Necrológicas
  • María Zulema Valderrama Vidal
  • Camilo Lizama Morales
  • Adrián Jutronich Arancibia
  • Adela Márquez Oyarzo

El folclore en los aires de septiembre

Por La Prensa Austral miércoles 11 de septiembre del 2019

Compartir esta noticia
263
Visitas

En canto a lo poeta en Chile y en Magallanes

(Parte I)

Por Mario Isidro Moreno

El canto a lo poeta, es una de las tradiciones más antiguas de Chile y goza de plena vigencia en nuestra zona central. Es la poesía cantada que utiliza principalmente los metros poéticos de la cuarteta o copla y la décima espinela. Se divide en dos grandes grupos: canto a lo divino y canto a lo humano. Su origen se remonta a la época de la Conquista (siglo XVI). Los primeros misioneros jesuitas enseñaron a los indígenas la doctrina cristiana a través del verso (la décima) y así se generó el canto a lo divino. Este abarca los temas ­o fundamentos­ bíblicos o de carácter religioso, por ejemplo: la creación del mundo, el nacimiento de Cristo, la Virgen María, los Santos, etc.

Encontrar el origen exacto del nacimiento de la décima espinela, sería tarea de gran extensión. Lo que realmente interesa por ahora, es la vigencia que ésta ha tenido durante cuatro siglos en nuestra América, por donde se ha extendido. En Venezuela se le llamó Trovo, Loa o Galerón; en Panamá se le llamó Mejorana; allá por México se llamó Glosa o Valona; en Argentina fue Verso o Décimas Atadas; y aquí en Chile Verso Encuartetado.

Se ha discutido mucho sobre el origen exacto de cómo llega la décima a Chile. Los sectores más cercanos a la iglesia lo adjudican directamente a los religiosos llegados durante la conquista de Chile, y otros plantean la llegada como producto de los aventureros que venían a hacer fortuna al nuevo continente.

El Padre Miguel Jordá, sacerdote francés radicado en Chile, respecto al canto de los “puetas” dice:

«Tengo la firme convicción de que los padres Jesuitas que se establecieron en Bucalemu y Convento Viejo en el año 1619 implantaron este método. Ellos fueron los primeros que utilizaron el Canto a lo Divino para evangelizar y difundieron la Bendita sea tu pureza, que fue como matriz de todos los versos a lo Divino. Dice el historiador P. Hanisch en el libro Historia de la Compañía de Jesús en Chile que en el año 1919 don Sebastián García Garreto (en el colegio de Bucalemu hay un cuadro colonial que representa eso) fundó en este balneario popular de la Sexta Región, una casa de misioneros que recorrieran todo el país, desde el Choapa hasta el Maule, predicando a los indígenas. Esta misión circulante se hizo, desde entonces, cada año y duraba varios meses; esto se realizó desde 1619 hasta 1770, año en que los jesuitas fueron expulsados de Chile. Por tanto, fueron 150 años de misiones itinerantes en que los misioneros iban, de norte a sur, predicando a indígenas, españoles y mestizos y les enseñaban a cantar y rezar la Doctrina Cristiana en versos, como consta en variados documentos de la época. Bucalemu, por lo tanto, habría sido el epicentro desde donde se irradió esta tradición. Además tenemos otra coincidencia: aquella zona de misiones comprendía la región entre el Choapa y el Maule, que es la tierra donde actualmente se conserva la tradición del Canto a lo Divino».

La décima de los jesuitas fue esta:

“Bendita sea tu pureza/ y eternamente lo sea/pues todo un Dios se recrea/en tan graciosa belleza/A ti, celestial princesa/Virgen sagrada María/yo te ofrezco en este día/alma, vida y corazón/mírame con compasión/no me dejes, Madre mía”.

Las melodías que se usan para cantar a lo poeta se denominan entonaciones. Existen entonaciones que se cantan en todo el valle central, como «La común» y entonaciones que son propias de cada pueblo o rincón, como «La codeguana», de la localidad de Codegua.

El toquío es la pulsación rasgueada y/o punteada del instrumento que acompaña el canto a lo poeta. Cada entonación tiene su propio toquío.

En Magallanes

La décima se ocupó en Punta Arenas, hacia 1875, cuando estaba en sus inicios el comercio colonial, como se describe en estos versos:

 

“Les voy a nombrar señores/ los despacho e´ Punta Arenas/como las ventas son buenas/

hay surtido y bodegones/Empiezo por Miguel Gómez/que lo acompaña Martín/el despacho e´ San Martín/tiene que vender montón/cigarrillos y carbón/caña de ande Baruvil”.

La Cuarteta 

También en Magallanes se ocupó la cuarteta desde los tiempos de la toma de Posesión del Estrecho de Magallanes.

Así lo escribió un soldado artillero de la goleta Ancud:

Día veintiuno e´septiembre

como a las doce del día

llegamos a Magallanes

fondeamos en la bahía.

En la época colonial, el vecino Eugenio Ballester, enemigo acérrimo del Gobernador Diego Dublé Almeyda, escribió esta cuarteta reclamando el trato que le daba a los reos:

A los reos relegados

palos hoy y palos luego;

ya los tiene reventados,

que ahora reviente don Diego.

(Recordemos que estos malos tratos fueron el origen del Motín de los Artilleros)

Hay, en la poesía popular regional, diversos ejemplos del uso, especialmente de la cuarteta por parte de los trovadores locales:

Edison Rivas Fierro, natalino, narrando el viaje de un joven isleño, dice:

Una vez salió al camino/un muchacho en Chiloé/se embarcó en el Navarino/pa´no caminar de a pie.

Humberto Cárcamo Villarroel, natalino tambié, radicado en Punta Arenas, dando a conocer un secreto a voces: “como robar un corderito”, confiesa:

“Se elige el mejor cordero/tranquilo le echa los tientos/arregla bien los peleros/fue testigo…sólo el viento.

Adolfo “Cubanito” Barrientos, de Porvenir, usa una cuarteta en versos decasílobos, para narrar parte de su experiencia de vida:

Que me van a enseñar de la vida/que me van a enseñar del dolor/aprendí en el colegio del mundo/lo que nunca enseña un profesor.

En la región de Magallanes, se utiliza especialmente el ritmo de milonga para cantar las décimas y cuartetas.

Ello, se puede verificar en las décimas de fogón, donde alrededor de un chirriado y saboreando un mate, se toma la guitarra para entonar unos versos.

También esto se ocupa especialmente en los campeonatos de jineteadas, donde un cantor va narrando lo sucedido en cada monta a través de una décima.

La décima magallánica

Son contados con los dedos de la mano los buenos payadores en décima en Magallanes. Hay varios aficionados que tratan de hacer versos, ya sea en cuarteta o décima, pero que no respetan las reglas estipuladas al respecto y de las cuales los verdaderos verseadores son muy delicados en aceptar estas composiciones.

Pero, buenos los hay.

El payador Jonathan Hernández, nacido en Puerto Natales y criado en Cerro Castillo, se ha constituido en una pieza fundamental para los certámenes de jineteadas en Magallanes. Incluso le han llegado invitaciones de la República Argentina para que muestre la maestría de sus versos improvisados en este tipo de competencias, recitando y cantando sus décimas de floreo.

Floreador de jineteada/y Payador que al momento/largo firme un pensamiento /con la guitarra templada/en la diversa jornada/canto al hombre y al bagual/en fogón o un festival/ caiga noche o haya día/ hecho al viento poesía/esgrimiendo un decimal.

Otro ejemplo de verso de floreo de Jineteada, es este:

Al hombre que se ha caído/se debe aplaudir bien fuerte/a veces es mala suerte/y otras veces un fallido/Si cae es porque ha subido/y lo sacó castigando/y las piernas levantando/en busca de premio y fama/cuantas veces en la cama/yo me supe caer soñando.

Iván Rogel Figueroa, es un poeta y payador innato. Numerosos premios han galardonado sus trabajos, especialmente en décimas, en las que ha cantado al paisaje austral.

La noche perdió su luna/en un partido de taba/y sola se tropezaba/con su sombría fortuna/

Se llegó hasta la laguna/y con paciencia buscó/la copia que allí guardó/en un reflejo lozano/

más mojó su poncho en vano/porque ya no la encontró.

Francisco Javier Abarzúa Lagos, chillanejo de nacimiento y magallánico por adopción, comenzó a incursionar en la poesía popular, transformándose en un excelente verseador del paisaje y las costumbres:

Desde aquí del Mirador/lindo se ve Punta Arenas/en esta tarde serena/cuando se retira el Sol/Sus techos multicolor/parecen por un momento/la tela de un gran talento/que deslizó su paleta/y plasmó hasta la silueta/del blanco monte Sarmiento.

Tamara Garay Matamala, de Punta Arenas, al parecer es una de las pocas mujeres que se dedica a la décima en Magallanes. Su talento innato, lo emplea especialmente para referirse a los acontecimientos actuales de la región, como estos versos dedicados a la Perla del Estrecho:

En el confín del planeta/ ya cayéndonos del mapa/ donde el frio nos atrapa /y la nieve se hace espesa/ me preguntan si no pesa/ tanta ausencia y tanta pena/ y ahí yo contesto serena/ que de tener que elegir/un lugar para vivir/de seguro es Punta Arenas.

Uno de los mejores referentes para la composición de versos para cantos en décimas en la región de Magallanes es, sin lugar a dudas, Fernando “Nano” Gómez Chacón, un cantautor natalino que en un gran número de sus canciones ocupa este estilo de la décima.

Tengo pena compañero/pena que se habrá de ir/ si logramos conseguir/ que nuestro folklor no muera/Hay en el sur de esta tierra/provincias esplendorosas/Magallanes, flor hermosa/

que adorna todo jardín/y Última Esperanza, al fin/con su capital Natales/cantan igual los zorzales/en este último confín.

Finalmente y a modo de instrucción para los nóveles verseadores, podemos decir que, para los poetas populares, la confección de los versos tiene y debe respetarse sus reglas de métrica y rima. Para ello, en la décima, utiliza el siguiente sistema:

Ocho sílabas componen                 A

una línea bien rimada;                   B

es la canción de ramada                B

que los cantores la entonen.          A

Si las palabras se ponen                 A

como cola de cometa,                     C

hace la rima completa                    C

el pueta sin esfuerzo,                     D

cinco décimas el verso                   D

cuatro líneas la cuarteta.               C