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El carnaval que renació del frío

Por Nelson Toledo sábado 23 de julio del 2016

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Luego de 20 años, en 1996, con motivo de los 100 años de la Municipalidad, Punta Arenas retomó la tradición de darle la bienvenida a la estación más fría del año con un Carnaval de Invierno.

El último se había realizado en 1976 y de ahí en adelante se suspendieron.

Ese año el carro Fuerte Bulnes, de la V División de Ejército obtuvo el primer lugar. El segundo lugar lo obtuvo Taurus, de Enap. En murgas, el primer lugar fue para el Sename y el segundo para el Liceo Contardi.

Era 1996 y ese año aquí en las sentaderas del mundo se celebraban los 100 años de la Municipalidad de Punta Arenas. Por supuesto, había que celebrarlos en grande. Fue así como, primero, nació tímidamente entre algunos la idea de reeditar el Carnaval de Invierno. Hacía tanto tiempo que no se realizaba que no se sabía si la comunidad iba a apoyar o no esta iniciativa. “Esto que nació tan cautelosamente, con el correr de los días fue creciendo como una bola de nieve”, se comentaba ese año por los pasillos de la Municipalidad. Hacía exactamente 20 años, en 1976, se había realizado el último carnaval con tutti. Con carros alegóricos, con reina y las más diversas actividades.

Una fiesta con empanadas y con candola

Esta bolita de nieve comenzó a rodar con la bienvenida al invierno el 21 de junio. Un gran mono de nieve se paseó en ese entonces por la calle Bories acompañado de gente de todas las edades. Después vinieron las empanadas, la candola y la alegría se prolongó hasta altas horas de la noche. Luego vino el Festival Escolar en la Patagonia y una muestra gastronómica. Los escritores regionales no quisieron estar ausentes de esa magna celebración y por esos días se lanzó el libro “Recuerdos deportivos del ayer”, de Patricio Aguila. Más tarde fue el lanzamiento de los “Cien años del Municipio”, de un hombre que por sí solo era toda una institución en Magallanes, José Perich Slater.
Ciertamente ese Carnaval de Invierno de 1996 resultó todo un éxito, pero como toda gran obra, fueron muchos los que hicieron su aporte, los hoteles y restaurantes, instituciones sociales, magallánicos de todas las edades, Enap, la Armada, Ejército y Fach, entre muchos otros.

Todas fueron reinas

También las candidatas hicieron lo suyo. Diversos hogares de ancianos e instituciones de asistencia resultaron beneficiadas con la campaña de recolección de mercaderías que logró llenar nada menos que dos bodegas de la maestranza municipal. Días antes, con gran sentido del humor las candidatas se dieron a la tarea de preparar un gigantesco completo de 80 metros de largo. Casi 50 kilos de pan, sólo catorce minutos y una gran cantidad de salchichas se emplearon en preparar este sandwich al que cada candidata debió aportar diez metros de completo.
Pero las largas jornadas de trabajo y nervios de las candidatas a reina del Carnaval de Invierno terminaron ese sábado 13 en el Teatro Municipal. Allí, ante numeroso público, se dirimió finalmente quien era la más bella entre las bellas. ¿Quién ganaría? Desde hacía varios días se sentía correr el rumor que entre las favoritas estaban Sandra Srdanovic y la joven Paola Mattioni. Finalmente triunfó Paola, pero la ciudadanía reconoció que por su aporte en belleza, juventud y entusiasmo a esta fiesta magallánica todas fueron reinas. Lo de los puntos es siempre secundario.
Posteriormente el broche de oro fue el festival aéreo ofrecido por la Fuerza Aérea y el desfile de carros alegóricos, acompañado de un festival pirotécnico que a esa fecha, el domingo 21 de julio de 1996, se hizo en el Cerro de la Cruz.
El festival pirotécnico se extendió por poco más de 10 minutos y, a juicio del alcalde Carlos González, fue el complemento ideal para una noche llena de alegría. El edil aprovechó en esa ocasión de anunciar su retiro señalando que el próximo carnaval lo iba a presenciar desde el público. En tanto, el intendente Ricardo Salles afirmaba que “esto no debe morir nunca más.
Esa noche la multitud, que poco antes colmaba la plaza, se acercó luego al Cerro de la Cruz cuando comenzaron los proyectiles y bombas de artificio que esa noche llenaron el cielo de luces y colores, mientras los perros corrían despavoridos a esconderse donde pudieron.
Ese año el carro Fuerte Bulnes, de la V División de Ejército obtuvo el primer lugar. El segundo lugar lo obtuvo Taurus, de Enap. En murgas, el primer lugar fue para el Sename y el segundo para el Liceo Contardi.

No somos vampiros, pero

nos gustan nuestras noches largas

Así comenzó a despedirse esta tradición que se retomaba después de 20 años y que ha continuado en el tiempo con los mismos bríos.
Ahora, año a año esta fiesta invernal atrae cada vez a más y más turistas. Algunos llegan a conocer y disfrutar esta rareza de estas, paradógicamente cálidas, gentes australes, los más osados vienen no sólo de espectadores sino a participar en pruebas tan extremas como el Chapuzón del Estrecho. Es que a pesar del frío, tanto entusiasmo no se ve en todas partes.
Desde entonces a través de esta fiesta Punta Arenas le grita a los cuatro vientos, a ese lejano país del norte llamado Chile y al mundo, que no somos vampiros, pero nos gustan nuestras noches largas, que también tenemos los días más largos, que no nos subirán el gas, que acá sobran ganas, a pesar del frío, del viento y de la poca nieve que nos va quedando.