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Hola Hola Salesiano, una tradición de alegría y participación

Por La Prensa Austral jueves 17 de agosto del 2017

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Festiva competencia se realiza desde principios de los ’80

En el gimnasio del Instituto Sagrada Familia se reunieron los niños de quinto y sexto básico; en el Liceo María Auxiliadora, los de séptimo y octavo; los del primero y segundo medio se congregaron en el Instituto Don Bosco y finalmente, en el Liceo San José, los de tercero y cuarto medio cumplieron con la celebración

La llegada de la Semana Salesiana es muy esperada por los alumnos de los liceos María Auxiliadora, San José, Instituto Sagrada Familia, e Instituto Don Bosco, principalmente, por el Hola Hola. Lo que empezó en la década de los ’80 como una jornada interna en que los estudiantes ejecutaban entretenidas pruebas, con el tiempo fue evolucionando y ahora es una auténtica fiesta en que el ingenio de los estudiantes queda más que demostrado. Ya no basta con esos desafíos de dibujar un globo inflado sin tomarlo con las manos o la de soplar el plato con harina. O el clásico tirar la cuerda. Ahora las exigencias son otras. Lo único que se mantiene es la alegría y el bullicio juvenil.

Los centros de alumnos de cada establecimiento organizan los respectivos Hola Hola, que desde mediados de los ’90 unen a los alumnos de los cuatro establecimientos de Punta Arenas en una sede. Así, en el gimnasio del Instituto Sagrada Familia se reunieron los niños de quinto y sexto básico, mientras que en el Liceo María Auxiliadora, los de séptimo y octavo. A su vez, los estudiantes de primero y segundo medio se congregaron en el Instituto Don Bosco y finalmente, en el Liceo San José, los de tercero y cuarto medio.

Divididos por alianzas, las pruebas iban acordes al nivel de los alumnos. Es así como los más pequeños cumplieron desafíos más tradicionales, como tirar la cuerda, la mesa pide, mejor coreografía, si se la sabe luche y cante, llenar el cuadrado con gente, formar un rompecabezas, la silla musical y el bailetón, fueron algunas de las pruebas que se vivieron en el gimnasio del Instituto Sagrada Familia.

Mientras tanto, en el Liceo María Auxiliadora, la Yincana incluyó juegos como encestar un balón de básquetbol tras realizar una voltereta hacia delante, buscar un chicle dentro de un plato con harina, trasladar agua a un recipiente usando una jeringa, transportar de una mesa a otra monedas usando solamente la nariz y una en que un chico debía realizar una trenza a una niña, la que posteriormente tenía que saltar 10 veces la cuerda, entre otras pruebas.

Ya en la enseñanza media la complicación aumentaba. En el gimnasio del Instituto Don Bosco, los alumnos de primero y segundo medio debieron someterse, por ejemplo, a la creación de un disfraz reciclable en la que cuatro varones debían vestir con distintos materiales a una niña de su misma alianza. Una novedad fue la de ingresar jóvenes al interior de un vehículo en un lapso de tres minutos. Otra prueba fue exclusiva para pololos y se llamó ¿cuánto amor hay?. También destacaron “Fear factor” en la que diez alumnos por alianza eran designados con un personaje que debían imitar, y la Muralla espartana, en la que diez alumnos (cinco hombres y cinco mujeres) sostuvieron un colchón que debía ser derribado por tres estudiantes de la otra alianza.

Los juegos del adiós

Por último, en el Liceo San José se reunieron los mayores, y especialmente los de cuarto medio, vivieron su último Hola Hola, en el que no midieron su esfuerzo con tal de ganar. Hubo pruebas llamativas como el Taca Taca humano, la imitación de un video musical por parte de una pareja, o el maquillaje de un hombre hacia una chica y “Preguntas capciosas con crema” en la que siete alumnos, más un profesor, debían responder preguntas, y en caso de equivocarse, recibían un “pastelazo” en la cara. Ahí más de un estudiante se “desquitó”.

La última prueba fue la del baile, en la que el animador, el estudiante del Liceo San José, Víctor Ojeda aprovechó que era su último Hola Hola y se lanzó a la competencia, que terminó ganando, lo que para él fue un desahogo después de tanto tiempo organizando actividades, ya que además, es presidente del Centro de Alumnos. “A veces uno lo ve por la parte fome de tener que organizar las actividades entonces como que al final uno quiere darse un gustito y participar, pero destaco el trabajo de los chicos, no solamente mío, somos 12 en el Centro de alumnos que organizamos las actividades. Más que triste, estoy feliz, porque siento que lo hicimos bien, que salió lindo, que los chicos lo pasaron bien y que es lo que más nos importa. En el ambiente salesiano, si bien hay otras actividades, creo que ésta es la más recreativa”, valoró.

A su vez, Matías Zepeda, también del Liceo San José, comentó que a la hora de planificar “hay pruebas en que pueden peligrar los chicos, entonces se trata de evitar accidentes. Acá nunca se había hecho la actividad con el auto de payaso, en que entraron hasta 19 jóvenes de cuarto medio en un auto. Es nuestro último año, último Hola Hola y todos los años siempre era al revés, jugándolo y viéndolo desde las gradas cómo era esto y ahora nos tocó organizarlo, y quisimos hacerlo lo mejor posible”.

Finalmente, por el lado de las estudiantes, Catalina Díaz, cuarto medio del Liceo María Auxiliadora comentó que estas actividades “siempre son entretenidas para compartir con los demás colegios. Bailé en la última, creo que salimos como cuartos, pero la idea es pasarlo bien entre todos y participar, sobre todo este último año, se van a extrañar estas cosas de la Semana Salesiana”.

Y claro, porque hoy las actividades continúan con la misa de los cuatro establecimientos (solamente para la media) y la gala de aniversario del Liceo San José, fijada para mañana, pero la alegría desbordante, sólo la brinda el Hola Hola.

Fotos José Villarroel y Rodrigo Maturana