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El desesperado llamado de una madre que pide ayuda para financiar tratamiento médico de su hijo

Por La Prensa Austral lunes 11 de febrero del 2019

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“Acá no hay bolsillo que aguante y el único trabajo que podía hacer era vender. Cocino cuando mi niño duerme y de ahí voy con él a ofrecer los productos, a veces hay viento o frío y a él se le rompe la cara y se le hinchan las manos, pero no tengo otra opción”, expresa atribulada Carmen Soto Cárdenas.

sus dos años de edad, Enzo Cárdenas Soto enfrenta un complejo diagnóstico médico, tiene problemas en el corazón y tiene múltiples alergias, que han complicado su alimentación y su estado de salud. Para su mamá, Carmen Soto Cárdenas éste no ha sido un proceso sencillo, ha visto a su hijo hospitalizado en la Unidad de Tratamientos Intermedios del Hospital Clínico y lo peor de todo ha escuchado al médico de urgencia decir que no pueden hacer nada por ayudarlo. En medio de este complejo escenario buscó la forma de trabajar de manera independiente, pero a pesar de la batalla que ha dado, no hay presupuesto que aguante frente a este problema de salud y así apeló a la ayuda de la comunidad.

La mamá cuenta que cuando Enzo nació le diagnosticaron un ductus abierto persistente en el corazón. El médico tratante anotó mal el medicamento que necesitaba y la matrona le dio una sobredosis, de manera que una dosis del fármaco que tomaba equivalía a diez medidas de las que realmente debía suministrársele. “Ahí se descompensó y estuvo 19 días en la Uti Pediátrica y debido a eso comenzó con tratamientos con cardiólogos y con pediatras. En esa época comenzó a tener problemas de la guatita”, describe la mamá.

Múltiples patologías

Tras una serie de exámenes, de viajar a Santiago, y de ver a múltiples especialistas, se concluyó que el niño es alérgico a la proteína de leche de vaca, a la leche de soya, alérgico alimentario múltiple, sufre anemia, tiene las defensas bajas, dermatitis atópica, ductus abierto persistente en el corazón y está en estudio para ver si tiene problemas en el otro lado del corazón.

La mamá recordó que cuando comenzó a comer, ella sabía que cosas no podía comer y no se las daba, pero el seguía muy mal, tenía su carita reventada se le hacían heridas en el pecho y en la espalda. Viendo a su hijo tan mal pidió que lo derivaran al dermatólogo, pero le contestaron que el dermatólogo no lo iba a atender si no llegaba reventado entero y que se le iba a pasar solo.

“Al final opté por hacer la primera campaña para ver si de verdad era una alergia a la proteína de la leche de vaca. Me llamó mucha gente y con ese apoyo viajamos a Santiago y ahí recién supe que era alérgico. Yo sabía que había otras cosas a las que era alérgico, pero era muy pequeño para hacer el examen”, dice Carmen Soto.

En la actualidad está con una reacción digestiva, lo que hace que se ponga irritable, que grite y que ande enojado, además que aún no habla bien entonces él dice lo que le molesta, pero no siempre le entienden.

La mamá comenzó a trabajar en octubre del año pasado. “El papá nos pasa plata, pero no alcanza porque los remedios y las cremas son muy caras, además la leche se la dan hasta los dos años, así que ahora vamos a tener que comprarla”, dice la mamá.

“La leche que toma que es Nutrilon Petit Junior, pero el laboratorio que la fabricaba se fue de Chile y no hay donde comprar el producto. El 27 de febrero le van a ser una contraprueba para ver si se le puede dar otra leche, pero se puede volver a enfermar y si le hace mal no se la vamos a poder dar”, señala Carmen.

Explica que en Santiago le dijeron que se debe hacer un test de leche para ver cuál leche puede tomar. “Cuando vas a la urgencia me dicen que no saben de alergias y en base a los exámenes que yo tengo que le hice el año pasado le dan medicamentos, pero acá no hay como avanzar. Además que la atención del dermatólogo acá tiene un valor 50 mil pesos y en Santiago encontramos uno que cobra 12 mil pesos con Fonasa, entonces la diferencia es mucha y el examen de acá es básico y no le sirve. Nos derivaron a un centro en Santiago para hacer un examen que abarca 150 alimentos, 20 aditivos y 20 colorantes, pero vale 480.000 pesos, pero necesito saber qué puede comer”, dice la mamá en su desesperación.

Alimentación deficitaria

Prosigue relatando que “la alimentación de Enzo es pobre y tiene anemia, le bajan las defensas bajas, porque el fierro y la vitamina C le hacen mal, y hay que elaborarle una especial que en la región no se hace. No puede ir a cumpleaños y va a ir al jardín (Bambi) pero me pidieron un documento actualizado y firmado por médicos y por eso la idea es viajar a Santiago en marzo o abril próximo”.

“Acá no hay bolsillo que aguante y el único trabajo que podía hacer era vender. Tenía azúcar y me habían regalado harina. Partí vendiendo en una obra 50 roscas, ahora preparo sándwich y empanadas. Cocino cuando mi niño duerme y de ahí voy a vender con él, a veces hay viento o frío y a él se le rompe la cara y se le hinchan las manos, pero no tengo otra opción”, expresa atribulada.