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Fernando Atria, precandidato presidencial por el Partido Socialista: “La próxima elección presidencial va a ser probablemente la más importante desde 1990”

Por Cristian Saralegui domingo 25 de diciembre del 2016

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– El abogado y académico de la Universidad de Chile visitó Punta Arenas, para reunirse con militantes del PS e independientes, para conformar su comando en la región. Además, ofreció en la Umag la charla “Derechos Sociales y Educación: un nuevo paradigma de lo público”.

Si se habla de “cartas” presidenciales para el próximo año, su nombre no aparece muy seguido, especialmente en los medios. Sebastián Piñera, Ricardo Lagos, Alejandro Guillier o José Miguel Insulza son los que más se nombran. Pero la figura del abogado constitucionalista y académico de la Universidad de Chile, Fernando Atria Lemaitre, ha ido conquistando su espacio dentro del espectro político.

Militante del Partido Socialista, a sus 48 años busca imponerse en las primarias que se realizarán en abril y convertirse en la opción del PS para llegar a La Moneda. Para ello, se encuentra recorriendo el país, y el miércoles arribó a Punta Arenas, donde se reunió con militantes del partido y simpatizantes, donde formó su primer comando regional. Asimismo, ofreció una charla en la Universidad de Magallanes, titulada “Derechos Sociales y Educación: un nuevo paradigma de lo público”.

Sobre el proceso de primarias, Atria indicó que falta determinar si serán para militantes o abiertas a la ciudadanía, siendo esta última opción, por la que aboga. “Hay un movimiento claro aunque lento hacia la idea de que la única solución viable hoy día para el partido es una primaria ciudadana, esperamos que cuando llegue el momento, el 21 de enero, sea esa la decisión que se tome”. Esto porque para el abogado, hay dos corrientes: “Un Partido Socialista que mira con temor a la ciudadanía y que tiene que protegerse de ella por la vía de tomar sus decisiones en puertas cerradas en un grupo más pequeño, o se trata de un Partido Socialista que no tiene temor, que se abre a la ciudadanía y recurre a ella para tomar decisiones y legitimarlas”.

Fernando Atria indica que tomar estas decisiones entre “cuatro paredes” termina desprestigiando aún más la política a ojos de la ciudadanía y a la que ve vacía de contenidos, donde “cada vez más es una discusión de ambiciones personales, legítimas o no, y de cálculos pragmáticos, basados en encuestas y otras maneras de predecir, como que la política se redujera a eso, como si la pregunta de quién es el candidato presidencial del partido de la Nueva Mayoría, se redujera a la pregunta de quién, según las encuestas es el que tiene mayores posibilidades (…) y cuando la ciudadanía ve que las agrupaciones políticas y los partidos son discusiones puramente pragmáticas, o puramente de ambiciones personales, entonces lo que la ciudadanía ve es que los partidos se han transformado en meras máquinas y si son solamente máquinas, son instituciones que deberían desaparecer. Lo que le da sentido a los partidos políticos es que son proyectos políticos”, recalcó.

El abogado defiende la idea de que el Partido Socialista presente un candidato pues “la próxima elección presidencial va a ser probablemente la más importante desde 1990, porque el país va a verse enfrentado ante una disyuntiva entre quienes dicen que el hecho de que este gobierno termine con un 15% quiere decir que la ciudadanía ha rechazado las transformaciones que ha intentado y por lo tanto se trata de cancelarlas y en lo posible, revertirlas, y volver a la forma política anterior; esa es una posibilidad. Y la otra, es la que sostenemos quienes decimos que este es el gobierno, que con todos los problemas y críticas que uno le podría hacer, es el gobierno más transformador desde 1990. La pregunta ahora es cómo continuar y profundizar esas transformaciones, corrigiendo todo lo que haya que corregir y aprendiendo de todos los errores. Pero que esas transformaciones tienen que ser continuadas”.

¿Cómo se explica que usted mencione que esté gobierno ha sido el que más transformaciones ha hecho pero las encuestas indican que el rechazo es cada vez mayor?

– “Mi impresión es que el gobierno tiene, efectivamente, baja aprobación. La lectura que hace la derecha de eso es que la ciudadanía rechaza las reformas, el contenido de ellas, y creo que eso es un invento, una interpretación oportunista. De hecho, en la última elección municipal, que los opositores suelen invocar como una demostración de eso, el hecho es que quienes se oponen a las reformas no sacaron un voto más de lo que habían sacado en la elección municipal anterior”.

En ese sentido, Atria critica que la discusión de las reformas termina quedándose en la “cocina parlamentaria en vez de que la agenda transformadora tuviera una conexión con los movimientos sociales de los cuales ella surgió. Y al cortar esa conexión, creo que el gobierno se quedó sin apoyo o con un apoyo puramente parlamentario que estaba expuesto a desaparecer cuando pasara algo como fue el caso Caval y la caída de la popularidad de la Presidenta después de eso”. Además, indica que “el gobierno ha actuado con poco profesionalismo, es decir, no se ha preocupado de que sus reformas estén diseñadas del modo técnico más adecuado”.

De todas formas, Fernando Atria rechaza algunos cuestionamientos que han tenido las reformas. Por ejemplo, el Proceso de Admisión Escolar, en la que grupos de apoderados han reclamado que perdieron la posibilidad de elegir el establecimiento para los niños. “Lo ha planteado así la oposición que es una grosería, evidentemente falso. La situación anterior a la Ley de Inclusión era que una familia podía elegir un establecimiento, y ese establecimiento podía decirle a la familia ‘ustedes no son adecuados para este establecimiento porque no nos gusta’. La ley, al prohibir la selección, prohíbe al establecimiento decir eso. Entonces, ahora una familia que elige un establecimiento tiene la seguridad de que puede entrar a ese establecimiento y que la autoridad de ese establecimiento no puede decir ‘no nos gusta, no es compatible con este proyecto educativo’; cómo va a ser eso una limitación de una familia o que el gobierno se meta en la decisión de los padres, al contrario, está bien. Hay un problema obvio: qué pasa cuando hay más solicitudes para un establecimiento, si uno tiene cien plazas y hay 200 personas, cómo lo hacemos. Claro, en ese caso, hay que decidir y en esa lógica, el cupo se distribuye por sorteo. Pero se plantea como si el sorteo decidiera a qué colegio va. Creo que ahí hay algo muy malintencionado de presentar algo que desde el punto de vista de los padres es una decisión importante, y que se la toman seriamente, se la presenta como si fuera una decisión trivializada, vulgarizada por la vía de poner al niño sobre una ruleta, como una imagen de portada de Las Ultimas Noticias que fue una grosería”.

Participación ciudadana

Para Fernando Atria, la deslegitimización de la política se produce después de que los movimientos sociales de 2011 no tuvieran consecuencia a través de cambios del sistema, por ello, los crecientes niveles de abstención en los procesos electorales, que el abogado comprende. “Que yo vote o no vote, da lo mismo, porque no importa que votemos por transformaciones, no habrá transformaciones. Entonces la única consecuencia de mi voto es que yo les legitimo su política, como el slogan que salió de que ‘Si tú no votas, otros deciden por ti’, y el mensaje era ‘si tú votas, tú decides’. Aquí no, aquí se ve ‘si tú no votas, otro decide por ti, y si votas… también’ en ese contexto, por qué habría de votar para que otros decidan por mí. Mi voto lo único que hace es legitimar la política de ellos, y entonces no voto. Eso es entre el 60-70% de los chilenos y es bastante claro”. Por lo mismo, manifiesta abierto rechazo a quienes dicen que si la ciudadanía no vota, entonces no tiene derecho a reclamar: “Qué se han creído que son que me dicen a mí cuándo tengo derecho a reclamar. Los que eran partidarios del voto voluntario ¿no me dijeron antes que era mi derecho votar o no? y que yo podía decidir’, entonces ahora, que ejerzo mi derecho del modo que no les gusta, resulta que me vienen a decir que no tengo derecho a quejarme, pero de dónde sacan eso”.

Por eso, su postulación tiene mucho de conversación, análisis de ideas y de ir construyendo una nueva institucionalidad. “Esto es un proceso largo, la política es un proceso de ir aunando voluntades y para eso uno conversa con la gente, va oyendo, escuchando, modificando las posturas de acuerdo a lo que va escuchando”, indicó Atria, que también reconoce que en ciertos círculos es mirado con cierta desconfianza. “Ha habido de las dos cosas, hay sorpresa, gente que ha dicho ‘pero este señor es un académico, qué se viene a meter a esta cosa que es de nosotros los políticos’ pero nosotros estamos tratando de impugnar esa idea, y hay otros que lo han visto de una forma favorable y creen que esto trae nuevos aires a una discusión que está un poco anquilosada”.

Finalmente Atria, un convencido de que Chile debe tener una nueva Constitución, manifiesta reparos al Proceso Constituyente que ha impulsado el gobierno. La primera etapa la califica de positiva, con los cabildos abiertos y la participación de la comunidad, pero “lo que viene ahora es lo que ganaron quienes no quieren una nueva Constitución: que eran el entonces ministro Burgos y los suyos, que es que se mande al Congreso, donde sabemos lo que va a pasar, lo mismo que en 2005, todo lo que era importante salió, y resultó en una reforma que no modificó ninguna de las cosas que eran políticamente decisivas, entonces acá va a pasar lo mismo”.