trayectoria de la familia Aravena-Krautz

Por La Prensa Austral sábado 19 de agosto del 2017

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Con el sello que Violeta Parra le impregnó desde que era una promisoria cantora, Teresa Aravena Sepúlveda ha tenido una brillante trayectoria artística en Magallanes, primero poniendo su voz y música en grupos como Raíces, y después en su local, el Alero Criollo de Ño Peiro, que hasta hoy da espacio a las tradiciones folclóricas. Si en un principio Teresa era acompañada por su hermana Silvia, ahora son sus hijos Luis y Hugo Krautz, además de su nieto Franz, los que aportan sus talentos para rendir homenaje musical y poético a referentes nacionales como Pablo Neruda, Víctor Jara o más recientemente, Violeta Parra, con un musical que esta familia está presentando por estos días en la región.

“Mi papá Luis Aravena Marambio estaba siempre con la idea de que teníamos que cantar con mi hermana, porque en la familia de él, que son de Santiago, había unas tías que eran cantoras populares, tocaban el arpa e iban al campo. Yo tenía 9 años cuando tomé mis primeras clases de guitarra con el maestro Ciro Olavarría. Después, aprendí de forma artesanal como se dice, y no hay profesor para eso. Empezamos a cantar con mi hermana, que tiene cinco años menos que yo, y formamos un dúo. Eso significó que mis papás nos llevaran a cantar enseguida”, recordó Teresa Aravena, haciendo hincapié en que “en esos años no había tanta difusión de música folclórica, el único referente que había eran los Hermanos Barrientos. Empezamos y fue la tónica de nuestro trabajo. Hubo un concurso de la Radio Militar Austral, en el año 1956, como mi hermana era muy pequeña, canté sola. La radio tenía muy buenos guitarristas en ese tiempo y saqué un cuarto lugar. Cuando nos entusiasmamos en seguir cantando, mi hermana aprendió a tocar el acordeón y el arpa, formamos el dúo y participamos en un concurso en el Gimnasio de la Confederación en ese tiempo, que se hacía para el “18” y que se llamaba ‘Magallanes canta a la patria’, donde sacamos el tercer lugar. Tuvimos diez años trabajando como dúo, y nos incorporamos a un conjunto folclórico, Clara Solovera y posteriormente al grupo Raíces”.

La memoria de Teresa Aravena es pródiga para evocar las ciudades y escenarios que visitó ya como una cantora popular de gran futuro. “Hicimos varias giras, a Colchagua, Santa Cruz, con el Clara Solovera vamos a Arica a un Nacional de cueca y Argentina. Con Raíces fuimos a Curicó, Talca, en Santiago cantamos en la Peña de Los de Ramón”, destacó.

Un alero para cantar

Pero el grupo Raíces llegó a su fin y al poco tiempo, gracias a la creación de un espacio propio, el Alero Criollo de Ño Peiro, a mediados de la década del ’80, un nuevo impulso toma la carrera de esta familia, que ya incorporaba a Luis Krautz como cantante.

“El local empieza en el año 86, funcionábamos todos los fines de semana, yo cantaba generalmente temas de la Violeta Parra, y todos ya tomaron su rumbo, los chicos formaron grupo y cantaban en el local. Siempre haciendo folclore. Posteriormente se integra Franz Krautz, mi nieto, que empieza a acompañarme en algunos temas que eran muy difíciles para mí, por lo que empezamos a incursionar en otros autores como Atahualpa Yupanqui, algunos boleros”, comentó Aravena, que dentro de los músicos que destacó en su trabajo, nombró al fallecido Eduardo Andrade, “que me acompañó en la guitarra y el acordeón. En este momento toco con Daniel Muñoz, nos preparamos con el grupo familiar y hemos hecho recitales, uno de Pablo Neruda, otro de Víctor Jara, que hemos repetido muchas veces, y ahora se integra Franz, que estamos haciendo Violeta Parra, que la semana pasada presentamos en Porvenir y la próxima semana en Natales y de ahí a Puerto Williams y San Gregorio. Es un concierto de casi una hora”, indicó la cantora sobre su nuevo espectáculo, con la que espera sumar escenarios, ya que como enumeró “he ido a Gallegos, San Julián, toda la Patagonia Argentina, en Chile, Arica, Santa Cruz, Curicó, Talca y Santiago. En los colegios en que trabajé hice educación musical, en el Colegio Padre Hurtado, en Barranco Amarillo y en el Liceo Técnico, haciendo algunos Acles”, apuntó.

Artista plástica

Pero no todo ha sido música en la vida de Teresa Aravena, ya que por su formación, ha destacado como artista plástica. “Yo el año 1958 egresé del Liceo Técnico María Behety y desde entonces he estado trabajando hasta este momento, siempre con continuidad, en paralelo a lo musical. He hecho cursos en la universidad, investigación. El bordado que hago, con la máquina, trabajo en teatinas, que es paja de trigo, pero eso es ya mi oficio, es algo que hago y esa muestra la presenté en el Museo Regional fue para cerrar ese ciclo de trabajo, y fue posible gracias a la gestión del director regional de Cultura, Gonzalo Bascuñán y la directora del museo, Paola Grendi. Ese trabajo del bordado, se ha extendido mucho, hice unos tapices para el Club de La Unión, otros para el Club Militar, y he estado siempre trabajando para la comunidad, como fue el caso del manto del Jesús Nazareno de Caguach. Hago los estandartes, los pabellones de combate que usan para el juramento a la bandera”, destacó finalmente Teresa Aravena, cuyo legado musical alcanzó a sus hijos Luis y Hugo Krautz, su nieto Franz Krautz, además de su hermana Silvia Aravena y su sobrino Mauricio Díaz, cantante del grupo Tabú, tributo a Soda Stereo.