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Futuro del aporte compensatorio a Enap y el contrato con Gasco en la lupa de los sindicatos petroleros

Por La Prensa Austral miércoles 12 de septiembre del 2018

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La firma del acuerdo que permitirá próximamente la importación de gas argentino, sigue manteniendo la intranquilidad al interior de las dirigencias sindicales de la Empresa Nacional del Petróleo (Enap).

Lo anterior, debido principalmente a que tal rúbrica -afirman- deja bajo un manto de dudas la continuidad del aporte compensatorio que desde el año 2013 recibe la estatal de parte del Estado -este año llegó a $58 mil 521 millones, un 12,3% menos que en 2017-, como del contrato que en Magallanes se mantiene con Gasco y que culmina el 31 de diciembre próximo.

Por tal motivo y junto con hablar además del escenario que enfrenta la petrolera en el norte del país, se reunieron ayer en Punta Arenas, en los salones del Sindicato de Trabajadores de Enap Magallanes, su presidente Alejandro Avendaño, junto a representantes del Sindicato de Profesionales de la estatal, encabezada por Guido Kusanovic; de la Federación Nacional de Sindicatos de Trabajadores del Petróleo y Afines de Chile (Fenatrapech) presidida por Nolberto Díaz y la Federación Nacional de Sindicatos de Profesionales, Técnicos y Supervisores de Enap (Fesenap), liderada por Cristián Rubio, además del director laboral -miembro del directorio de Enap- y presidente del Sindicato de Trabajadores Aconcagua, Marcos Varas. 

Aporte compensatorio

En la oportunidad y luego de diversas intervenciones en que compartieron con medios de prensa local su convicción de que la estatal no es responsable de los episodios de contaminación en Quintero -aducen que no hay informes concluyentes- y que el gobierno de Sebastián Piñera ‘no quiere a Enap’, los gremiales se refirieron a la incertidumbre que ha generado en el sector, el convenio de importación gasífera.

Avendaño contextualizó dicho panorama con el aspecto contractual que hoy rige con Methanex. “Obviamente es un negocio entre privados, tanto del lado argentino como de acá. Pero queremos ser súper claros: esos contratos están llegando hasta la frontera, porque desde ahí hasta la planta de Methanex, tiene que hacerse cargo Enap a través de su gasoducto, con un costo que nos parece bajo aún”. 

Por su parte, Kusanovic no sólo complementó recalcando que el gas que llega desde la frontera hasta el sector de Cabo Negro, tiene limitación de transporte bajo una red de ductos propiedad de Enap, sino que la continuidad del suministro argentino será solamente en verano, no estando disponible en invierno, cuando la región tiene un mayor consumo energético.

A su vez, sumó aprensiones en el nivel comercial, recordando que si bien los valores -puesto el producto en Cabo Negro- llegan a los US$5 el millón de BTU, deben sumarse otros aspectos. “Está el tema del transporte y además salió en Argentina una nueva ley que estaría gravando las exportaciones de combustible con un impuesto que en teoría debería ser para el productor, pero obviamente eso se traspasará al cliente final”.

Gas desde Argentina

Asimismo, el aspecto geopolítico estuvo también presente en su análisis. “Con cualquier instancia de traer gas desde Argentina, estamos restando actividad de exploración y económica en Magallanes”, dijo junto con agregar que “ninguna autoridad ha salido a explicar cuál será el efecto que tendrá -todo lo descrito- en la discusión del subsidio, que es parte de la Ley de Presupuesto. Lo que sabemos extraoficialmente es que a través del Ministerio de Energía, hay intenciones de reducir el subsidio para Magallanes y esa figura va a tener un efecto en todo lo que es la actividad económica en la región. No hemos escuchado ninguna versión oficial de las autoridades, tanto las seremis, como la gerencia local, como del ministerio, que dé la tranquilidad que el subsidio se va a mantener en los mismos montos. Nuestra información es que está en riesgo y frente a eso hay que emplazar a las autoridades y parlamentarios para que den su visión sobre este tema y dar tranquilidad a la comunidad”.

En línea con ello, Nolberto Díaz sostuvo que “el año 2011 los magallánicos, con una larga movilización masiva y una toma prolongada de la ciudad, lograron que la Enap tuviera un subsidio que permitiera tener gas a un precio razonable. El actual gobierno amenaza con llevárselo a otras regiones del país. La ministra -Susana Jiménez- ha señalado que más de la mitad del presupuesto del ministerio se va en el subsidio a Enap Magallanes. Con eso lo que está diciendo es que está incómoda, por lo tanto creemos que efectivamente existe un riesgo por la vía de comprar gas supuestamente barato a Argentina, que los magallánicos una vez terminen perdiendo un subsidio que tanto ha costado”, señaló, junto con recalcar que el aporte debió existir desde 1982, año en que Gasco fue privatizado. “La gente tiene mala memoria y tiene que recordar que hasta entonces era la Empresa Nacional del Petróleo, dueña de los ductos, de los gaseoductos y toda la ley de distribución y medidores, que a precios muy baratos y poco competitivos y en largas cuotas, se le vendió barato a otros para que el servicio público de abastecimiento de gas no lo tuviera más la Enap”.

Gasco a la pizarra

Como se ha indicado, el contrato de la petrolera con Gasco vence el 31 de diciembre de este año, por lo tanto las nuevas condiciones estarán sujetas a revisión. “Como trabajadores y profesionales nos interesa que ese contrato siga bajo la garantía de Enap, tenemos la capacidad técnica para poder suplir las necesidades actuales de Gasco y futuras de nuevos industriales o usos de la población. Queremos que a nivel corporativo y del ministerio se reconozca esta labor geopolítica que estamos haciendo”, finalizó Kusanovic.

Quintero

Los gremios recalcaron en conferencia de prensa, que tras las imputaciones a la Enap como responsable de la contaminación en Quintero, existe un claro afán de la autoridad por encubrir a los verdaderos responsables, protegiendo a la empresa privada, en desmedro de la pública. Cristián Rubio (Fesenap), declaró que “lamentamos que se esté utilizando el dolor de la gente de Quintero para sacar un provecho político. Todavía no están los antecedentes concluyentes con que se acusa a la Enap de haber emitido una nube tóxica. No tenemos culpabilidad y eso lo corrobora el que después de que nuestras instalaciones están detenidas, ha seguido habiendo gente atendida en los hospitales en la zona”.