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El día que las tierras magallánicas pasaron a formar parte de Chile

Por La Prensa Austral sábado 26 de septiembre del 2015

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Desde su abdicación al mando supremo en 1823, Bernardo O’Higgins se encontraba desterrado en Perú en la hacienda de Montalván, ubicada en el camino entre Lima y Arequipa. Triste y amargado por la ingratitud de nuestro pueblo, a pesar de la lejanía su espíritu estaba puesto en Chile y en sus problemas. La idea de tomar posesión de Magallanes hace tiempo anidaba en la mente de este ilustre desterrado, lo que se acentuó con mayor fuerza cuando se impuso de las pretensiones de potencias europeas de hacer suyas estas tierras.

Sabedor el general Manuel Bulnes del pensamiento de O’Higgins, quien sostenía que los colonizadores de Magallanes deberían ser elegidos entre los habitantes de Chiloé, gentes esforzadas, trabajadoras y acostumbradas a un clima parecido en rudeza al de la Isla Grande, dispuso que se trasladara a Ancud, con el cargo de Intendente de Chiloé, don Domingo Espiñeira. Fue designado Espiñeira el 1º de abril de 1842 y asumió a mediados de ese mes. Ya en posesión de su cargo se le encomendó la misión específica de organizar una expedición para hacer efectiva la soberanía de Chile sobre las tierras magallánicas. Sobre estos australes territorios había oído insistentemente Espiñeira que eran susceptibles de cultivo y por ello capaces de producir lo necesario para el sustento de quienes fuesen a poblarlo. Espiñeira tenía información de que los aborígenes eran pacíficos e inclinados a siempre entrar en relaciones con los blancos “y aun capaces de oír con provecho los sabios preceptos del evangelio…”

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