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Investigadores del Cequa evalúan variaciones en ambientes emblemáticos de la región

Por La Prensa Austral sábado 23 de enero del 2016

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Estudio debutó a mediados del año 2014 y pretende obtener información sobre el hielo marino y del hielo a la deriva en fiordos de la Patagonia.

El cambio climático y  las variaciones recientes que sufrirán los ambientes de la región de Magallanes figura como una de las líneas de investigación del Centro de Estudios del Cuaternario Fuego – Patagonia y Antártica. Es en ese contexto en que hace dos años comenzó a gestarse una propuesta de monitoreo denominada ¨Hielo marino y hielo a la deriva en Patagonia¨, apuesta que está a del cargo del MSC Inti González y del ingeniero Rodrigo Gómez.

A mediados del año 2014 iniciaron el trabajo en un área geográfica particular,  el Gran Campo Nevado, ubicado en la Península Muñoz Gamero, al oeste de isla Riesco y al sur de seno Skyring. Se trasladaron en kayak hasta esa zona, ubicada en el límite norte de la provincia de Magallanes, con el objetivo de instalar instrumental que permitieran recopilar datos para caracterizar la formación de hielo marino (agua de mar congelada) y el aporte de hielo de los frentes glaciares a los fiordos el de Patagonia occidental.

Los datos de temperatura y salinidad se complementan con el trabajo cartográfico generado a partir de imágenes satelitales que den cuenta de la ocurrencia de estos fenómenos. Precisamente es gracias a estas imágenes que fue posible identificar los fiordos que presentan la formación de hielo. Este fenómeno en la literatura no está descrito para Patagonia, siendo un área de trabajo inédito.

El investigador Inti González señala, a modo de hipótesis, que “el supuesto es que la formación de hielo marino en los fiordos de Patagonia responde al mayor aporte de agua dulce, producto de la fusión de los glaciares de Patagonia”. Y termina preguntándose: “¿Será una respuesta a cambios globales?”.

En agosto de este año los investigadores del Cequa vuelven a subirse al kayak para transportarse dentro del fiordo Pía en cordillera Darwin, con la intención de instalar una cámara que siga el fenómeno de formación de hielo marino y tomar datos de temperatura del agua.

En septiembre y a raíz del avistamiento de un gran bloque de hielo a la deriva en el fiordo Almirantazgo los investigadores del Cequa se pusieron en contacto con la Tercera Zona Naval de la Armada de Chile y se coordina una operación de monitoreo conjunta, que involucro el sobrevuelo y posterior navegación al área.

El bloque de un kilómetro cuadrado de hielo se desprendió desde el fondo del fiordo Parry en el brazo conocido como fiordo Cuevas, mediante imágenes satelitales y la inspección del área se pudo constatar de que no era hielo proveniente del frente del glaciar sino que era hielo marino formado al fondo del fiordo.

Rodrigo explica que “el interés por el hielo marino y el hielo a la deriva además de tener una dimensión científica, responde a temas operativos para la región, como son la seguridad para la navegación y el impacto a la biodiversidad marina”.

La dupla de investigadores explica que en los ambientes susceptibles a cambios climáticos se consideran a componentes del sistema terrestre como la Criósfera, que abarca glaciares, hielo marino y nieve, y que además de jugar  un rol muy importante en la regulación del clima global, son indicadores de cambios climáticos globales. Inti recalca la importancia del estudio de la Criósfera para la región: “La Criósfera -entendiendo que la comprende la nieve, glaciares y hielo marino- es un componente que tiene una fuerte injerencia sobre el ecosistema de la región, pensemos que sólo los glaciares de la región ocupan casi un 12% del total de superficie regional, número que se incrementa si sumamos a la nieve y el hielo marino”.

Equipo multidisciplinario

La presentación de los resultados de la primera campaña realizada a gran campo nevado al encuentro de expertos mundiales en cartografía de hielo marino, celebrada en octubre del año 2014, sirvió para visibilizar la ocurrencia de este fenómeno en Patagonia.

Este encuentro de expertos sirvió como escenario para conciliar un interés común en la necesidad de crear un grupo chileno de estudios de hielo marino, tanto en Antártica como Patagonia. Este grupo liderado por la Armada de Chile convoca a investigadores de la Umag, el Inach y el Cequa.

Cequa asume el desafío de realizar estudios y monitoreo en los fiordos de Patagonia, y es así que a este esfuerzo se suma la Universidad Federal de Río Grande, Brasil, además el destacado investigador Pablo Clemente Colón, del National Ice Center (NOAA) y por supuesto la Armada de Chile, que está presente mayoritariamente con apoyo logístico otorgado por la Tercera Zona Naval y la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante (Directemar).

“La colaboración con Brasil y la Armada ha sido muy fructífera. Es así que resultados del convenio firmado con Brasil, existe un estudiante de Doctorado investigando la temática, yo realicé una pasantía de un mes a la Universidad Federal de Río Grande y Rodrigo se va a realizar un postgrado en Oceanografía a Brasil. Por su parte, la Armada a través de la Gobernación Marítima, el Servicio de Meteorología y la Tercera Zona Naval, no tan sólo nos han brindado todo el apoyo requerido sino que son uno más en el proceso de monitoreo”, recalca González.

“Lo que queremos es saber en qué periodos se forma y desaparece el hielo marino, queremos evaluar si esto siempre ha sido así o si hay variaciones en el tiempo”, advierten los investigadores del Cequa.

Para fortalecer sus estudios en septiembre pasado abrieron una nueva área de investigación, en la Cordillera Darwin. Consideraron el sector de Parry, por la vertiente norte, y Pía, por la sur. Se desplegaron por esos lugares y también por el fiordo.

En esa travesía, apoyada logísticamente por la Armada, se comprobó el desprendimiento de hielo de importantes dimensiones. La inspección del área permitió además afianzar el trabajo colaborativo con la Armada.

Levantamiento de la información

En la actualidad tanto Rodrigo Gómez como Inti González están empeñados en retornar a los sitios analizados en terreno, para levantar la información requerida, caracterizar los datos y establecer el periodo de formación de los hielos marinos.

Comentan que hasta ahora no hay datos concluyentes, pero que se puede obtener información muy relevante para el estudio. Esto, refuerzan, permitiría establecer tendencias sobre lo que ocurre en los sectores analizados y evaluar la relación que tenga la ocurrencia de hielo marino en Patagonia con lo que suceda en Antártica.

“Hay muchas preguntas abiertas sobre este fenómeno, por lo que queremos saber cuáles son y qué implicancias tienen tanto para la biodiversidad como para las actividades productivas. En el fondo la gran pregunta es cómo los cambios globales afectan a la región”, advierte Inti González.