Necrológicas
  • Luis "Luchito" Mansilla Cárcamo
  • María Mimica Brstilo vda. de Kunica

La lucha de los pacientes que viven con dolor

Por La Prensa Austral viernes 7 de septiembre del 2018

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Gobierno evalúa incluir el tratamiento para dolor crónico no oncológico en el sistema de garantías explícitas en salud.

Se estima que una de cada tres personas padece de algún dolor crónico. Muchos enfermos consiguen mitigarlo, mediante tratamientos farmacológicos y terapias alternativas, o simplemente aprenden a vivir con un dolor que está desde que despiertan por las mañanas. El dolor repercute sobre la calidad del sueño, genera ansiedad y depresión.

Otras de las consecuencias es que éstos se ven obligados a limitar sus actividades personales y laborales. Así los pacientes cargan con un lastre que estigmatiza y que genera un círculo vicioso difícil de romper. Por ello la cuenta pendiente que existe para con la mayoría de ellos es recuperar su calidad de vida.

“Tenemos asociadas que no se pueden mover del dolor”, afirma Olga Villarroel, representante de la Agrupación Fibromialgia en Acción. Ella misma convive diariamente con el dolor, pero además sufre inflamaciones en el cuerpo, tiene los ojos secos y se enfrenta al dolor constante, desánimo, cansancio, aunque al igual que otros pacientes tiene días buenos y malos. “Yo trato de tomar medicamentos sólo cuando ya no me puedo mover”, relata. En su caso el dolor es continuo día y noche.

Olga reconoce que los medicamentos que prescriben para el dolor generan otras secuelas. Ella comenzó a manifestar problemas con el hígado, razón por la que sólo los ingiere en los casos más extremos de dolor. “Pese a ello, uno tiene que aparentar que está bien, seguir trabajando, haciendo vida familiar, aunque en realidad no estás bien y la mayoría de la gente no lo entiende”, complementó.

De la misma manera, Jessica Cancino Andrade, 38 años, quien padece del síndrome de Sjögren y fibromialgia, también ha tenido que aprender sobre el manejo del dolor, aunque según ella, la enfermedad hay que manejarla desde el punto de vista emocional, toda vez que los tratamientos farmacológicos tienen un alto costo y generan resistencia.

Añade que iniciado el tratamiento, se comienza con el paracetamol y luego la persona va incorporando fármacos más fuertes.

Jessica recordó que durante 2013 y luego de acudir muchas veces al Servicio de Urgencias del hospital, le diagnosticaron lupus, pero tras un año de tratamiento y luego de que los síntomas se agravaran, viajó a Puerto Montt donde un reumatólogo e inmunólogo, estudió los exámenes y en definitiva le diagnosticó un síndrome de Sjögren y fibromialgia, siendo el dolor y la fatiga los síntomas de alerta. “Sentía que mi cuerpo se apagaba y caía de cansancio, pero para eso no hay ayuda. El dolor se puede controlar, pero con la fatiga caes y no puedes evitarlo”, expuso.

Ambas pacientes coinciden en que el cuerpo va generando resistencia, entonces cada vez se va probando con fármacos más potentes, lo que indudablemente eleve el costo. Además son fármacos que se suman a los medicamentos que consumen como parte del tratamiento de base.

Estudio nacional

Un análisis dado a conocer a nivel nacional por parte de la Asociación Chilena de Estudio del Dolor, uno de cada tres pacientes, padece algún tipo de dolor crónico no oncológico, vale decir un 32% de la población. Las principales causas de este mal son el lumbago y la artrosis. Es un problema de salud de larga duración, ya que un 78% de los afectados presenta episodios al menos tres veces por semana y un 45% por más de 12 meses.

Frente a esta situación desde la subsecretaría de Salud Pública se informó que desde el gobierno se evalúa incluir el tratamiento para dolor crónico no oncológico en el sistema de garantías explícitas en salud.