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  • Elvira Vásquez Alvarado

El trabajo de Quemanta con 50 adultos mayores que presentan dependencia leve o moderada

Por La Prensa Austral martes 12 de febrero del 2019

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A más de un año de iniciar su funcionamiento, el Centro Quemanta trabaja con 50 adultos mayores que presentan algún tipo de dependencia leve y moderada, buscando entregar a las familias las herramientas necesarias para que puedan cuidar a quienes sufren demencia, enfermedad progresiva que no tiene cura.

La coordinadora del Centro Quemanta, Ximena Barrientos, destacó que son personas mayores de 60 años, en su mayoría con Alzheimer o enfermedad vascular y alguna demencia temporal que son muy aisladas. Las demencias son en etapas leves o moderadas, es decir, aún pueden realizar sus actividades de la vida diaria, pero tienen algunas dificultades para orientarse y algunos problemas de memoria que no afectan su vida. Además se trabaja con casos moderados, que corresponden a personas que necesitan supervisión en algunas actividades, tal vez no cocinan pero sí pueden cooperar y confunden algunas cosas y se pueden perder en la calle.

Los usuarios han aumentado su participación social y la vinculación con la sociedad, además de la participación en la familia siendo más notorio en la cooperación de algunas tareas. Esto porque la familia normaliza ciertas cosas y trataba de aislar a estas personas por su edad y condición de demencia.

La demencia es una condición progresiva y no tiene cura, es decir siempre va a ir empeorando, pero en etapas leves y moderadas es donde se debe actuar de manera de retrasar el progreso de la enfermedad.

El trabajo del Centro Quemanta se extiende por nueve meses y la idea es que luego la persona comience a asistir a otros dispositivos que se han incorporado en el Plan de Demencia. “Las personas van perdiendo todas las habilidades y en las etapas más severas de la enfermedad no pueden desarrollar actividades de la vida diaria. Entonces la idea es que cuando la enfermedad progrese la familia tenga las herramientas necesarias para dar al adulto mayor una mejor calidad de vida y pueda morir dentro de su hogar y con su familia, así se busca evitar que sea abandonado o institucionalizado, como ocurre en la mayoría de los casos”, señala Ximena Barrientos.

El rol del cuidador

Este programa busca educar a la familia sobre la demencia entregando información sobre la estimulación, siendo importante que sepan actuar frente a ciertas situaciones o manejar algunos síntomas conductuales, permitiendo así ir disminuyendo la angustia y la carga que tiene el cuidador o el familiar.

“Estamos trabajando con 50 personas y tenemos una capacidad de 65 cupos. En esta época bajan las derivaciones y hay usuarios que han salido de vacaciones o por otros problemas médicos han tenido que egresar del centro”, indica la encargada. Una decena de profesionales trabaja en el programa.