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  • José Arturo Sotomayor García

Genios de la informática desarrollan impresora 3D que abre un mundo de beneficios

Por La Prensa Austral sábado 16 de septiembre del 2017

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Programa CecreaTec es impulsado desde el Consejo de la Cultura

Carlos Salinas y Erik Mansilla, ambos del Liceo Industrial, y Francisco González, de la Escuela Juan Williams han aprovechado todos los elementos que han tenido a mano para construir esta impresora, cuya base es un arduino, plataforma de código abierto con la que pueden programar distintas aplicaciones

En las oficinas del Consejo Regional de la Cultura y las Artes trabajan todos los sábados los estudiantes de tercero medio del Liceo Industrial Carlos Salinas Villanueva y Erik Mansilla Llancapani, de segundo; junto a Francisco González, alumno de séptimo básico de la Escuela Juan Williams. Con la asesoría técnica de Rodrigo Ponce Otey, coordinador del programa Cecrea, del Consejo de la Cultura, los tres adolescentes han desarrollado una impresora 3D, usando todo tipo de material informático, desde cables a complejos circuitos.

“Cecrea tiene laboratorios creativos que vinculan el arte, la ciencia, la tecnología y la sustentabilidad, que se dividen en ciclos en el año completo. Tiene tres etapas y entre ciclo y ciclo fuimos a hacer una promoción de Gobierno en Terreno en la Escuela Arturo Prat. En ese entonces conocimos a Carlos y a un grupo de jóvenes que estaban trabajando con impresoras 3D, y me llamó bastante la atención con mi compañero pedagógico, porque teníamos unas impresoras 3D que no estaban funcionando y queríamos trabajarlas en un proyecto”, recordó Ponce. Posteriormente, se sumó Erik Mansilla y así nació la variante CecreaTec.

Carlos Salinas explicó que la impresora 3D que desarrollan es a través de “la plataforma arduino, que es una placa de hardware libre, que significa que uno le puede conectar lo que uno quiere. A partir de ese significado, uno puede conectar cosas y es también de programación libre. Obviamente hay que tener un control, a través de programa gratuito, que se puede encontrar en internet y a través de ello se puede controlar impresoras 3D que tiene sensores, motores, distintos componentes para hacerlo funcionar. Aparte tenemos una rampa con dos conectores que facilitan la conexión y no poner tanto cable”, mostró el estudiante.

El mismo alumno proyectó que “con Cecrea empezamos a trabajar para conectar más arduinos a la impresora 3D para ayudar a la comunidad, hacer proyectos por ejemplo para personas de la tercera edad o problemas cotidianos que se puedan ir presentando. Con la impresora 3D podemos fabricar piezas para hacer mecanismos y aparatos para ir controlando y siempre poniendo un arduino y ciertos sensores para controlarlo”.

Erik Mansilla, en tanto, comentó que “nunca me había interesado tanto por la tecnología como es la impresora 3D, el material de apoyo que se puede crear, y es bastante interesante. Sabía trabajar en arduino pero no para implementar una impresora 3D, había estado en ferias científicas y a un nacional, pero con proyectos personales”, recordó. Asimismo, presentó una caja en la que “tenemos todo lo que es impresora, partes de ella, cables. Estas son impresoras que se pueden ir replicando de sí mismas, tienen ‘hijos’ y creando mini piezas. La placa toma la información que le das y la pasas por microprocesadores que la manipulan e interpretan dicha información, es como un pequeño cerebro”, graficó el estudiante del Liceo Industrial.

En ese sentido, el menor del grupo, Francisco González demostró estar a la par de sus compañeros en cuanto a conocimientos de este complicado universo tecnológico. “Con el arduino se pueden ir generando todas las funciones del hogar, prender un hervidor, las luces, abrir cortinas y todo en base a la ejecución de las acciones con el arduino que es el cerebro de toda la operación, y desde cualquier parte del mundo, con internet, con el celular, wi-fi y todo tipo de cosas. Con la segunda placa, que controla los motores, le envía el comando y los motores responden haciendo movimientos por determinada cantidad de tiempo, soltando un poco de filamento y otras funciones”, expuso González.

Con respecto a los proyectos, uno que también puede otorgar un beneficio anexo a la comunidad es a través del reciclaje de “basura” informática. Carlos Salinas detalló que “Estamos pensando hacer un proyecto para reciclar plástico y convertirlo en filamento para así reatroalimentar las impresoras 3D y no estar comprando filamentos, cuidar el medioambiente. Idealmente computadores de torres antiguas, cables, cualquier cosa, nosotros nos ingeniamos con lo que recibimos. Yo tengo mi pieza llena de cosas y siempre puedo ocupar algo. Rieles, en internet se puede pillar impresoras 3D recicladas totalmente”.

En esa tarea son apoyados por Rodrigo Ponce, llamado también el “tío que gestiona materiales”, y que destacó que una de las gracias del programa Cecrea, “no hay de por medio un facilitador, un adulto, que medie entre el laboratorio y conocimiento, sino que ellos comparten su conocimiento y trabajan para lograrlo. Se espera que la comunidad CecreaTec crezca en el tiempo y permita que más niños se desarrollen en este ámbito de la tecnología e innovación, desde la mirada particular de Cecrea de generar comunidades de aprendizaje y de compartir niños y jóvenes, que giren en torno al arte, la tecnología, la ciencia y sustentabilidad”, concluyó.