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Es el clamor de locataria cansada de ebrios, drogadictos y graffiteros: “¡Oh!, y ahora, ¿quién podrá defenderme?”

Por La Prensa Austral jueves 7 de marzo del 2019
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Su kiosco de Avenida República, al llegar a Chiloé, es punto de reunión de gente en situación de calle y de jóvenes, que por las noches se toman el lugar.

Todavía sin respuesta, ni solución a la compleja situación que enfrenta a diario, permanece la locataria del bazar que se ubica frente al Terminal Interurbano de Buses Mina Loreto, Ninfa Tapia Ruiz, 57 años, quien relata el drama al que se ve expuesta con los indigentes que llegan a dormir, beber y drogarse afuera de su local, que de paso rayan con graffitis su espacio, dejando insalubre el lugar donde ella se gana la vida.

“Diariamente debo limpiar con cloro”, acusa la comerciante que tiene su local en Avenida República. Ya no halla ante que oficina reclamar. Demandó la instalación de un cerco perimetral o una cámara de televigilancia, sin embargo no ha tenido respuesta. Este martes su local nuevamente amaneció rayado con graffitis.

Insiste en que su situación es compleja y es que el cierre de calle Chiloé por los trabajos en el puente la tienen de manos atadas porque el escaso tránsito de personas hace que las ventas sean menores y que aumente la cantidad de personas que llega a beber y a drogarse. “He tenido amenazas de muerte y intentos de robo. Por eso a veces yo también hago la vista gorda”, recalca la comerciante, quien lanza un desesperado llamado a las autoridades a tomar cartas en el asunto.

Pese a que ella es parte del Terminal Interurbano de Buses Mina Loreto, pero no tiene derecho a tener un guardia de seguridad, lo que la obliga a actuar por sí sola para sacar a los ebrios y drogadictos con el evidente riesgo que ello representa.

Por último, sostuvo que esta semana debió llamar a Carabineros por las amenazas de las que ha sido víctima.