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El gran carro ganador del último Carnaval de Invierno

La imagen de la transformación de Optimus Prime podría repetirse, idealmente para el Día del Niño, el 7 de agosto

Por Cristian Saralegui jueves 28 de julio del 2016

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“Prometo despedirme de los magallánicos antes de retornar al espacio”, señaló el personaje, mientras descansa en un galpón de Asmar.

Fueron días de mucho estrés y exposición, pero que dejaron en su metálico cerebro la satisfacción de haber hecho feliz a los niños (y a muchos adultos también) en la más reciente edición del Carnaval de Invierno de Punta Arenas. Optimus Prime, el líder de los autobots, se convirtió en la estrella principal de la fiesta magallánica, opacando con su majestuosidad a todos los demás participantes. Asmar no presentaba un carro desde 2008 y el regreso fue apoteósico con este clásico personaje animado.

Tras estas dos jornadas, nadie puede borrar la sonrisa a los trabajadores y funcionarios de Asmar. El gerente de la institución, Mauricio Linderman llevó a La Prensa Austral hasta el galpón donde el popular robot descansa, junto a los demás personajes de la serie. Ahí, algunos de los trabajadores que intervinieron en su construcción, sacaban pecho, absolutamente orgullosos del éxito de su labor. Ahí estaban por ejemplo, Julio Gallardo, encargado de la estructura; Gonzalo Mitrovich, subgerente de Producción; el soldador y encargado de la logística, Jaime Montaña; y Richard Delgado, del taller de máquinas y herramientas. Ellos se encargaron de dar vida nuevamente al camión con acoplado para que respondiera algunas preguntas e hiciera una promesa a los niños que quedaron con gusto a poco o que derechamente se perdieron su aparición por el centro de Punta Arenas.

“Como todos los cuentos, hay un fin. Me hicieron sobre una máquina de trabajo que tiene que volver a sus procesos normales, y por eso quiero hacer una presentación más, que estamos conversando, quiero saber lo que quiere la comunidad y que se junten los deseos de distintos sectores. Quiero estar en una actividad grande, quizás para el Día del Niño, en Zona Franca o el Parque María Behety donde pueda asistir la comunidad, donde prometo despedirme de los magallánicos antes de regresar al espacio”, nos dijo Optimus, cuya creación fue una idea del mecánico Gino Torres, a la que se fueron sumando otros funcionarios de Asmar.

El robot reveló algunos de los secretos que lo hicieron destacar sobre los demás. Para empezar, está montado sobre una máquina autoelevadora, con un canastillo. El camión es operado por un par de personas, que dan el movimiento de subida o bajada.

“Estoy hecho en base a cordeles que son movidos a través de huinchas. Mi cabeza se opera desde arriba, y se levanta a través de esos cordeles, igual que las piernas; en el fondo es todo a través de poleas con cuerdas. Soy como una marioneta gigante, y movida con huinchas, porque mi peso es un poquito mayor para trabajar con las personas”.

Y aunque pareciera que fuese un armatoste muy pesado, Optimus Prime es una construcción simple, pero ingeniosa en sus movimientos, para que pudiera desarticularse y después, nuevamente armarse. Otra gracia es que se sincronizaron muy bien los sonidos, efectos e iluminación.

Durante su presentación, el camión primero iba encabezando la murga, conformada por gente disfrazada de autobots, que para el show principal se instalaba entre el camión y el helicóptero, que aunque igual se transformaba fue eclipsado por el Transformer principal. De ahí se contaba la historia de cómo Optimus llegaba a Magallanes para evitar que los Decepticons contaminaran la región.

Optimus Prime también fue testigo de los ensayos en torno a su figura, que alcanzó una altura de 8,5 metros: “La coreografía practicó todos los días durante dos semanas, con la comparsa y la transformación ensayamos una semana y media, para coordinar las subidas y bajadas. Y las prácticas generales de comparsa y camión fueron tres”, recordó el robot, que también agradeció a todos los que le dieron vida: “Hubo gente del área de estructura, carpintería, mecánica en la última etapa, pintado, colaboraron los familiares; todo fue hecho en equipo, unas 150 personas intervinieron en total, desde la logística hasta los disfraces, y para construirme trabajaron unas 80 personas”.

Apenas estuvo listo, Optimus Prime sabía que iba a impactar, pero no al nivel que se vio en el Carnaval. “Llamé la atención a todos los trabajadores, pero nunca pensé que iba a causar tanta revolución y despertar tanto interés, no lo imaginé”, admitió con su humildad de líder de los autobots.

Por eso, el robot sabe que quienes lo crearon sentirán pena cuando se vaya al espacio, así que piensa quedarse a acompañarlos un tiempo más. “Sé que a todos les dará pena que me vaya o me desarme, quizás me quede como fachada, con la estructura, aunque pierda la movilidad”, finalizó Optimus Prime antes de regresar a su modalidad de camión y seguir su descanso, hasta nuevo aviso.