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Familiares acogieron hasta ayer a los accidentados “Les dijimos que mejor se hubieran ido el domingo”

Por La Prensa Austral domingo 8 de mayo del 2016

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Sin poder procesar bien lo que había sucedido, los tíos de la ciudadana argentina accidentada llegaron pasadas las 22 horas hasta el Hospital Clínico. Allí el médico de turno les explicó que la situación era de extrema gravedad y que la joven madre se encontraba con riesgo vital.

Mario Agüero y su esposa María Araujo fueron los que recibieron a la familia hasta ayer, en su casa de la población General del Canto. De hecho, recordaron una recomendación que les hicieron: “les dijimos que mejor se hubieran ido el domingo (hoy), que por qué no se quedaban un día más. Pero nos dijeron que tenían que trabajar el lunes, así que por eso se fueron hoy (ayer)”, relató Agüero.

Esta conversación la recordaron en los pasillos del hospital, mientras esperaban y hacían fuerzas por la pronta recuperación de la joven madre, la más afectada por el accidente. “Ellos salieron muy temprano, porque tenían que comprar algunas cosas en el supermercado. Bueno, el destino es así”, reflexionó Agüero.

Hasta el hospital también llegó Viviana, prima de la afectada, quien intentó durante mucho rato comunicarse con los familiares directos de los accidentados, en Río Gallegos. Su esposo, en tanto, contó que justo se encontraron con el trágico hecho cuando retornaban a Punta Arenas. “Vi el auto y pensé ‘se parece al de mi prima’, un Peugeot 206 y ahí veo a su esposo y su hijo, pero ellos estaban bien, entonces no me imaginé que ella hubiese estado tan grave, aunque ya se la habían llevado”, recordó el familiar.

Si bien no quiso aventurar sobre las razones que pudieron haber provocado el volcamiento, sí comentó que “había mucha niebla, de hecho en la frontera me advirtieron que estaba muy densa y que era peligroso, tanto así que me vine a 40 (kilómetros), porque además había mucha humedad”.

Dos mujeres también fueron testigos de los primeros momentos tras el volcamiento. No quisieron revelar su identidad, pero recordaron con emoción esos difíciles instantes. “Yo le decía al esposo que le hablara, trataba de tranquilizarnos. Hubo mucha gente que se acercó a ayudar. Ahora sólo queda rezar, porque los milagros existen y estamos seguras de que se podrá recuperar”, concluyeron.