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Expedición hidrográfica al estrecho de Magallanes y aguas adyacentes

Por La Prensa Austral miércoles 9 de octubre del 2019

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Parte I

Por Sergio Lausic Glasinovic

Círculo de investigaciones Dálmato-Americano

El conocimiento hidrográfico del Estrecho de Magallanes se inició desde el momento del paso por sus aguas de la expedición naval que comandó el gran navegante lusitano, al servicio de la Corona de España, en adelante; este es un proceso que se mantiene en ejecución hasta nuestros días.

El interés ha sido demostrado laboriosamente por varias naciones y estados, ejeplarizando con ello, no sólo la importancia de estas aguas de la América Austral, sino además de las múltiples capacidades demostradas por dichas expediciones.

Cabe mencionar que estas aguas del llamado “fin del mundo” fueron navegadas por los propios habitantes nativos durante miles de años; desgraciadamente estos conocimientos y experiencias se perdieron en los avatares de la ocupación y colonización de estos parajes y riberas por nuestra propia civilización.

Instaurada la República de Chile, y con ella su soberanía en las tierras y aguas meridionales del continente, se hizo palpable la necesidad de avanzar y profundizar las investigaciones hidrográficas. Se contaba con los planos de la expedición de Antonio de Córdova, del período hispano, y del capitán Robert Fitz-Roy de la marina inglesa los que habían, entre otras expediciones, efectuando mediciones, planos con sus dibujos, colecciones de objetos diversos y además recomendaciones para un buen navegar por estas aguas.

Juan José Latorre, un auténtico hidrógrafo

Un chileno que descolló en estos trabajos fue sin duda alguna el oficial de la Armada chilena Juan José Latorre Benavente, quién durante varios años efectuó un desempeño en estas investigaciones; lo afirmado mediante diversas comisiones ordenada por el Alto Mando.

Latorre fue destinado a la corbeta Magallanes, en enero de 1876, obteniendo al poco tiempo las jinetas de Capitán Graduado de Fragata.

Esta nave, al mando de este comandante, zarpa desde Punta Arenas el 4 de octubre de 1877 dirigiéndose hacia la isla Isabel en un día calmo, de “cielo entoldado i mar llana”. A la altura de cabo Negro y con proa hacia isla Marta, la nave sufre la resistencia de las mareas contrarias obligándola a disminuir su andar.

Primeras mediciones

Algunos puntos de observación son las puntas Tern y Silvestre donde larga ancla. La isla Isabel lleva el nombre por la soberana de Inglaterra, asignada en 1578 por Francis Drake. Señala en su informe Latorre, que esta isla no presenta vegetación arbórea, pero es rica en buenos pastos. Existían en esos momentos alrededor de 120 cabezas de ganado lanar, traídas desde Malvinas. La idea agrega, es construir instalaciones y traer más ganado lanar.

Informa Latorre, que la isla ofrecía buen número de aves para la caza, pero se ha practicado con tal abuso, en especial hacia los nidos y polluelos de los cisnes, que estos y los caiquenes han debido abandonar esta localización.

En esta navegación se internaron además hacia Peckett, en el continente, explicando que no es conveniente como fondeadero para naves de regular capacidad. Igualmente navegaron hacia isla Magdalena que se mostraba similar a la anterior, con colinas suaves de una altura máxima de 41 metros.

Este grupo de islas, Magdalena, Marta y Quatermaster forman un grupo que poseen una abundante cantidad de aves. Estas han servido para abastecerse de alimento, a diversas expediciones navales, antes de continuar por las aguas oceánicas.

También pernoctaron en bahía Laredo para al día siguiente, retornar a Punta Arenas.

Varamiento del Iberia

Al llegar a puerto se encuentran con la necesidad de ir en ayuda del vapor inglés Iberia; este había tocado fondo en los denominados “bancos de punta Arenas”. La nave hubo que vaciar sus carboneras y calderas para alivianar su peso. Así, en esta condición, considerando la alta marea, el apoyo propio, más el de la Magallanes pudieran permitir zafar la varadura. Latorre dispuso su nave para esta operación y dando remolque al Iberia, lograron finalmente el éxito en este salvataje.

Para el día siguiente, 12 de octubre, zarpan nuevamente ejecutando como primera tarea la colocación de una boya de color rojo en el banco referido.

Efectuada esta acción se dirigió con la cañonera hacia Agua Fresca.

Informaciones sobre Punta Arenas

Interesante es que en el informe final del capitán Latorre se agrega una reseña sobre el puerto de Punta Arenas. Ahí se entrega la información que esta toponimia se la dio el comodoro John Byron cuando navegó por el estrecho con sus naves Dolphin y Tamar, en diciembre de 1764.

La población, en esos momentos, se concentraba en unas 300 casas sobre una planicie de unos 12 metros de altitud, en cuya sección baja se forma una vega; por esa razón se iniciaron los trabajos para permitir su desague. Corre, además, en su sector N. el “riachuelo llamado de las Minas”, que trae sus aguas desde los cerros cercanos ; se originan estas por las lluvias, afirma el escrito, agregando que su corriente transcurre con ímpetu, provocando con sus limos un impacto en toda su cuenca.

Existe, agrega, una buena calle nivelada que va de lo alto de la planicie al muelle principal. En ese sector existen galpones para los botes, casas para habitación, una maestranza para el ferrocarril y galpones de depósito para el carbón pertenecientes a la Sociedad Carbonífera de Punta Arenas. El muelle de esta empresa tiene unos 105 metros de largo y se emplea para los pasajeros, como para el embarque del carbón.

La Colonia, que data de 1843, fue trasladada de su posición original al sitio actual y ha sido presidio y posición militar.

El gobierno, a su vez, ha efectuado esfuerzos para consolidarla, favoreciendo la llegada de inmigrantes, lo dicho con el afán y objetivo “de fomentarla”. El número de sus habitantes alcanza a unos 1200, siendo nacionales unos 800 y los restantes extranjeros de diversas procedencias.

Sus principales productos de exportación son las pieles de lobos marinos, guanacos y plumas de avestruz (ñandúes). Se agrega algo de madera, carbón de piedra, aceites, etc .

Existe una comunicación naviera con sus vapores mensuales que hacen la travesía desde Europa, siendo cuatro vapores de la compañía inglesa y dos de la alemana Kosmos.

Corbeta Magallanes, conocida como cañonera por emplear en su armamento un cañón Amstrong. Estuvo destinada en el Estrecho y fue utilizada en trabajos hidrográficos. Participó en varios combates en la Guerra del Pacífico.

Desde el estrecho el poblado no se distingue fácilmente, ya que el fondo oscuro de los cerros lo impide; con la nieve del invierno esta situación empeora. Se planea construir una pirámide de madera de 8 metros de altura, pintada de blanco, para así facilitar la visibilidad desde el mar. Se agrega que la rada está bien protegida de los vientos frecuentes del O. y SO., pero no así con los del E. al SE., que soplan con fuerza. Se ejemplariza con los dos temporales de 1877, en los meses de julio y septiembre y que fueron del SE. Producto de ellos fueron arrojados a la playa varias lanchas loberas, como enviados a pique varios vaporcitos. Todo lo referido en un tiempo de 24 horas y una presión en aumento, lo que lo hace destacable. Al contrario, el temporal del 18 de septiembre fue con una presión descendente.

Los vientos del S. son siempre bien helados, con todo, agrega Latorre, que “parece imposible dar reglas exactas sobre el tiempo” ya que toda indicación es muy aventurada. Por el contrario, las temperaturas del invierno de 1876 fueron suaves y con poco viento no disminuyendo de -5º C. y esto último por una sola vez. En cuanto al de 1877, ha sido de mal tiempo y con temperaturas bajas; en el mes de julio se registraron mediciones de -8º C. a -10º C. y ello en casi todo ese mes. Por otra parte, las precipitaciones en Punta Arenas son menores que las que se presentan hacia el O. del cabo Froward.

Refiriéndose a la señalética para el puerto, aporta como antecedente la instalación de dos luces fijas, una blanca y otra roja para indicar el fondeadero de la rada. La blanca colocada sobre el “Block House”, es decir el torreón del cuartel, transformándose en el faro del puerto, siendo vista desde unas 10 millas. A su vez, la roja se levanta sobre una cúpula de madera, cercana al asta de la bandera y puede ser visible, desde el mar, a unas tres millas de distancia. Para un puerto de esos tiempos, Punta Arenas ofrece ciertas ventajas, se aclara en el informe: posee agua en abundancia, leña de buena calidad para los vapores y sus consumos.

Refiriéndose a la pesca se dice que se practica con éxito en la desembocadura del río de las Minas, pero lo más conveniente es aquella obtenida entre bahía Laredo y Peckett. Pejerreyes y róbalos son los más abundantes. Al contrario, los mariscos son más escasos, pero abunda la centolla que es capturada con canastos de malla.

La carne, por otra parte, abunda para el abasto de las naves, ya sea de vacuno, como de ovino. Las aves de corral son muy escasas y peor aún, los huevos que son de subidos precios.

Las hortalizas son apetitosas, de precios moderados, siendo abundantes entre noviembre hasta abril; también se presentan los hongos y setas comestibles en los campos vecinos.

Por su parte el carbón extraído es demandado por las naves, pero su explotación aún no es del todo segura, provocando con ello molestias a los navieros a los que le convendría un suministro constante. Entrega un juicio interesante al hacer notar un manifiesto malestar por la población sobre este tema, afirmando que “es una gran desgracia” por los efectos económicos adversos. La gente espera que la explotación de los mantos carboníferos sea posible para asegurar el éxito y fortalecimiento económico de la Colonia; se desea que sea una de las principales fuentes de desarrollo. De lo contrario, ¿cuáles serían las razones de trabajar o vivir en una región que es como un “destierro entre nieves i fuertes huracanes”?

Utilizando el ejemplo de la propia corbeta Magallanes, se afirma que el consumo de carbón local no produce, en las calderas, la misma fuerza que el de Lota. Primeramente se hace necesario colocar el carbón de Lota y encima de éste el de la Colonia. Con este procedimiento, asegura Latorre, se obtiene un mejor rendimiento en las calderas.

Un párrafo especial es aquel que entrega una perspectiva para la práctica turística, un verdadero anticipo en perspectiva histórica al afirmar que, Punta Arenas, para los “spotsman” ofrece comodidades, como son la caza y un paisaje excelente para los paseos a pie o a caballo. Para ello existe en la Colonia guías, cabalgaduras y perros apropiados (continúa).