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El cuidado del planeta en las manos de los futuros promotores de la conciencia ambientalista

Por La Prensa Austral miércoles 14 de marzo del 2018

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El pasado viernes 9 de marzo se dio entrega de una Certificación Ambiental a 4 jardines infantiles de Punta Arenas. La secretaría regional del Ministerio de Medio Ambiente junto a una comisión determinaron que los jardines infantiles Caperucita Roja, Josefina Braun y el de la escuela de lenguaje Ierun Talj obtuvieran nivel de excelencia, además del jardín infantil Magallanes que consiguió el nivel medio.

Realizamos hartas actividades que apuntan a la educación medioambiental y a despertar la curiosidad innata que tienen los niños a esa edad, la curiosidad por su entorno, por los seres vivos y fenómenos naturales que se encuentran cerca nuestro. Hemos hecho siembras, compostajes y distintas cosas que nos demuestran que a nuestros niños les encanta el contacto con la naturaleza”, manifiesta Jessica Carrasco, quien es educadora diferencial de la escuela de lenguaje Ierun Talj.

En el Ierun Talj, escuelita que se ubica en el pasaje Vicente Reyes, hay 63 niños matriculados en los 6 cursos de la mañana y tarde, que son medio mayor, pre kínder y kínder. Para cada nivel existe un curso en cada jornada. En todos hay monitores que están encargados de dejar las luces apagadas, los equipos desconectados y las llaves de agua de los baños cerradas.

“Consideramos que es algo que debemos inculcar desde que son muy pequeños, ya que son parte de una nueva generación que por naturaleza viene más consciente en aspectos ambientales y eso hay que potenciarlo. Constantemente, hacemos salidas educativas a la Avenida Bulnes, al parque María Behety, Reserva Forestal, etc., y a los niños les encanta realmente”, agrega la educadora.

Comenta además que los apoderados son bastante comprometidos y tienen un comité medioambiental que apoyan consiguiendo recursos y acompañando a las actividades. “Saber que contamos con el apoyo de los padres, de otras entidades, que a los niños les gusta nuestro proyecto de estudios, y ahora haber obtenido la certificación ambiental, además de abrirnos muchas puertas, nos permite soñar en grande. La idea de este año es postular a proyectos para hermosear nuestro patio, seguir trabajando con nuestras composteras y crear un huerto. Pronto también queremos montar un invernadero y hacer un mural con las miles de tapas plásticas que ya juntamos”, señala Jessica Carrasco.

La certificación ambiental otorgada a los 4 jardines infantiles seleccionados por la comisión tiene una duración de 4 años, a la cual se le entregó en noviembre pasado toda la evidencia sobre los puntos a evaluar: la integración de los padres en el proceso educativo, las actividades al aire libre que realizan, la innovación pedagógica, la eficiencia energética e hídrica, prácticas de vida saludable, manejo sustentable de los residuos domiciliarios, la ambientación del centro educativo, entre otros puntos.

Caperucita Roja

El jardín infantil Caperucita Roja fue fundado en 1975 y pertenece a la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji). Actualmente cuenta con 208 niños, 8 educadoras y 21 técnicos en educación parvularia, en su dependencia ubicada en Augusto Lutz, hace poco más de 7 años.

“Creo que esta certificación es un reconocimiento al trabajo que hemos hecho y esto nos motiva a seguir haciendo con las mismas ganas de siempre nuestras actividades relacionadas a medioambiente, ya que este jardín tiene un sello medioambientalista que se ha ido perfeccionando con los años hasta llegar a obtener esta certificación”, expresa Johanna Navarrete, directora del jardín Caperucita Roja.

En el Caperucita Roja son muy preocupados con las efemérides relacionadas con el medioambiente, las cuales están todas anotadas por fechas, como el día mundial del agua, de la bicicleta, de la tierra, de las aves, del reciclaje, del árbol, We Tripantu, entre muchos otros. Para todos estos días, tienen distintas actividades relacionadas con la conmemoración como la siembra, visita a los humedales, visitas a conocer los distintos árboles de la región, talleres variados, etc.

“Creo que todavía no existe una cultura en las familias en Punta Arenas en buscar jardines por sus proyectos educativos, pero si se involucran, participan y cuando están acá se dan cuenta de lo importante que es para los niños y la humanidad el tema medioambiental. Nosotros trabajamos el reciclaje del plástico, de pilas, además de muchísimas actividades en terreno. Somos promotores de la lactancia materna y de la salud a través del incentivo al deporte, la alimentación saludable y la conciencia respecto al tabaco. Entonces generamos un trabajo holístico que involucra distintos aspectos que se cruzan y relacionan entre sí”, agrega la directora.

Hay dos proyectos que son los principales para este año en el jardín Caperucita Roja. “El primero es sobre la eficiencia energética que creo que es donde nos caemos un poco y tiene que ver con involucrar a la familia y los niños en el cuidado de toda la energía y lograr hacerla sustentable. El segundo, es adquirir el sello Antártico, lo que implica promover en los niños los conocimientos de la flora y fauna de toda la región, y no sólo considerando a Magallanes, sino que también a la Antártica”, señala Johanna.

La directora concluye diciendo que “esta es una edad muy rica y estimulante para que se les trabaje y ellos mismos sean los promotores de la conciencia ambientalista en una de las nuevas generaciones. Ellos vienen con una nueva conciencia, y ponemos todas nuestras esperanzas en que ellos sean los nuevos generadores de una forma de ver el medioambiente que pueda cambiar el mundo”.