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  • Valeria Aguilar Díaz

El paso de Manuel Contreras por Punta Arenas en abril de 1978

Por La Prensa Austral lunes 10 de agosto del 2015

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El cargo como jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina) fue lo que más marcó la vida del fallecido Manuel Contreras Sepúlveda, considerado por el gobierno como uno de los personajes más oscuros de nuestra historia, responsable de crímenes y graves violaciones a los derechos humanos en el país.

Sin embargo, falleció sin revelar el misterio que rodea a los archivos secretos de Manuel Contreras.

Según un documento de la Agencia de Inteligencia Militar (DIA) de EE.UU., el ex jefe de la Dina hizo dos copias con la documentación sobre los crímenes de Prats, Leighton y Letelier. Una habría sido enviada a Paraguay y la otra a Alemania, mientras que el original habría sido escondido “en el sur de Chile”.

El corresponsal de la agencia DPA en Chile, Mauricio Weibel, comenzó a publicar una serie de reportajes basados en documentación oficial y que mostraban -entre otras cosas- los sistemas de espionaje internacionales orquestados desde el Chile de Pinochet y los profundos tentáculos de su policía secreta.

La documentación que -sin embargo- parece casi imposible de encontrar a estas alturas es la relativa a los famosos bultos de Manuel Contreras, los mismos que se cree contienen los archivos secretos de la desaparecida Dirección de Inteligencia Nacional (Dina) y que -además- se estima fueron sacados del país en 1978, cuando la Dina fue desmantelada, luego del descalabro que sufriera a raíz de la investigación norteamericana iniciada a raíz del homicidio, en Washington, del ex canciller Orlando Letelier y su secretaria, Ronnie Moffit.

Curiosamente, uno de los medios que informó al respecto, en plena dictadura, fue el vespertino La Segunda, dirigido en aquel entonces por Hermógenes Pérez de Arce. Según recuerda un cable desclasificado del Departamento de Estado (DE) de Estados Unidos, dicho diario informó que en abril de 1978 Contreras había enviado 12 contenedores “de documentos” por barco, desde Punta Arenas. En una nota posterior, del 10 de noviembre, La Segunda informó sobre otros tres paquetes, que habían sido enviados por Contreras a Europa, entre el 22 y el 25 de mayo.

Interceptación
de los paquetes

De acuerdo a lo que relataba el vespertino, la Cia se habría enterado de ello y habría pasado el dato al FBI, que supuestamente interceptó los paquetes en Nueva York, realizando copias de algunos de los documentos.

Luego de la publicación, prosigue el cable norteamericano, el abogado de Manuel Contreras, Sergio Miranda Carrington, salió a desmentir a La Segunda, aseverando que si bien el ex jefe de la Dina había estado en Punta Arenas en abril de 1978, sólo lo había hecho para saludar a su viejo amigo Pedro Espinoza, quien en ese entonces ostentaba el grado de coronel y era el comandante del Regimiento Pudeto. Pese a que Miranda insistió en que todo era falso, La Segunda persistió en su versión, afirmando que sus fuentes incluso habían precisado que los documentos enviados en mayo se referían al caso Letelier. Según esta versión, los paquetes habían sido embarcados en un vuelo Branniff, con destino a Alemania y con escala en Nueva York. Siempre en función de la misma fuente, La Segunda afirmaba que los paquetes se encontraban en algún lugar de Europa.

El cable estaba firmado por George Landau, el entonces embajador de EE.UU. en Chile. Este comentaba al final que no tenía antecedentes sobre la veracidad de estas informaciones e incluso preguntaba si el Departamento de Justicia podía arrojar alguna luz al respecto. Para finalizar, comentaba que era conocida la amistad entre Hermógenes Pérez de Arce y Manuel Contreras y por lo mismo especulaba: “puede ser que Contreras esté desperdigando estas historias para desconcertar a Pinochet y otros líderes gubernamentales”.

La suposición de Landau tenía bastante lógica, entre otras cosas porque a fines de 1978 Contreras no tenía aún claro cuál sería su destino, luego de haber sido defenestrado de la Dina y del Ejército, y porque -entonces- el dar a conocer la existencia de archivos secretos, ocultos en algún lugar que sólo él conocía, era por cierto una excelente medalla de cambio.

No obstante, la información publicada por La Segunda en 1978 no era nueva. Manuel Salazar recuerda en su libro “Contreras” -basándose en publicaciones de la Revista Qué Pasa- que el 20 de abril de 1978 zarpó desde Punta Arenas el buque alemán Badenstein, llevando a bordo 23 maletas con documentos de la Dina, embarcados por el general Manuel Contreras, todo lo cual tenía por destino el puerto de Hamburgo.

De acuerdo a Salazar, ello se produjo sólo 12 días después de que Michael Townley fuera abruptamente extraditado a EE.UU. por el crimen de Letelier. Precisa en el mismo libro que “otros bultos misteriosos los envió a través de Lufthansa con destino Nueva York-Frankfurt”, agregando que “versiones posteriores indicaron que la carga que iba en Lufthansa fue transferida a Braniff e interceptada en Nueva York por el FBI. Sobre su contenido, nada se ha sabido”.

Muchas veces se ha especulado con que el destino final de los archivos era Sieburg, la pequeña ciudad donde funcionaba la matriz de Colonia Dignidad en Alemania, país que Contreras había visitado ya entre 1975 y 1976 junto al traficante de armas Gerhard Mertins. Como señalara Salazar en su libro (publicado en 1995), luego de esa visita el director de la Dina y el traficante (un ex oficial de las SS, amigo íntimo de Paul Schäfer) se trasladaron a Irán, lo que sería comprobado años después por Mónica González en un reportaje publicado por Ciperchile, donde se exhibieron imágenes de dicha visita.

Sin embargo, para los norteamericanos, el asunto de los archivos secretos de Contreras parece haber sido algo mucho más concreto que una maniobra de desinformación, como especulaba Landau, pues un documento que ha pasado inadvertido por más de 10 años en la web del Departamento de Defensa de EE.UU., señala que los bultos existieron y que había dos copias de ellos, además del original.