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La opción que le permite a las personas morosas renegociar sus deudas con tasas de interés de 0%

Por R Martinez lunes 27 de febrero del 2017

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Ad portas del mes más álgido para el bolsillo de los magallánicos, existe una alternativa que ofrece la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento para que aquellos que estén endeudados puedan llegar a un acuerdo con sus acreedores, en condiciones mucho más cómodas.

Hace algunos años, Guillermo Garrido solicitó un préstamo en un banco, dinero que él podía pagar ya que su remuneración le era suficiente para cumplir con dicho compromiso financiero. Pero un día, quedó sin trabajo, teniendo que hacer frente con aquella deuda, además de otras que fue adquiriendo con el tiempo ascendiendo a la suma de 7 millones de pesos en morosidad, situación que lo tuvo al borde de la desesperación y que forma parte de una realidad que viven algunos magallánicos.

Tras ese contexto, Guillermo se acercó al Servicio Nacional del Consumidor, entidad que lo derivó hacia la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento, localizada en calle Pedro Montt Nº985, lugar donde pudo encontrar un alivio a sus problemas, a través de la renegociación de deuda, proceso gratuito que comenzó a contar del 9 de octubre de 2014, y que forma parte de la Ley 20.720.

La finalidad de este asunto es que el deudor pague lo que debe, pero en condiciones más cómodas. En este sentido, es la misma Superintendencia quien cumple el rol de mediación y de ser el ente facilitador de este acuerdo, que se lleva a cabo con los diversos acreedores.

Los requisitos para acceder a esta iniciativa comprenden que el moroso tenga un mínimo de dos deudas con distintos acreedores, a lo menos dos de las deudas deben estar morosas por más de 90 días corridos, entre todas deben sumar un mínimo de 80 UF (2.110.000 pesos), y por último que las personas no cuenten con demandas judiciales notificadas por cobros de deudas.

“Tenemos claro que más del 80% de los chilenos estamos endeudados, unos con mayores posibilidades que otros de hacer frente al pago de las deudas, pero lo importante es que la gente sepa que no por el hecho de ser deudor no tiene derechos o salidas”, explicó Claudia Téllez Soto, coordinadora regional de la institución representadora.

Respecto a la renegociación, se hace un promedio con los últimos tres meses de ingresos de la persona y se calcula no más del 60 por ciento. Con estos datos, la Superintendencia realiza una propuesta de pago a todos los acreedores del moroso, apelando al principio de la tasa de interés de 0%.

¿Los acreedores se pueden negar?

Tras aquello, se contemplan dos audiencias judiciales, y en la segunda de ellas se trabaja con la propuesta, la cual es enviada días antes de la instancia a los acreedores para que vean si la van a aceptar o no.

“Yo escucho todas las posturas o reparos que se hacen, para luego decirle a un contador que realice una simulación de cuánto significaría para nuestro deudor pagar de la manera que pretenden los acreedores. Ahí es donde se produce la renegociación ya que no todos ellos aceptan la propuesta teniendo que ir evaluando los porcentajes en la tasa de interés o en las cuotas de pago. Ahí también hay un tema de estrategia que tiene que ver con la situación de bienes del deudor”, prosiguió.

Al momento de lograr el quórum, la Superintendencia deja por escrito el acuerdo alcanzado con las nuevas condiciones de pago, se datérmino al asunto y eso es lo que la persona debe comenzar a cumplir hacia el futuro. Por parte de los acreedores, ellos deberán readecuar sus sistemas internos para que el deudor pueda cancelar las nuevas cuotas firmando documentos renovados.

Si no se logra conseguir el voto de dos acreedores que representen la mitad de la deuda, sí o sí la persona deberá acceder a una siguiente etapa, que consiste en la ejecución de bienes, teniendo que entregar las pertenencias a nombre suyo, las cuales se venderán para pagar lo que se alcance de toda lo que deba, y lo que no, se extinguirá y quedará en deuda cero.

“Si yo tengo a una persona que tiene cerca de 20 millones de pesos en deudas, y tiene un vehículo que vale 3 millones, los acreedores saben que si se niegan a esta propuesta de pago que en la etapa de ejecución se va a vender el auto y los 3 millones hay que dividirlos entre todos los reclamantes, si no hay ningún acreedor prendario, el resto de la deuda se les va a extinguir. Ha pasado que se han visto obligados a aceptar las renegociaciones versus que se les extinga la deuda”, destacó Téllez.

Hasta entonces, existen 25 procedimientos iniciados de renegociación en la Región de Magallanes, de los cuales 22 ya están concluidos.

Declaración de quiebra

En cuanto al proceso de “declararse en quiebra”, la coordinadora regional de la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento aclara que ya no se llama de dicha forma, sino que su nombre es liquidación voluntaria de bienes. Es un procedimiento judicial que se tramita ante el Tribunal Civil, que demora entre ocho meses a un año y que la ley no establece mayores requisitos para poder hacer este procedimiento.

Sin embargo, lo que se exige es que la persona declare todas sus deudas, todos los bienes y las causas judiciales que tenga iniciadas en su contra por cobro de deudas. Para estos efectos, la persona debe ser patrocinada por un abogado, lo cual depende del perfil del moroso, donde también se puede derivar a la Corporación de Asistencia Judicial o sino está la opción de contratar a un defensor particular.

“Este procedimiento consiste en que el moroso le explica a un juez cuáles son todas sus deudas, desde bancarias, casas comerciales o incluso el Fisco, en los casos de las empresas, donde entran también en este concepto la persona natural que tiene giro abierto en el Servicio de Impuestos Internos y ha tenido movimiento en los últimos dos años, tanto como comerciante o emitiendo boletas de honorarios”, indicó Téllez, añadiendo que “en Magallanes de las 24 empresas que han optado por la liquidación, tres solamente son empresas propiamente tal, el resto son personas naturales que han emitido boletas de honorarios en los últimos dos años, por lo tanto para esta ley son considerados una empresa”.

Tras presentarse la solicitud, el Tribunal nombra a un liquidador, el cual se trasladará hasta el domicilio que señale el deudor e incautará los bienes que sean declarados anteriormente. Luego de dicha acción, se les propondrá a los acreedores cómo vender los mismos, lo que normalmente se efectúa a través de una casa de remate, y con ese dinero se pague lo que se alcance de la deuda total de la persona, y si hay un saldo que no logre cancelarse, éste se extingue y la persona quedará fuera de morosidad.