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Fútbol y gimnasia, los caminos deportivos de la familia Alvial-Vargas

Por La Prensa Austral viernes 8 de noviembre del 2019

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Destacados deportistas y docentes

Mauricio Alvial destacó como jugador del Club Deportivo Chile y Ana María Vargas, en la gimnasia artística. Ambos siguieron el camino de la formación de nuevos valores, en el Liceo San José y el Instituto Sagrada Familia

Deportistas y profesores, así puede resumirse la vida que formaron Mauricio Alvial y su esposa Ana María Vargas. Un matrimonio que se formó en Temuco, mientras ambos estudiaban y que regresó a Punta Arenas para echar raíces. En la capital de la Región de la Araucanía, nació Mauricio, el 25 de agosto de 1975, siendo el único hijo del matrimonio entre Néstor Alvial y Solvi Saravia, ambos deportistas, ya que su padre jugó fútbol por Dragones de Aurora y su madre, básquetbol.

Pero con apenas un año, la familia se instaló en Punta Arenas. Su padre siguió jugando fútbol, en Cruz del Sur y el pequeño Mauricio entró a los 8 años a jugar por el Club Chile. “Me encontraron jugando en la calle y me invitaron a jugar, Patricio Mancilla fue el que me encontró y entré al club, el primer año salimos vicecampeones y de ahí estuve toda mi vida, prácticamente, en el Chile. Con títulos juveniles, en adultos obtuvimos dos títulos regionales, tres de la Asociación Punta Arenas”, resumió.

Alvial estudiaba en el Instituto Don Bosco y después de no poder ingresar al Liceo San José, pasó al Liceo Contardi, donde ganamos todo, hicimos un grupo muy bueno de futsal, y de ahí en tercero medio me fui a Católica. Yo jugaba de volante de creación, aunque partí de puntero, de 7, a la antigua. El año 1988 fui goleador por el Instituto Don Bosco, que dirigía Mario Díaz, con 51 goles y ese año no pudimos ir al Torneo Nacional por el plebiscito. De ahí jugué en la Sub 17 de Punta Arenas”.

Su carrera deportiva pudo tener un giro importante cuando, con un grupo de amigos se probó en la UC. “Mario Lepe vino a la ciudad, nos vio y nos llevó a Santiago; la experiencia fue buena, tuve la posibilidad de estar con Mauricio Aros, Rodrigo Latorre y ninguno quedó. Después Mauricio me invitó a que fuera con él a Deportes Concepción, y no fui al final, porque económicamente no tenía los medios”. Esa vez había quedado en Temuco, alcanzó a entrenar en las cadetes, pero por una enfermedad de su madre, regresó.

Sin embargo, en 1994 se fue a estudiar a Temuco gracias a una beca como deportista destacado y ahí comenzó a dirigir. “Partí en Temuco, cuando estudiaba a los 19 años, en la Escuela Futuro de Temuco, la mejor cuna de deportistas de la región, entre ellos Marcelo Salas. Entrené a ‘Pupi’ Vásquez, ‘Colocho’ Iturra, Robin Melo, jugadores que destacaron. De ahí me contactaron del Colegio Bautista de Temuco, y a mitad de año me fui a Estados Unidos con la selección de la Universidad de La Frontera, participé en cuatro nacionales universitarios, y en el 2001 me vine a trabajar al Liceo San José. Volví al Chile y me retiré a los 33 años, pero con elástico, porque asumí altiro la dirección técnica, pero en paralelo estaba enfocado en la formación, ya estaba en el Fonadep Magallanes, el mismo 2001 fui vicecampeón escolar de Chile con el San José. Ahí la anécdota fue que la final la jugamos contra Universidad Católica, que tenía a Medel, Isla, Hans Martínez, esos recortes están en el colegio, es una historia oculta, hay hasta un video, y perdimos 2-1”.

Ya establecido en el Liceo San José, “me hice cargo de selecciones de Punta Arenas, y el 2004 fue la primera salida por Punta Arenas, fuimos al Nacional de San Fernando, y también fue la primera vez que fui a la Araucanía. También viajamos a Neuquén, 2004. Me ha tocado dirigir en múltiples campeonatos al San José, Copa Coca Cola, en que tuvimos dos terceros lugares de Chile; dos títulos nacionales salesianos y lo más importante ha sido el título nacional en futsal, el año pasado, que nos permitió representar al país en Arequipa. Con la selección de Punta Arenas me ha tocado ir a tres nacionales. En el primero quedamos entre los ocho mejores, en el segundo fuimos campeones de Chile en 2016 y en el tercero, en Zapallar, perdimos la final en el alargue”, resumió.

Un matrimonio deportivo

En Temuco se casó con Ana María Vargas. “Llevamos 18 años de matrimonio, y los dos enfocados en la formación, porque ella es entrenadora de gimnasia, artística primero y después a rítmica. En Punta Arenas se hizo cargo de la gimnasia rítmica en el Gimnasio de la Mujer y después de un tiempo tuvo que dejarlo por el nacimiento de Matías, y ahí se remotivó hace unos años cuando entró a Degipa”, indicó Alvial, que actualmente, además de trabajar como inspector y docente en el Liceo San José, dirige a la selección de fútbol en los Juegos de la Araucanía y preside el club Degipa, de gimnasia.

Pero mientras estudiaba, cuando venía a Punta Arenas y a su regreso, Mauricio Alvial siguió jugando en el Club Chile, donde tiene grandes recuerdos. Como jugador recuerdo con mucho cariño el primer Campeonato Regional, porque me tocó marcar un gol en el último minuto contra Fueguino en Tierra del Fuego; fue un gol que aún tengo el relato de esos años, y es emocionante, porque siempre que nos reunimos nos acordamos. Ese fue el año 98, fue como el gol iluminado, porque significó toda una era del Chile, en el que ganamos dos títulos regionales, tres oficiales, fuimos campeones a estadio lleno y los mejores amigos que encontré, los hice en el fútbol”.

Y esos éxitos los ha replicado con el buzo de entrenador, formando a muchas generaciones de estudiantes. “Todos los grupos son importantes para mí, haber formado una cantidad grande, y seguimos en contacto. Ahora volví a dirigir al Chile, que está compuesto por puros jugadores que formé de pequeños, y me siento muy a gusto. Y como logros, sin duda que los más importantes son los títulos de Chile: el 2001 con San José; 2008 Coca Cola con el San José; 2006 Curicó, campeones de Chile; 2018 campeones en futsal y este año, vicecampeonato, son hitos de la región, porque el trabajo es de todos”.

De hecho, el viernes viajó con la selección regional para los Juegos de la Araucanía, “con un nuevo equipo que formé, y es mejor ir tranquilos, porque es un torneo muy complejo; los recursos han sido pocos este año, pero tranquilos, porque siento que algo haremos. Hay una base que permite pensar en que haremos algo bueno”.

El deporte ha seguido formando parte de su familia, ya que Antonella Alvial, de 11 años, es una brillante gimnasta, que ha conquistado gran cantidad de éxitos, lo que se refleja en las medallas que adornan la casa. Incluso, el hijo mayor, Matías, tuvo un fugaz, pero laureado paso por el fútbol. “Tiene el record de haber sido campeón con el Chile, y se retiró, jugaba de defensa central, zurdo, pero me di cuenta que después no quería entrar, y uno ve que en el fondo no era lo que quería. Así que optó por la robótica y la ciencia. Es más intelectual, todos dicen que yo lo frustré porque le exigí mucho en el fútbol, pero ahora él siempre obtiene los primeros lugares del curso, la ciencia le interesa”. Es más, hace poco, Matías Alvial lideró el equipo del Liceo San José que ganó el torneo regional de robótica.

Mientras tanto, Mauricio Alvial se mantiene vigente en la cancha. “Sigo jugando en la liga senior, en Espartano, he sido campeón y con Barrabases, un equipo de puros profesores, tratando de seguir vinculado, porque gracias al fútbol se dio que me gustó dirigir y estudiar Pedagogía. Aparte encontré al amor de mi vida por el deporte, Ana María es una destacada docente de Insafa y como entrenadora”, finalizó Mauricio Alvial.