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La historia de Alonso, el baterista del Centro de Rehabilitación

Por La Prensa Austral lunes 14 de enero del 2019

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Una veintena de pacientes diarios con distintos diagnósticos de base acceden a musicoterapia.

Distintos instrumentos musicales, paneles de acondicionamiento acústico, entre otros elementos, adornan la sala de musicoterapia del Centro de Rehabilitación del Club de Leones Cruz del Sur, único centro que utiliza esta herramienta en la recuperación de decenas de personas con distintos diagnósticos. La iniciativa da respuesta a alrededor de 20 personas diariamente.

A sus 10 años de edad, Alonso Badilla Barrientos ha sido parte del Centro de Rehabilitación durante toda su vida (ingresó a los 9 meses) y así se ha integrado a las distintas terapias que ofrece la institución, incluidas las terapias complementarias, y la musicoterapia, que han desarrollado su área artística por lo que hoy toma clases de batería y ha compartido escenario con el grupo Amalgama.

Carla Barrientos Sánchez, mamá de Alonso, dijo que su hijo fue diagnosticado con el síndrome de Williams, patología que se produce por una falla cromosómica en el número siete y produce deficiencia mental leve, falla cardiaca y deficiencia motora. “Gracias a Dios en Alonso la parte psicomotora es muy leve, logró caminar, pero tuvo un retraso motor del que logró salir adelante por la intervención oportuna”, afirma la mamá, quien agrega que el niño fue derivado a los 9 meses al Centro de Rehabilitación.

Recordó que a los seis meses advirtió que tenía un problema. “Yo trabajo en el área de la salud (nutricionista) y me di cuenta que había cosas que él no hacía, en la parte motora había un retraso, y le insistí al pediatra que lo derivara a la neuróloga, quien diagnosticó de inmediato el síndrome. “Quizás si no trabajara en salud, no hubiese tenido las alertas, porque el pediatra me decía que quizás yo era muy rápida y quería que avanzara más…pero fue diagnosticado rápidamente (por la doctora Loreto Llanos)”, recordó.

Alonso ingresó en 2016 a musicoterapia en el Centro de Rehabilitación, mostrando siempre su gusto por la música, incluso siendo un bebé mostraba interés por los juegos musicales. La musicoterapia ha significado que su recuperación avance incluso antes del lenguaje. Así su interés por la percusión, hizo que la familia lo inscribiera en un curso y ahora aprende a tocar batería básica, aunque también piano.

Tiene terapias dos veces por semana porque le concentran las terapias en dos días, con participación de kinesiología, fonoaudiología, hidroterapia y musicoterapia. Compatibiliza las terapias con sus estudios en el Colegio Francés. “Tiene total independencia y eso se debe a la pronta intervención y a la ayuda del Centro que ha contribuido a que tenga un buen desarrollo”.

Musicoterapia

El psicólogo corporal del Centro de Rehabilitación, Patricio Andrade Gallardo, sostiene que la musicoterapia está inserta en el trabajo con niños prematuros, para niños con hipoacusia, además de quienes tienen un trastorno del Espectro Autista, con dificultades en comunicación y en las relaciones sociales.

“La música también es un recurso el trabajo con adultos, por ejemplo en pacientes con fibromialgia porque se ha demostrado que la relajación o la activación a través de los sonidos, genera bienestar que puede ayudar a estas personas”, planteó el profesional, quien atiende a más de 20 personas diariamente en esta terapia complementaria.

Recordó que esta terapia comenzó como un desestresante para niños que llegaban al Centro de Rehabilitación y que su vida transcurría en sistemas médicos, se buscaba que tuvieran entretención. “El tema de incorporar los sonidos nace porque para los niños es algo que no es amenazante, al contrario y muchos de ellos aprenden un instrumento y luego se interesan a aprender y participar en las actividades escolares”.

Sobre Alonso, señala que es posible apreciar el avance porque es capaz de repetir, cuando hay problemas cognitivos, logrando repetir patrones rítmicos, concentración y poner atención, es un niño que canta y baila. “El ha logrado desarrollarse en el ámbito artístico, esto genera seguridad y la capacidad de entender que se pueden hacer cosas”.

Este niño es parte del grupo Amalgama, con el cual realizó una presentación en el evento principal de las Jornadas por la Rehabilitación, junto a niños del Centro de Rehabilitación.

Alonso tiene clases con Luigi Esparza y aprende a tocar batería, es una posibilidad que no existía y que se abre con esta terapia complementaria.

Fotografía Gerardo López