Necrológicas

El regreso del cantante Pablo Ruiz que en los ochenta causó furor entre las jovencitas en Punta Arenas

Por La Prensa Austral sábado 14 de julio del 2018

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Ocho mil personas reunió en dos presentaciones en el gimnasio Fiscal

Hace 29 años y con 14 años de edad llegaba a Punta Arenas convertido en un verdadero ídolo de la canción. Cuatro meses antes había estado en el Festival Internacional de Viña del Mar

Por Poly Raín

Dudo que haya un artista que despertara tanto furor en Punta Arenas como el entonces cantante argentino Pablito Ruiz. A sus 14 años venía precedido de un arrollador éxito en el Festival de Viña del Mar, donde había cumplido una doble presentación cuatro meses antes.

Corría el 23 de junio de 1989 cuando Pablito Ruiz llegaba a Punta Arenas -convertido en ídolo de la canción sudamericana- como resultado de una maratónica gira por el sur argentino. Y, lo hizo en un furgón, por tierra desde la vecina ciudad de Río Gallegos, con su numerosa comitiva, que integraban sus músicos y hermanos, uno de los cuales actuaba como manager.

Los productores locales, Víctor Low y David Jara (dueño de la entonces tienda Top 15) nunca se imaginaron la locura y fiebre que generaría la presencia del adolescente artista en suelo magallánico.

El delirio se trasladó al centro de la ciudad, donde centenares de jovencitas se apostaron en calle Bories portando afiches y usando cintillos con el nombre del popular artista, para tributarle una apoteósica bienvenida, jamás vista en este conosur austral.

En lo personal, al autor de esta crónica le impresionó observar cómo niñas y adolescentes, seguidoras del intérprete de “¡Oh mamá! Ella me ha besado” y de otros tremendos éxitos como “Malagueña”, “Cachetada”, “Orgullosa Nena”, “Mi chica ideal”, daban muestra de histeria colectiva con el sólo hecho de tener a pocos metros la presencia juvenil de Pablito Ruiz.

El poder de convocatoria del cual gozaba nos hizo remontar a un año antes cuando llegó a nuestra ciudad el grupo de rock latino Soda Stereo.

Fuimos testigos junto a otros colegas como cientos de fans se agolparon desde tempranas horas a la entrada del Hotel Los Colonizadores, en la esquina de 21 de Mayo y Bellavista, donde se hospedería el artista.

Afuera del hotel eran sólo gritos y canciones vitoreadas por sus admiradoras que deseaban ver la llegada de su ídolo. Fue recibido por sus fans que se abalanzaron sobre él, cuando éste descendió del vehículo que lo transportaba.

Nuestro trabajo en el interior tenía una sola orden, entrevistar al cantante antes que éste se dirigiera a su habitación. En medio de un fuerte cordón policial salimos en la búsqueda de nuestro objetivo, lo que no fue fácil ya que fuimos rodeados por histéricas jovencitas que sólo querían captar su voz y otras un testimonio gráfico.

Entre empujones logramos captar sus primeras impresiones lo que al final se transformó en una entrevista al ser prácticamente “bombardeado” de preguntas por la prensa local acerca de su carrera artística.

Mientras adentro se vivía este clima, afuera era todo locura y ansiedad. Tres reporteros gráficos, se dedicaron a captar la fotografía más impactante frente a este acontecimiento artístico que no siempre es frecuente en este rincón del mundo.

El mismo equipo periodístico de ese entonces, se dio cita este viernes 29 de junio, en el Hotel Dreams, donde después de 29 años regresaba Pablo Ruiz, con 43 años de edad, aunque sin ese despliegue de seguridad y lejos de esa euforia que desataron sus fans un 21 de junio de 1989, muchas de las cuales hoy convertidas en madres y que han traspasado esa admiración por el artista a sus hijas. Es el caso de Marta Miranda, quien interrumpió nuestra entrevista para fotografiarse junto a su pequeña hija Marvic Hernández. Ella, también de 43 años, todavía conserva un cassette de Pablito. “Ahora lo veo por Youtube”, confiesa esta ex mini lola.

Vagos recuerdos

Sobre su paso hace casi tres décadas por esta ciudad, Pablo recuerda que fue una gira meteórica. “Venía de hacer toda una gira por el sur argentino y cruzamos hacia Chile por Punta Arenas en un furgón. Desde acá iniciamos una serie de conciertos por Chile, hacia el norte”.

“Fue una gira hermosa, fantástica, estaba con mi hermanos. Mi mamá se unió a nosotros en Santiago. Fue algo alucinante que terminó en el estadio Chile. Ni sé cuántos conciertos hice, todos a tablero vuelto”, evoca.

Cuando le preguntamos qué recuerdos tiene de sus dos conciertos ofrecidos en el gimnasio Fiscal de Punta Arenas, en su rostro parece dibujarse un signo de interrogación. Y, no es porque padezca de un cuadro de amnesia, sino porque a sus 14 años se vio enfrentando a una absorbente carrera que no le dejó tiempo para darse cuenta en qué ciudad estaba. Los medios de prensa de la época hablaban que Pablito era una “máquina de hacer dinero” y que por ello era explotado por su manager.

Para refrescarle la memoria, llevamos consigo la colección de diarios de La Prensa Austral de la época, donde a través de las imágenes y texto, repasó su llegada a la ciudad y sus frenéticos recitales ofrecidos en el gimnasio Fiscal, con interminables filas de niñas, esperando entrar al recinto deportivo.

Junto con recordar el largo viaje entre Río Gallegos y Punta Arenas a bordo de un minibús, admite que “llegué agotadísimo, hacía mucho frío y había nieve”.

Enseguida añade que estuvo dos días en una casa (de la familia Jara Domich en villa El Bosque) y una noche salió a bailar a una discotheque (en Río de los Ciervos), junto a dos hermanas muy buenas mozas (Evelyn y Karim Jara Domich). María Luisa Domich, fallecida recientemente, cumplió el rol de madre. Pablito la abrazaba y le decía al oído que era como su mamá.

Reelanzamiento de su carrera

Pablo Maximiliano Miguel Coronel, su nombre verdadero (su casa discográfica le asignó el apellido Ruiz por considerar que era más comercial), reconoce que está como en un resurgir de su carrera. “Hace un par de años que estoy de gira por México, Perú y Chile, que lo he recorrido otra vez de norte a sur, contratado por los casinos Enjoy y Dreams”.

Se muestra feliz y contento haciendo cosas nuevas. “Tengo un disco nuevo que salió el año pasado ‘Tu nombre’, que responde al nombre de una balada. En mi canal de Youtube, este tema tiene más de 1 millón 500 mil visitas”.

El pasado 11 de mayo lanzó un nuevo tema, “Déjate llevar”, en estilo reggaetón, que a la fecha tiene más de 100 mil reproducciones en Youtube.

“Poquito a poco vamos recobrando el lugar que dejamos ahí, luego de 14 años sin grabar (1996-2010)”.

El hecho de estar recuperando a su público lo tiene muy optimista.

  • ¿Y la gente concurre a sus presentaciones atraído por sus viejas canciones o por lo que están haciendo ahora?
  • “No, también por lo nuevo, donde las redes sociales son una plataforma para promocionar lo nuevo, lo que antes era la radio. Creo que a través de la Internet el público se ha ido sumando, escuchando el nuevo material”.

Radicado en Buenos Aires, donde en todo caso pasa muy poco en casa, confiesa que su mayor éxito fue “¡Oh mamá! Ella me ha besado”, tema que en Chile tuvo un récord, con séxtuple disco de platino, algo así como 300 mil copias vendidas de un disco.

Quiere tener ¡cinco hijos!

En marzo de este año, en una entrevista concedida a un diario mexicano, Pablo Ruiz declaró sus deseos de ser padre, pese a su reconocida orientación sexual, luego de declararse abiertamente gay. Sabe que en cualquier momento también puede enamorarse de una mujer y convertirse en padre. Al menos su instinto paternal se ha despertado y desea con todo su corazón tener… ¡cinco hijos!

“Tuve muchas relaciones con mujeres, de los 13 a los 18 años. No descarto que algún día aparezca una mujer y me enamore y tenga hijos, quién sabe, la vida da tantas vueltas. Me gustaría mucho ser papá, por lo menos uno mío y adoptar unos cuatro”, sentenció el cantante argentino.