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José Nahuelcar, afectado ante un posible desalojo en la ribera del río de las Minas: “Los mismos topógrafos nos dijeron que nuestra casa no interfería con las obras del río y que estuviéramos tranquilos”

Por R Martinez miércoles 7 de diciembre del 2016

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El poblador lamentó la decisión del intendente Jorge Flies, quien determinó el pasado lunes que, por las obras que se ejecutan en la parte alta de la principal cuenca hidrográfica que cruza Punta Arenas, sería inminente un desalojo de las personas que están asentadas a escasos metros del cauce, para “resguardar su seguridad”.

Dentro de las prioridades que están en la agenda de Obras Públicas en Punta Arenas se destaca un consolidado proyecto que se basa tanto en la reposición de cuatro puentes, los cuales para el desborde del río de las Minas, en marzo de 2012, tuvieron complicaciones por su diseño hidráulico, así como también impulsando un plan de conservación de riberas en la parte alta de la ciudad, cuyo objetivo se basa en lograr el encauzamiento del flujo de agua a través de la construcción de muros para evitar posibles inundaciones por rebosamientos.

Sin embargo, y en concordancia con aquel último proyecto, las obras se están desarrollando a escasos metros de donde una pareja lleva asentada más de 20 años, la cual deberá desalojar próximamente del lugar que ha sido su hogar por décadas, según lo comunicó el intendente Jorge Flies a inicios de semana tras la visita del ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga.

“Efectivamente lo que uno tiene que hacer es resguardar los bienes de uso público y los que van a servir para la seguridad de toda la comunidad. Si alguien está en una toma de un espacio que tiene que ser intervenido, lo que corresponde acá es, y probablemente nos vamos a poner de acuerdo con el municipio, gobernación y también Vivienda, para ver la situación de ellos y ver si están postulando o están en algún proceso de adquisición de viviendas, pero van a tener que salir del borde, porque es un tema de seguridad de ellos”, precisó el jefe del gobierno regional.

Estas declaraciones fueron tomadas con estupefacción y ciertos dejos de temor por parte de una humilde pareja que reside hace más de 20 años en el borde del río, sin molestar a nadie, viviendo con lo justo y haciendo grandes esfuerzos para llegar a fin de mes. Teresa Alvarado y su marido José Nahuelcar, dejaron la isla grande de Chiloé hace más de tres décadas para venir a Magallanes a buscar una mejor situación de vida.

“Cuando llegamos esto era una villa, pero nosotros no teníamos los medios suficientes como para postular a una casa. Nos prometieron mucha ayuda en esa época, pero las palabras son solamente palabras, que se las lleva el viento. En su tiempo hice todas las etapas que tenía que hacer, tratando de reunir peso por peso que tenía ahorrado para poder a optar a un subsidio, pero mi señora tuvo un accidente y tuve que retirar esa plata. Estuvimos muy mal, porque tenía que comprar los remedios y no me alcanzaba”, rememora el hombre de la casa, quien se desempeña actualmente como operador de la empresa Servitrans.

Por su parte, su esposa, quien es dueña de casa, indica que “acá no tenemos agua, ni luz y tampoco gas. Acá tenemos que estar buscando leña por los alrededores y pedirle agua a los vecinos, porque cuando uno les va a solicitar algunas cosas a las autoridades nunca nos dan nada. Todo lo que tenemos lo hemos hecho con todo nuestro esfuerzo”.

Según aseguran, ni en el aluvión de 2012 ni en ninguna otra catástrofe o evento natural no han tenido mayores problemas puesto que afirman que “estamos mucho más arriba de donde pasa el agua”. No obstante, respecto a la posibilidad de un eventual desalojo de aquel sector, los oriundos del territorio insular de la Región de Los Lagos, aseveraron que desde la empresa ejecutante les certificaron que las obras no interferían con el territorio donde ellos están situados, por lo que las declaraciones del intendente les parecieron confusas.

“La otra vez vino un obrero de la empresa que está realizando los trabajos ahí abajo (en el río) y me dijo que no teníamos ningún problema en estar acá porque ellos están trabajando cuatro metros hacia abajo y tienen marcado el lugar donde van a intervenir, pero nadie más nos ha dicho algo, acá no ha venido ninguna autoridad a decirnos que tenemos que salir y recién nos venimos a enterar”, indicó Alvarado, mientras que su marido reafirmó que “si el intendente estuvo cerca ese día por qué no nos vino a decir o a dar algún tipo de solución, o por qué no mandó a alguien para acá ese mismo momento. Nosotros no estamos en el lugar donde se están realizando los trabajos, los mismos topógrafos que andaban por acá nos dijeron que la casa no interfería con las obras del río y que estuviéramos tranquilos. Si ahora, el intendente tiene algún lugar donde podamos quedarnos sería bueno, mientras no sea en la calle o debajo de un árbol, porque lamentablemente este terreno es del fisco y ellos son ley, por tanto uno no se puede hacer el fuerte con esto”.