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  • Julio Sebastián Calderón Maclean

Entre el diseño y la costura: alumnas con discapacidad intelectual cuentan sus historias de confección textil

Por La Prensa Austral domingo 25 de diciembre del 2016

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Con la sonrisa siempre presente y el trato cercano que las caracteriza las alumnas Dalma Miranda, de 31 años; Ivonne Montiel Aguilar, de 50, y Gabriela Mansilla Mancilla, de 32, finalizaron su proyecto de Capacitación Básica Textil con la muestra de las bolsas que confeccionaron y trabajaron durante el año alumnos que tienen discapacidad cognitiva.

“Me gusta venir a esta sala, acá uno siempre aprende cosas”, comentó Ivonne Montiel Aguilar, quien es considerada una de las fundadoras del taller, ya que ha sido parte de la institución desde hace alrededor de tres años. Para ella fue fácil aprender a coser, ya que tenía experiencia de su casa, aprendió sola y ayudó a crear las cortinas que hay en el taller.

Para Dalma Miranda este es su primer año en el taller laboral, ya que se incorporó en marzo, y comentó que fue una experiencia nueva a la que se ha integrado rápidamente.

Este proyecto tuvo varias etapas, por lo que cada uno de los alumnos, que tienen discapacidad intelectual, participaron en este trabajo, y de esta forma, cada uno de los productos tiene un sello distinto.

En este camino de superación para las alumnas es importante el taller laboral. “Me gusta venir y aprendo cosas”, comenta Gabriela Mansilla Mancilla o “Gaby” como la conocen en el taller. Para ella aprender no ha sido difícil y asegura que le gustó aprender a coser.

Las tres se levantan temprano, el bus las pasa a buscar a las 8,30 de la mañana y a las 9 ya han llegado a la sede de Cirujano Videla para iniciar su jornada laboral.

Este taller tiene el objetivo de ser una alternativa para los alumnos que tienen discapacidad intelectual, se realizan distintos cursos en el año, en que los alumnos aprenden de cocina, mosaico y diseñan en tela, de esa manera aprenden herramientas y aunque tal vez no puedan llegar al mundo laboral, mejoran cada día en que aprenden algo nuevo.

El establecimiento, dependiente de la Corporación Manos de Hermanos, atiende a personas con discapacidad intelectual que son mayores de 26 años que no reciben ningún tipo de financiamiento del gobierno, porque ya son adultos. Su directora, Mónica Hernández, terapeuta ocupacional, dijo que lo importante es que de base tengan una discapacidad intelectual, aunque pueden tener asociadas otras patologías.

Además, hay una invitación a incorporarse como socio con una donación voluntaria para estas 21 personas, cuyas edades fluctúan entre los 26 y 52 años.

Además se recuerda que la Corporación está facultada legalmente por el Servicio de Impuestos Internos para entregar certificados de donación.

Los trabajos que realizan los jóvenes son expuestos a la comunidad, en las dependencias del taller, en calle Cirujano Videla Nº34. Las realizaciones que cada uno de los estudiantes desarrolla en loza y en la cocina (galletas, pan dulces, artesanías) pueden ser adquiridas por la población. Los fondos que se recaudan son destinados a la mantención del Taller Hermanos del Viento.