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La revista Mireya, obra de Gabriela Mistral Parte II

Por La Prensa Austral domingo 24 de junio del 2018

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En el centenario de Gabriela en el fin del mundo

Por Dusan Martinovic

Sumando mucho y restando muy poco se puede decir sin temor a equivocación que revistas como Mireya no han vuelto a verse en Magallanes

En el año 1922 fue publicado el texto inaugural de la producción literaria y el más significativo de Gabriela Mistral, “Desolación”

En todas las portadas de la revista Mireya iba una fotografía de gran tamaño, principalmente con mujeres hermosas, actrices de cine de la época y dentro de la misma un listado de artículos de la más variada índole. Muy similar a la revista Atlántida en sus ediciones chilena y argentina, en la cual incluso la misma Gabriela participó escribiendo columnas desde Magallanes.

“Mireya es una construcción de belleza destinada a irradiar en el alma obscura de este pueblo mercantil. Se ha formado porque era una necesidad; la ha edificado el pueblo con sus aspiraciones, anhelos y sueños… El pueblo de Magallanes está enfermo de mercantilismo. Ricos, medios y pobres sueñan únicamente en millones, no piensan sino en fortunas estupendas, no desean otra cosa que oro y más oro: no ven más finalidad en la vida que la riqueza y es así como la ciudad se llena de locos y el número de suicidios espanta”.

Darwinismo y marxismo son analizados en Mireya, los tratados de paz de París que pusieron fin a la Primera Guerra Mundial, escritores y libros modernos y otros diversos artículos, varios de ellos sin autoría identificable y otros que si bien no tienen nombre son claramente reconocibles a la pluma de Gabriela Mistral, como el comentario del mes del 5º número de octubre de 1919 donde se analiza íntegramente la recientemente publicada Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, ley a la cual Gabriela le tenía enormes aprensiones:

“En esta época en que el obrero exige -y obtiene ya en varias faenas- la fijación del salario mínimo en 7 pesos (diarios 54), nuestro senado fija para el profesor rural un sueldo de $150 mensuales. Es ridículo, y ojalá no fuera sino eso; pero es también desmoralizador, es una injuria hecha a más de mil maestros que han de llevar, con el decoro que la profesión exige, una miseria silenciosa en las aldeas”.

También claramente de la autoría de Gabriela Mistral es un artículo referido a la soberanía nacional en Tacna y Arica donde ella posee una visión integradora pero a la vez completamente orientada a la consolidación nacional de la posesión de estos territorios. Este es un tema en el que tiene una posición intransable ya que la discusión frente a esto la seguirá por muchos años. Es así que en 1933 desde Madrid Gabriela mantiene una fuerte discusión con el pensador peruano más destacado de la primera mitad del siglo XX, Ventura García Calderón, sobre este tema limítrofe.

El cuarto número fue todo un éxito, se acabaron los ejemplares tanto en Chile como en Argentina y es la dirección de Mireya la que tiene, en el quinto número, que excusarse por la falta de revistas a la comunidad:

“Por haberse agotado, no sólo en plaza, sino hasta en la Argentina, a donde fue pedido, el papel en que ha sido impresa nuestra revista, hemos debido optar por el mejor que hay por ahora. Indemnizamos ampliamente de esta pérdida a nuestros favorecedores con el aumento de cuatro páginas de lectura. La dirección”.

 

Vacaciones de invierno para Magallanes

La sexta y última publicación de la revista Mireya tendrá un cuerpo y una estructura ya definida en las anteriores presentaciones, escogidos cuentos rusos (obviamente elegidos por Gabriela Mistral, fanática de los autores eslavos), opiniones internacionales entre las que destacan: La civilización japonesa, El pensamiento argentino, versos de Rabindranath Tagore (primer no europeo en obtener el Nobel de Literatura); El territorio de Magallanes, artículo que hace un agudo pero certero análisis referido a la distribución de las propiedades agrícolas en Magallanes, poemas de Alfonsina Storni y Gabriela Mistral, dibujos de Laura Rodig y, por último, uno de los artículos más destacados “Vacaciones de invierno” (razones que la justifican), en el cual la profesora entrega claramente especificadas las razones por la cual se deben implementar vacaciones de invierno en el territorio de Magallanes y, más aun, tira por la borda todos los argumentos que niegan la instauración de esta medida.

 

El poema “Piececitos” nació en Punta Arenas

Gabriela publicó en Mireya el manuscrito “Piececitos”, que aparece fechado en Punta Arenas 1919. Roque Esteban Scarpa agrega que hay un primer esbozo del poema en 1914, pero cuya diferencia es sustancial en relación con “Piececitos” publicado antes: “La primitiva la componían tres estrofas y la final, seis. (La) tercera y cuarta estrofa son nuevas”.

Sumando mucho y restando muy poco se puede decir sin lugar a equivocación que revistas como Mireya no han vuelto a verse en Magallanes.

Esta obra de Gabriela Mistral y de su amigo poeta Julio Munizaga es extraordinaria, entre otros factores, por lo sorprendente de los personajes que la dirigían. Si bien de Gabriela no podemos agregar más gloria a su nombre, el joven Julio Munizaga tenía una sensibilidad profesional muy particular, que se manifiesta en circunstancias dramáticas.

Enfrentamiento en Natales

El 23 de enero de 1919 se produce en Puerto Natales un fuerte enfrentamiento entre Carabineros y obreros en huelga de los campos y frigoríficos del lugar. El resultado fue de 10 muertos, seis dirigentes sindicales y cuatro carabineros. El día 12 de febrero de ese año 1919, llega a Punta Arenas el vapor Alejandro y a bordo el juez instructor de la causa, Oscar Miranda Aguirre, quien había llamado a declarar a los sospechosos de haber tenido participación activa en los sucesos. En las bodegas de la embarcación vienen los detenidos y encausados por homicidios, incendio, sedición, lesiones y desacato a la autoridad constituida. Se les acusó de desobediencia por haber tomado bajo control la ciudad de Puerto Natales.

La Federación Obrera buscó abogados del foro para defender a los inculpados que sumaban 29 personas. Tarea difícil, pues la mayoría de los profesionales abogados tenían relaciones cercanas con los propietarios de la tierra. Al iniciarse la defensa, hubo sólo un profesional que se comprometió con la defensa, ese es Julio Munizaga Ossandón.

El proceso se arrastró hasta marzo de 1923, cuando los últimos inculpados recuperan su libertad, sin cargos. La larga estadía en la cárcel puntarenense se debió a la desidia de los jueces, junto a las presiones de las empresas de la tierra, pidiendo penas severas, dirigidas a servir de escarmiento a quienes pretendiesen en el futuro soliviantar el orden.

Muchos de los acusados estando en el recinto carcelario, enfermaron de tuberculosis. Jamás dejó de estar presente el alegato fundamentado de Munizaga y sus colaboradores. Dos de los detenidos murieron en el transcurso del proceso por grave enfermedad pulmonar.

Julio Munizaga evidencia en edad joven los síntomas de una enfermedad que para esos años significaba una sentencia de muerte, la tuberculosis. Por recomendación médica, y en búsqueda de una recuperación que extienda la vida del malogrado poeta y abogado, viaja al centro del país a buscar mejores condiciones climáticas. Mostraba ya signos evidentes de afección en sus pulmones. En noviembre de 1924 dejó de existir ante la sorpresa, en especial, de los círculos literarios, quienes se referían a Julio Munizaga Ossandón como uno de los poetas de mayor proyección en el firmamento de las letras nacionales.

La ambivalencia de esos años para el quehacer de la poesía chilena es inimaginable. Murió Julio Munizaga en noviembre. A comienzos del mismo año había muerto el gran Manuel Magallanes Moure. En 1922 aparece el libro inicial y más significativo de Gabriela Mistral, “Desolación”. Ya Vicente Huidobro ha dado amplia prueba de su genialidad poética. Neruda irrumpe en 1923 con “Crepusculario”. En suma, es una época que concluye y otra que nace.

En la ciudad la noticia de la muerte de Julio Munizaga Ossandón se conoció de manera inmediata. Su deceso en la ciudad de Santiago causó enorme impacto en la comunidad, él era una persona reconocida y su hermano el doctor Oscar Munizaga poseía un respetable puesto dentro de la sociedad magallánica, por lo que la muerte del poeta y amigo de Gabriela Mistral fue cubierta ampliamente por los medios locales.

Hoy muy pocos ejemplares se conservan de esta maravillosa revista, en el Archivo Nacional, en manos de algunos coleccionistas y un ejemplar en el Archivo Scarpa del Museo Regional de Magallanes.

“El pueblo de Magallanes está enfermo de mercantilismo. Ricos, medios y pobres sueñan únicamente en millones, no piensan sino en fortunas estupendas, no desean otra cosa que oro y más oro”. Gabriela Mistral