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Encarcelan a mujer que visitó a recluso y facilitó 39 envoltorios artesanales con droga

Por La Prensa Austral martes 19 de febrero del 2019

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Camila Vargas Vargas ingresó el sábado al recinto penitenciario con los contenedores con clorhidrato de cocaína y Cannabis sativa ocultos en sus genitales, proporcionando la sustancia ilícita al interno Juan Carlos Almonacid, quien tras ingerir las cápsulas dejó de existir.

Diversas pericias llevaron a los detectives durante la jornada del domingo para esclarecer las causas que originaron la repentina muerte del interno Juan Carlos Almonacid Ortiz en la tarde del sábado último en la cárcel pública de Punta Arenas. Este sujeto mantenía en su organismo 39 envoltorios artesanales con droga, logrando dar con una mujer que aquel día visitó en el complejo penitenciario al imputado. Esta debió comparecer en calidad de imputada ayer en el Juzgado de Garantía.

Durante la audiencia, la fiscal Wendoline Acuña relató que los hechos sucedieron a las 9,40 horas y al mediodía del sábado, cuando la acusada Camila Fernanda Vargas Vargas concurrió a la cárcel, con el objetivo de visitar al recluso antes mencionado, y además suministrarle sustancias estupefacientes que previamente ella había adquirido y conservado en su domicilio, droga que ingresó en 39 contenedores artesanales plásticos dentro de un globo que introdujo en sus genitales, logrando así burlar el control de ingreso.

Ya dentro del recinto penitenciario, la mujer se dirigió al baño donde extrajo las sustancias que posteriormente transfirió y suministró al recluso, quien para evitar ser descubierto al momento de reingresar a su celda procedió a tragarlas con una bebida gaseosa. Cerca de las 13 horas del mismo día, Almonacid comenzó a vomitar profusamente, indicándole a un compañero de celda que había tragado una bolsa con cocaína, situación que rápidamente devino en una descompensación orgánica, que pese a los intentos de salvar su vida con maniobras de resucitación, finalmente falleció, estableciéndose como causa de muerte la intoxicación.

De esta forma, durante la autopsia de rigor se halló al interior de su cuerpo los 39 envoltorios con un peso de 64,1 gramos de sustancia ilícita, droga que fue periciada por la Brigada Antinarcóticos de la PDI, determinando que 18 de los envoltorios mantenían 26,2 gramos de Cannabis sativa, mientras los otros 21 contenedores almacenaban 34,3 gramos de clorhidrato de cocaína. Luego de aquello, y tras una serie de diligencias se identificó a la mujer, otorgando la magistrada Paula Stange las órdenes de detención y de entrada y registro a su domicilio, en el sector Río de la Mano. Cuando se allanó dicha vivienda, los funcionarios de la policía civil encontraron otros 16 envoltorios en su dormitorio, los que contenían 12,1 gramos de marihuana.

Debido a este delito de tráfico de drogas, adicionando la circunstancia agravante de haber perpetrado el ilícito al interior de un recinto carcelario, la fiscal solicitó al juez Juan Villa decretar la prisión de la mujer.

Declaración
de la imputada

En la audiencia, la fiscal dio a conocer la declaración de la imputada quien sostuvo que hace once meses conoció por Facebook al interno, comenzando una relación de pareja con él. El sujeto sería aprehendido en junio de 2018 tras un doble asalto a dos viviendas del sector sur de la ciudad.

“El 14 de febrero, alrededor de las 22 horas, llegó un hombre a quien yo no conozco y nunca había visto. El me dijo: ‘el chico cano me mandó a dejarle esto’. Me pasó bolsas transparentes de unos 40 gramos de cocaína (…) Yo no le pasé plata por esto y tampoco me pidió, sólo me las entregó y me las pasó bajo mi cama, a la espera de poder visitarlo y llevárselas”, sostuvo.

Además, prosiguió: “Al llegar a la cárcel, los gendarmes revisaron las cosas que llevé, me hicieron bajar mi ropa interior y sentarme en una silla, pero no me encontraron el globo con las pelotitas de cocaína. Después pasé a la sala donde uno va a visitar a los internos y llegó Juan Carlos, quien me preguntó si le llevaba el encargo y le dije que sí. Me fui al baño, me saqué el globo, guardé las pelotitas de cocaína en el bolsillo de mi chaqueta. Al salir del baño, nos fuimos a sentar y mientras estábamos juntos, en la banca, Juan Carlos comenzó a tragarlas con tragos de una bebida Cantarina que yo le llevé”.

Pese a que el defensor penal licitado José Miguel Navarrete se opuso a la prisión de su representada, argumentando que la cantidad de droga constituía un microtráfico, el juez de Garantía accedió a lo solicitado por el Ministerio Público, enviando a Camila Vargas a la cárcel.