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¿Fue el Presidente Juan Domingo Perón descendiente de tehuelches?

Por Rodolfo Soto sábado 21 de mayo del 2016

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– Los ocultamientos y misterios en torno al origen del gobernante trasandino, fueron consecuencia de prejuicios injustificables que él y los suyos tuvieron que sortear.

Cuando al ver su pelo muy negro alguien le preguntó si se lo teñía, respondió: “Nunca. Tengo mucha sangre india en las venas. Total, por parte de mi mamá. En esta raza se da muy poco el cabello blanco”

“Me siento muy honrado por llevar sangre tehuelche, descendiendo por vía materna de quienes poblaron la Argentina desde siglos antes de llegar los colonizadores… No fui el único Presidente con sangre india. También lo fueron Justo José de Urquiza, Hipólito Irigoyen, Victorino de la Plaza”, dijo Perón en una conversación con amigos

Aunque nunca el Presidente de Argentina Juan Domingo Perón estuvo en Punta Arenas, el Mandatario trasandino tuvo alguna cercanía con esta tierra patagónica. Primero, al vivir cuando niño en una localidad cercana a Río Gallegos y segundo al proceder al cierre del presidio de Ushuaia, cuando gobernaba el país.

El 21 de marzo de 1947 es la fecha del decreto firmado por el Presidente Perón, que dispuso el cierre del temido presidio.”Ushuaia, tierra maldita, incorpórese sin lacras al sentimiento argentino”, es el título del artículo mediante el cual “Crítica” da a conocer la noticia.

En este centro penitenciario hubo famosos reclusos: el adolescente Carlos Gardel, al aplicársele la ley 3.335 que penaba a los reincidentes; Josip Broz, joven inmigrante croata, por sus actividades anarco-sindicalistas, antes de convertirse en mariscal, y el boxeador apodado “Toro Salvaje de las Pampas”, Luis Angel Firpo, por tramitación ilícita en compra de tierras.

Lo más curioso en esta historia de Perón, es que algunos biógrafos de este gran personaje, le entregan un linaje que tiene que ver con la raza que tenía sus dominios en la Patagonia chileno-argentina: los tehuelches. La eventual pertenencia de Juan Domingo Perón al pueblo tehuelche por línea materna es materia de debate entre los historiadores.

Sangre india

En el año 1967, la revista 7 Días,  incluye en una entrevista las palabras de Perón respecto a su  pertenencia étnica:

“Me contaba mi abuela que cuando Lobos era apenas un fortín, ellos ya estaban allí… Mi abuela inmemorial era lo que bien podemos describir como una mujer machaza, que conocía todos los secretos del campo… Cuando la vieja solía contar que había sido cautiva de los indios yo le preguntaba: Entonces abuela… ¿yo tengo sangre india? Me gustaba la idea ¿sabe? Y creo que, en realidad, tengo algo de sangre india. Míreme: pómulos salientes, cabello abundante… En fin, poseo el tipo indio. Y me siento orgulloso de mi origen indio, porque yo creo que lo mejor del mundo está en los humildes”.

Sobre su madre, Juana, dijo: “Mi madre, nacida y criada en el campo, montaba a caballo como cualquiera de nosotros e intervenía en las cacerías y faenas rurales con la seguridad de las cosas que se dominan. Era una criolla con todas las de la ley. Veíamos en ella al jefe de la casa, pero también al médico, consejero y amigo de todos los que tenían una necesidad. Esa suerte de matriarcado ejercido sin formulismo, pero bastante efectivo; provocaba respeto pero también cariño”.

Se produjo una gran polémica entre los investigadores de su vida. La aparición del libro de Hipólito Barreiro titulado “Juancito Sosa-El indio que cambió la historia” reavivó la discusión. El tema de determinar “oficialmente” el lugar de nacimiento del general Perón convulsionó los municipios de Lobos y de Roque Pérez y la batalla pudo casi llegar hasta el Congreso Nacional.

Uno de sus cronistas expuso: “Desde fines de diciembre de 1957 y durante casi todo enero de 1958 estuve personalmente en Caracas (Venezuela) y mantuve frecuentes contactos con Perón, en cuyo gobierno había colaborado entre 1951 y 1955. En esas circunstancias, integrando yo un pequeño grupo de jóvenes recién llegados de España, fuimos estimulados por el general para formularle preguntas que respondía de buena gana y con amenos comentarios. Su simpatía y conversación eran fascinantes, salpicada su charla con fino humor.

Origen tehuelche

Allí, junto a tres testigos ya fallecidos -Juan Carlos Cornejo Linares (ex senador peronista por Salta), Manuel Buseta (dirigente del gremio gráfico) y John William Cooke- le escuché decir textualmente: “Me siento muy honrado por llevar sangre tehuelche, descendiendo por vía materna de quienes poblaron la Argentina desde siglos antes de llegar los colonizadores… No fui el único Presidente con sangre india. También lo fueron Justo José de Urquiza, Hipólito Irigoyen, Victorino de la Plaza, y podría continuar la lista con muchas otras personalidades ya históricas. Los de origen indígena, aunque a algunos les choque, han tenido, y tienen, mucho que ver en la sociedad argentina. Pero mejor no zamarrear ramas de otros árboles genealógicos ilustres, porque todavía subsiste mucha pacatería hipócrita. Además, no sería de buen gusto… De mi origen y nacimiento he hablado poco y discretamente porque insólitas disposiciones militares no escritas me hubieran impedido entrar en el Colegio Militar, pues se evitaba el ingreso de hijos naturales o de religión no católica…”

También hizo elogios a la etnia tehuelche, explicando qué significaba ese nombre: “Tehuel quiere decir bravo, celoso de su independencia, y che es gente”. Refiriéndose a la rama paterna, decía que tenía ascendencia vasco-francesa, sarda y aun escocesa. De su abuelo, el doctor Tomás Perón, decía que “fue un conocido catedrático en Buenos Aires…”

Doña Juana Sosa, hasta donde se sabe, era de pura ascendencia indígena: su madre Mercedes Toledo, oriunda de Azul, era tehuelche o aonikenk según sostiene gente de esa etnia; y su padre, Juan Ireneo Sosa, de estirpe quechua, nació en Guasayán, Santiago del Estero, y fue puestero en una estancia cercana a Lobos. Cuentan que fue amigo de Juan Moreira, y es notable que tuviera un final parecido, hacia 1892, “en una pelea campal contra una partida de la brava policía de campaña”.

Sobre el lugar y fecha exacta de su nacimiento se dejó entender que se habían dicho y escrito cosas contradictorias y que los historiadores se ocuparían de ello.

Rastreando el origen

Su principal biógrafo, el escritor e investigador Enrique Pavón Pereyra, con información directa del propio Perón, con quien mantuvo estrechos diálogos grabados, publicó parte de su historia en un libro hoy casi inhallable titulado “Perón. 1895 -1942”, cuya novena edición (Ediciones Espiño) apareció en abril de 1953. La obra tiene abundante material escrito y múltiples fotografías. Una de las fotos lo muestra junto a su hermano mayor Mario y su madre, una atractiva mujer. Allí se dice que nació en Lobos en 1895, sin mencionar el casamiento de sus padres. Pero, ya en España, Perón dicta sus memorias “descarnadas” a Pavón Pereyra y explica que nació en Roque Pérez el 7 de octubre de 1893 y no en Lobos el 8 de octubre de 1895.

En referencia a la segunda inscripción, dice: “En realidad yo tenía ya dos años para esa fecha. Así constaba (en la fe de bautismo) en las páginas del registro parroquial, que lamentablemente una gran mancha de tinta, derramada “casualmente” sobre el renglón que daría crédito a mis palabras, se ha encargado de silenciar para siempre. Soy hijo de un espíritu campesino, casi rural, y de una joven natural de Lobos, Juanita Sosa, con sangre india y parientes de origen santiagueño”.

En la página 20 de la última biografía de Perón, el general expresa: “¿Cuántas grandes mujeres quedaron al margen de los hechos sociales, ignoradas por su propia comunidad, observadas con espanto, cuando, en realidad, su único pecado fue el coraje de haber sido madres solteras…? Ese hijo no tenía padre y la ley argentina prohibía hasta investigar la paternidad del recién nacido. Pero sí se castigaba el adulterio y ese hijo pasaba a ser un bastardo. Al padre se lo eximía de toda culpa y al hijo se le cerraban las puertas del futuro. ¿Eso era justo? Nosotros hicimos una ley que daba al hijo natural los mismos derechos que al hijo legítimo. Esta situación de desprotección sucederá mientras las mujeres no intervengan más asiduamente en el espíritu de la legislación; hasta que llegue ese momento, ¡las leyes estarán siempre hechas por adúlteros!, que ignoran que no hay hijos ilegítimos, sino padres ilegítimos”.

Luego explica que pasó a poseer el apellido de su padre cuando éste lo anotó en Lobos como recién nacido. El matrimonio de Mario Perón con doña Juana Sosa Toledo se formalizó cuando Perón tenía 8 años, en 1901.

Rumbo a la Patagonia

En 1900, cuando Juan Domingo contaba con cinco años, la familia Perón-Sosa se embarcó en el vapor Santa Cruz con rumbo a la costa marítima de la Patagonia Argentina, a unas estancias de los alrededores de Río Gallegos: Chaok-Aike, Kamusu- Aike y Coy-Aike, o sea en los inicios de un caserío que se ubicaba en antiguos asentamientos tehuelches.

Si bien la familia había continuado administrando el establecimiento rural -donde se criaban vacunos, ovejas y caballos -, la muerte del patriarca aceleró la disolución de la sociedad y tras repartirse los bienes, el padre de quien muchos años después sería varias veces Presidente de la Nación, se traslada en 1899 a Río Gallegos (luego se le uniría su esposa y sus pequeños hijos) para hacerse cargo de la administración de un campo que era propiedad de los hermanos Maupa. Allí dejan asentado en el registro de marcas de esa incipiente población el logo para identificar animales, el mismo que se había utilizado en la estancia de Lobos.

Por ello puede afirmarse que Mario y Juan, vivieron pocos años de su infancia en la estancia de Río Gallegos que estaba ubicada en la zona de Chaok Aike, cerca de la reserva tehuelche de Kamusu Aike. Cuando llegaron tenían 8 y 4 años, aproximadamente.

El caso de Perón plantea otras contradicciones, que, sin embargo, él mismo puso en claro. En verdad, nació en Roque Pérez en 1893 y no en Lobos en 1895; por parte de madre desciende de tehuelches; fue traído al mundo por una pareja en esos momentos no casada; fue bautizado como Juan Domingo Sosa y recuperó el apellido paterno cuando tenía dos años de edad. Nada de esto es una novedad para mucha gente. Además, él mismo dijo y está escrito: “No hay hijos ilegítimos, sino padres ilegítimos”.

Cuando al ver su pelo muy negro alguien le preguntó si se lo teñía, respondió: “Nunca. Tengo mucha sangre india en las venas. Total, por parte de mi mamá. En esta raza se da muy poco el cabello blanco”.

Los ocultamientos y misterios en torno al origen del Presidente argentino Juan Domingo Perón, fueron consecuencia de prejuicios injustificables que él y los suyos tuvieron que sortear: una clave para interpretar la profunda raigambre popular de un hombre situado en el centro de la historia argentina, que ascendió a las más altas dignidades del poder sin olvidar su compromiso con los más humildes paisanos de esta tierra y su verdadero origen.