Necrológicas
  • Miguelina del Carmen Alvarado Garrido

El capitán Arturo Prat Chacón en la Patagonia

Por La Prensa Austral miércoles 22 de mayo del 2019

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El héroe naval estuvo al menos cuatro veces en estas latitudes; en dos ocasiones como oficial de la Armada Nacional y en las dos últimas oportunidades investido por el gobierno del Presidente Aníbal Pinto Garmendia con el cargo de agente diplomático, para una compleja misión en el extranjero

Surge de inmediato la inquietud. ¿Estuvo en alguna oportunidad nuestro máximo héroe naval en la Patagonia? Pese a vivir escasos treinta y un años, ¿alcanzó Arturo Prat a conocer Magallanes? La respuesta es positiva. En efecto. Prat estuvo al menos cuatro veces en estas latitudes; en dos ocasiones como oficial de la Armada Nacional y en las dos últimas oportunidades investido por el gobierno del Presidente Aníbal Pinto Garmendia (1876-1881) con el cargo de agente diplomático, para una compleja misión en el extranjero.

Algunos rasgos biográficos de Prat

De acuerdo al certificado de bautismo, Arturo Prat Chacón nació el 4 de abril de 1848 en la aldea de Ninhue, provincia del Maule. Hijo de Pedro Agustín Prat Barril y de María Luz Rosario Chacón Barrios. Por enfermedad del padre, la familia se trasladó a Santiago, donde el niño Arturo recibió la instrucción primaria en la Escuela Elemental de manos de los maestros normalistas Bernardo Suárez y Eliseo Otaíza. El 28 de agosto de 1858 a la edad de diez años, ingresó a la Escuela Naval que dirigían los marinos franceses Juan Julio Feillet y Anatolio Desmadryl. Fueron estos hombres los formadores del llamado “curso de los héroes”, compuesto al mismo tiempo por Constantino Bannen, Carlos Condell, Wenceslao Frías, Miguel Gaona, Juan José Latorre, Francisco Javier Molinas, Carlos Moraga, Jorge Montt, Guillermo Peña, Arturo Prat, Luis Uribe, Emilio Valverde y otros.

Luego de realizar sus primeros viajes de instrucción a bordo de los vapores “Independencia” y “Maipú” y en la corbeta “Esmeralda”, obtiene el primer lugar en los conocimientos teóricos, egresando a fines de julio de 1861, con el grado de guardiamarina sin examen. Más tarde, participó en la guerra que Chile y Perú sostuvieron contra España (1865-1866). En este conflicto, destacó en el combate naval de Papudo ocurrido el 26 de noviembre de 1865 y que significó la captura de la goleta “Covadonga”, acción que le reportó el ascenso a teniente segundo. Es en este contexto, en que se produjo el primer acercamiento entre Prat y Magallanes.

Embarcado en la “Covadonga”, toma parte de la misión que el gobierno chileno encomienda al comandante Manuel Thomson de apresar al vapor español “San Quintín”, al que se presupone con pertrechos para la Armada Española. El 7 de enero de 1866, Prat pone pie por primera vez en Punta Arenas. A instancias del comandante de la nave chilena, se comunica con el gobernador Damián Riobó que le asegura que ningún barco español ha surcado el Estrecho en las últimas semanas. La goleta chilena retorna al norte y a la altura de Playa Parda reflota a la cañonera rusa “Sobel”, a la que remolca hasta Abtao el 3 de febrero.

Finalizado el conflicto bélico, Prat destacó en una serie de acciones navales que incluyó integrar la comitiva que repatrió desde Lima los restos del Libertador Bernardo O”Higgins, y la habilitación con el vapor “Ancud” de un nuevo sistema de transporte de víveres para la colonia de Magallanes, al ser designada esta zona como Puerto Libre. En esta época, Prat recaló en Punta Arenas dos veces más, a principios y mediados de 1869.

Prat conjugó su responsabilidad de oficial naval con la dedicación y constancia por los estudios: el 11 de agosto de 1871 egresa del Instituto Nacional con el grado de bachiller efectuando una disertación sobre Historia Antigua ante una comisión conformada por el rector Ignacio Domeyko, el secretario Guillermo Blest Gana y los maestros Diego Barros Arana, Ramón Briceño y Baldomero Pizarro. Aquello le permitió acceder a la Universidad de Chile con el propósito de cumplir uno de sus más fervientes anhelos: estudiar la carrera de Derecho y titularse de abogado.

Arturo Prat, pensador y jurisconsulto

Mientras desempeñó funciones de profesor de Ordenanza Naval analizó en profundidad un texto compuesto de cláusulas según los cánones españoles de la época de Carlos III conocido como Grandallana, en que el principio de libertad individual entraba en conflicto con el arcaico sistema de Ordenanza español. Prat comenzó entonces a estudiar las modernas teorías sobre el derecho público y administrativo.

Prat se especializó en el dominio de las asignaturas de Derecho Penal, el Código Civil y el estudio de la Constitución Política de la República de Chile. El 24 de junio de 1873 rinde examen sobre Derecho administrativo y en julio de 1876 se consagra como Licenciado en Leyes ante una comisión de expertos integrada por los profesores Ocampo, Cerda, Vergara-Albano, Lira y Enrique Tocornal que oficiaba como secretario. El 31 de julio recibía su título de abogado de manos del ex Primer Mandatario de la nación, y a la sazón presidente de los tribunales de justicia, Manuel Montt Torres.

La tesis de Prat se denominó: “Observaciones a la ley electoral vigente”, explayándose en materias como el Derecho público y su efecto colateral en el ámbito político. Creía en la libertad y en el secreto del sufragio como asimismo en la legitimidad del voto acumulativo. Sintetizaba su pensamiento de la siguiente manera: “El ideal sería garantizar ampliamente la independencia del sufragio y evitar abusos que la lesionen. La ley debe ser garantía eficaz de que el resultado de las urnas, sea la fiel expresión de la voluntad nacional”.

Ya antes de obtener su título, Prat tuvo la oportunidad de hacer gala de sus condiciones de jurista al defender al ingeniero Ricardo Owen acusado de desobediencia y a su amigo Luis Uribe acusado también por desobediencia y desacato a sus superiores. La brillante defensa realizada en este último caso, obligó al Consejo de Guerra absolver al acusado, dando por cumplido el tiempo de seis meses en que Uribe estuvo arrestado, concediéndole todas las indemnizaciones a la que tenía derecho.

Prat se distinguió además, como un gran organizador. Durante dos años analizó, evaluó y redactó 152 artículos para el proyecto denominado “Ley general de Navegación” que buscó fortalecer la Marina Mercante nacional y regular el creciente tráfico naviero, iniciativa legal que fue sancionada el 24 de junio de 1878, y que rigió por más de cien años la vida marítima de nuestro país.

Agente confidencial en Montevideo

Para fines del año recién señalado los países del cono sur americano vivían una etapa de convulsión política y de expansionismo militar. Chile se encontraba viviendo una peligrosa situación de límites con los países vecinos: Bolivia y Perú en el norte, y Argentina por el sur. En este país, se carecía de un representante diplomático. De modo que Prat al momento de ser llamado el 4 de noviembre para presentarse en el Palacio de La Moneda ante el Presidente Pinto Garmendia, sabía de antemano que sería encomendado para una delicada misión.

Ilustración que grafica la llegada de Arturo Prat a Punta Arenas, como agente confidencial, hecha por el profesor de Historia Eduardo Rivera, e inserto en el libro «Presencia de la Armada de Chile en la región de Magallanes y Antártica Chilena» (1843-1899) de Luis Canales Vásquez y Víctor Hernández Godoy.

El Primer Mandatario le espetó trasladarse a Montevideo, Uruguay, con el objeto de observar todo lo que hiciera la Argentina en materia de armamentos, movimientos militares y toda clase de aprestos que revelen un carácter hostil a Chile, pues se están “recibiendo continuamente telegramas alarmantes, quizás sin fundamento real, y lo que se desea saber es lo que haya de positivo”, al decir del Presidente Pinto.

Prat se embarcó en el vapor “Valparaíso” el 6 de noviembre. A través del comandante general de marina Eulogio Altamirano obtiene un préstamo por cuarenta y seis libras esterlinas en oro y una letra ante el Banco Oriental de Londres por trescientos cuarenta libras esterlinas que le servirán para cubrir su estadía. El 13 de noviembre Prat se reencuentra en Punta Arenas con Jorge Montt Alvarez, comandante de la cañonera “Magallanes” y con el teniente Agustín Garrao Calonjo, capitán de puerto. Su enlace con el gobierno será el gobernador, teniente coronel Carlos Wood Arellano. En Montevideo desembarcó el 18 de noviembre. Aquí se entera que una flota naval argentina compuesta por el monitor “Los Andes”, la corbeta “Uruguay” y la cañonera “Constitución”, al mando del comodoro Luis Py zarpó de Buenos Aires el 8 de noviembre con destino a Santa Cruz con el propósito de izar pabellón argentino en “Cañadón de los Misioneros”, en respuesta, a las incursiones en el área de la cañonera chilena “Magallanes”, que en 1876 y 1878 capturó las naves “Jeanne Amelié” y “Devonshire”, generando las protestas de Buenos Aires. De inmediato, Prat sopesa la situación y concluye en la conveniencia de remover de su cargo al cónsul chileno en Montevideo Sr. Castellanos, por su origen uruguayo y su parentesco con argentinos y propone la designación de Guillermo Fernández de Guimaraens, de origen brasilero y casado con chilena como cónsul de Chile en Buenos Aires.

Prat describió con minuciosidad las actividades trasandinas. Observó que en las industrias labora una mano de obra cuatro veces mayor a la de una época normal y que la opinión pública considera la posibilidad de una guerra como una medida necesaria de política interna y como un medio para dilucidar el problema de la Patagonia. Así llegó el día 6 de diciembre en que escribió varias misivas al gobierno y en particular, al contraalmirante Juan Williams Rebolledo. En una de estas revela su pensamiento político y militar, aseverando que: “La carencia de renta aduanera, la suspensión del pago de la deuda externa, la paralización de sus salares y fábricas por falta de carbón, y los muchos males que, principalmente en esta época que es de las mayores exportaciones e importaciones que el bloqueo produciría, sería suficiente para que la población extranjera que vendría a ser la más perjudicada en sus intereses y cuyo número alcanza quizás a 300.000 en Buenos Aires, se levantara y derrocara al gobierno”. Y agrega: “No sería difícil obtener el apoyo del poderoso Partido Blanco del Uruguay, enemigo irreconciliable de Argentina”.

Chile, en tanto, firmaba el pacto Fierro-Sarratea, preludio del posterior tratado de 1881. En lo medular, se postergaba la solución de los problemas a través de la creación de un tribunal conformado por dos peritos argentinos y chilenos. Cobraba fuerza la idea de entregar los territorios de la Patagonia Oriental, a cambio de asentar soberanía definitiva en las aguas del Estrecho de Magallanes.

Prat recibe la orden de regresar a Santiago el 28 de enero de 1879. El 9 de febrero arriba a Punta Arenas, asistiendo al funeral de su amigo el capitán de puerto Agustín Garrao. De ahí la historia es conocida y los hechos se suceden vertiginosamente. El 19 de febrero zarpa de nuestra ciudad. El 5 de abril procede a notificar a la prefectura de Tarapacá del bloqueo del puerto peruano de Iquique, previa declaración de guerra a las naciones de Perú y Bolivia. El 11 de mayo es nombrado comandante de la corbeta Esmeralda. En la última conversación sostenida con el jefe de la escuadra chilena, Prat le asegura convencido: “Si viene el Huáscar lo abordo señor”. Estaba en lo cierto. El 21 de mayo pagó con su vida la derrota de la flota peruana; su heroísmo sirvió de ejemplo para miles de compatriotas; y su grandeza y desinterés, se transformó en el espejo de un hombre que sin decirlo, dio todo por su patria.