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La feroz lucha de mujer con cinco enfermedades

Por La Prensa Austral lunes 3 de agosto del 2015

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Nayaret González Díaz tiene 47 años y es madre soltera de un hijo discapacitado, de actuales 32 años. Un segundo hijo murió a los 2 años y 6 meses a causa del mal de Crohn (enfermedad inflamatoria).

La mujer viene luchando con un cáncer cervicouterino, declarado el 27 de mayo de 2013. El tumor se está ramificando por lo que se encuentra sometida a tratamiento. En junio de ese año fue enviada a Valdivia con diagnóstico de carcinoma uterino, que comenzó a ser combatido con radioterapia, braquiterapia y quimioterapia.

Pese a su desmejorada condición de salud, a fines de 2013, Nayaret se vio en la imperiosa necesidad de trabajar porque tenía que pagar su arriendo. Es así que adoptando los cuidados, llegó a realizar labores de aseo y planchado en siete domicilios distintos.

Diariamente salía de su hogar a las 6 AM y regresaba a las 23 PM. “En estos últimos dos años nunca impuse, porque esos 40 mil pesos eran más útiles para otras necesidades, entre ellas las de su hijo”, señala.

Carlos, su hijo, es discapacitado visual, al perder su ojo izquierdo (vaciado), por lo que ella debió realizar malabares económicos para cambiar la prótesis del ojo.

A raíz del mismo cáncer, en enero de 2014 Nayaret comenzó a padecer incontinencia urinaria y rectal, siendo necesario ser sometida a una resonancia en la Unidad de Oncología del Hospital Clínico. A ello se sumó la pérdida de equilibrio al caminar.

En septiembre de ese año, el doctor Carlos Alcayaga le diagnosticó una fibromialgia. “Me detectaron tres vértebras malas y perdí la audición del lado izquierdo”, apuntó la mujer al explicar la secuencia de males que la vienen atormentando.

Invalidez

Con esta carga de enfermedades, en febrero de este año comenzó a tramitar su pensión de invalidez ante la Comisión Médica de la Región de Magallanes.

Sin embargo, en opinión de la afiliada, el dictamen redactado con fecha 9 de abril de 2015 lo considera injusto porque no considera su “verdadero calvario” que viene padeciendo.

De acuerdo al veredicto de la Comisión Médica, integrada por los doctores Christos Varnava Torres y Mario Mayanz Csato, se establece un impedimento de: “gastroenterocolitis crónica tipo actínica”, diagnóstico que genera un “menoscabo de la capacidad de trabajo de 20.0 (menor que 50 por ciento)”.

En el marco de las consideraciones, se dictamina que “las enfermedades alegadas como invalidantes, no alcanzan a provocar una pérdida de la capacidad de trabajo de a lo menos el 50%”, por lo tanto se acuerda “rechazar la solicitud de pensión de invalidez”.

Lo cierto, es que Nayaret González, en su condición de reclamante, nunca recibió en su domicilio el dictamen de la Superintendencia de Pensiones, razón por la que se quedó sin la opción de recurrir de apelación. El plazo expiró el 11 de mayo pasado.

En estos casos, el reclamo deberá presentarse por escrito ante la Comisión Médica Regional, dentro del plazo de 15 días hábiles contados desde su notificación, la que se entiende efectuada al quinto día de la certificación del despacho por correo.

Más allá de no haber sido notificada oportunamente acerca de lo resuelto, su indignación pasa porque en el dictamen no figuran otras cuatro enfermedades, como la fibromialgia, fibroma cerebral, la incontinencia rectal y la pérdida de audición del lado izquierdo.

La mujer indica que el paso siguiente del drama que la aqueja, es que “ahora me quieren enviar a Santiago”, lo que significa perder un trabajo (realiza aseo en una oficina).

En la actualidad, Nayaret trabaja 5 horas diarias y gana 150 mil pesos. Paga un arriendo de 97 mil pesos, a lo que se suma la cuenta del gas. Además de eso tiene que comer.

Asimismo cuestiona que la Ley Ricarte Soto haya dejado afuera la fibromialgia, lo que la deja sin opción de contar con los medicamentos de alto costo.

Comprar las recetas médicas le representa un costo de 200 mil pesos. “No las compro porque no tengo dinero”, recalca, a la vez señala que su peso actual es de 55 kilos, debido a que no se alimenta como corresponde.

Como corolario de lo anterior, Nayaret afirma que en su AFP tiene cero peso, porque “se lo comió la enfermedad de su hijo”.

Confiesa sentirse “aburrida, cansada, desesperada, me estoy volviendo loca”, por todo este calvario que viene sufriendo.