Necrológicas

Fake news: hasta una corona de flores le enviaron al popular “Lucchetti”

Por La Prensa Austral martes 15 de septiembre del 2020

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Equivocadamente se informó sobre su deceso, dando origen a múltiples muestras de aprecio y pesar. Sin embargo, Jorge Otárola Muñoz sigue tan brioso y locuaz como en sus años mozos, y este jueves celebrará su cumpleaños número 74.

Desde siempre los personajes urbanos han sido un rasgo común en todas las ciudades, pueblos, villas o villorrios. En Punta Arenas, a esa singular y entrañable raza de individuos conocidos por todos, o al menos por una gran mayoría, pertenece nuestro buen amigo “Lucchetti”, una suerte de Forrest Gum patagón que, en sus años mozos, fue un atleta de fuste, con pergaminos deportivos que ya muchos quisieran ostentar y, por cierto, protagonista de muchas anécdotas de antología que están en el imaginario colectivo de quienes han estado vinculados al ámbito del deporte.

Luego de su retiro de las competencias, por mucho tiempo fue usual ver a Jorge Otárola -su nombre oficial- vendiendo ajos en las afueras del Unimarc de calle Bories, para tiempo después anclar en un puesto de venta de hortalizas y frutas ubicado en la esquina de Errázuriz y Chiloé, donde fue cálidamente acogido por sus propietarios, a quienes les ha cooperado con su reconocido espíritu servicial y llano. Tras su jornada, ya cuando la tarde caía, el incombustible “Lucchetti” orientaba su tranco hacia el gimnasio del Sokol Croata, donde colaboraba en lo que fuere.

Por eso, entre quienes lo conocen, caló hondo la noticia difundida hace algunos días en al menos dos  radioemisoras y un canal de tv de nuestra ciudad, que daba cuenta de su lamentable partida al otro mundo. Tras la masificación de la mala nueva no fueron pocos los que se sumaron al sentimiento de pesar. Si hasta notas necrológicas estuvieron a punto de publicarse en el obituario de nuestro propio diario. Incluso más, ya que hasta el céntrico puesto de venta, atendido por la señora María Ester Díaz y don Fernando Burgos, las consultas por “Lucchetti” eran incesantes, al punto -confiesan- de haber estado a un paso de habilitar un libro de condolencias. Entonces, más de un sobresalto se llevaron muchos de los amigos del ex maratonista que dieron crédito a la información divulgada, cuando en plena calle se toparon con el “Zatópek del Estrecho” vivito y coleando. ¿Pero cuál había sido el origen de la confusión?… Pues que un antiguo dirigente del atletismo local tuvo conocimiento del deceso de un parroquiano de apellido Otárola y de una lo asoció a nuestro famoso “Lucchetti”, procediendo a difundir su ida sin retorno, sin sopesar que su noble intención de rendir tributo al otrora corredor generaría varios episodios tragicómicos, como el que protagonizó un desconsolado amigo del popular maratonista, quien llegó hasta el puesto de venta con una… ¡Corona de flores!