Necrológicas

Largas filas de personas y una desprotección que llega a las calles

Por La Prensa Austral sábado 20 de junio del 2020
Noticias relacionadas

Compartir esta noticia
Visitas

El reloj todavía no marca las 8 de la mañana y más de 100 personas esperan por atención en el frontis del gimnasio Manuel Bulnes. La situación no es muy distinta en las afueras de las entidades bancarias del centro y en empresas de servicios básicos. Más tarde también una escena similar será visible en algunos locales comerciales.

Aquello es parte de la “nueva realidad” (no normalidad), que se asume en gran parte del país, pero que aquí en Magallanes y, puntualmente en Punta Arenas, tiene asociado el factor climático.

En el caso del recinto de la Escuela Manuel Bulnes, en calle Pedro Aguirre Cerda, la fila llegaba ayer hasta calle Arturo Prat, vale decir prácticamente una cuadra. Oscuridad, frío y humedad son los componentes adicionales a la paciente, situación que se ha repetido durante los últimos días para quienes buscan acceder o regularizar su inscripción en el Registros Social de Hogares. Para muchos, una hora después, se termina la espera a la intemperie. Las puertas se abren (8,20 horas). Sin embargo, sólo 150 números están disponibles para una cantidad de usuarios que supera holgadamente los cupos disponibles.

Caen algunas gotas de lluvia, pero parecen solidarizar o, al menos, dar una tregua a las entumecidas personas. Las mascarillas están, la toma de temperatura y el alcohol también, además del control de funcionarios de las Fuerzas Armadas en algunos casos. Sin embargo, el distanciamiento social parece estar al debe. Y otro “detalle” no menor: la falta de toldos para resguardar a las personas.

Sobre lo anterior no es exagerar al plantear esta carencia, considerando que buena parte de quienes efectúan los trámites son adultos mayores o mamás con sus niños, ante la imposibilidad de dejarlos al cuidado de un tercero.

El tema inquieta, y cómo no. El concejal, presidente del Area Salud del Concejo Municipal, Arturo Díaz, preguntó en sesión -sin que se le diera respuesta concreta- si es posible ordenar a las empresas particulares que instalen estos elementos “para proteger a la gente que debe salir de sus hogares, obligadamente, para cumplir con sus trámites”.

Agregó que si bien hoy no hay una normativa legal que obligue a dicha instalación, “sería importante que pudiéramos gestionar algo en este sentido, porque a los ciudadanos los obligamos a utilizar mascarillas, pero cuando a los empresarios se les pide algo es como que anduviéramos pidiéndoles un favor. Pasó, por ejemplo, con el ofrecimiento de los gimnasios”.

El tema, se plantea, es que existe una contradicción en el sistema, porque mientras se demanda protección por el Covid-19, por otro lado se expone a las personas a sufrir diversas enfermedades respiratorias. Entonces, en medio de la pandemia, el pagar un consumo básico, el cobrar una jubilación o un beneficio, termina convirtiéndose en un riesgo para la salud.

La ordenanza

Linares, en la Región del Maule, es una ciudad que en esta fecha promedia 10 grados de temperatura y mantiene chubascos habituales. Su alcalde, Mario Meza, impulsó una medida que contó con el apoyo unánime de su concejo municipal, en el sentido de crear una ordenanza que obliga a las instituciones públicas y privadas, particularmente entidades bancarias y de servicios básicos, instalar toldos para cobijar a las personas del frío y las precipitaciones.

La Prensa Austral se contactó con dicho municipio donde se señaló que, efectivamente, con fecha 1 de junio se decretó la obligación de que las instituciones implementaran toldos y que luego de un plazo prudente aquello fue puesto en marcha funcionando sin inconvenientes.

La ordenanza, de siete carillas, y que establece el cumplimiento obligatorio de medidas dispuestas por la autoridad sanitaria y en base a las facultades que dispone el municipio, señala que “en artículo 4º del DFL Nº1 de 2006, que fija el Texto Refundido, Coordinado y Sistematizado de la Ley Nº 18.695 Orgánica Constitucional de Municipalidades se establece que: “Las municipalidades, en el ámbito de su territorio, podrán desarrollar, directamente o con otros órganos de la Administración del Estado, funciones relacionadas con: letra b) la salud pública y la protección del medio ambiente; y, letra i) La prevención de riesgos y la prestación de auxilio en caso de emergencia o catástrofe”.

También se establece que “las municipalidades cuentan entre sus atribuciones, la de administrar los bienes municipales y nacionales de uso público, incluido su subsuelo, existentes en la comuna, salvo que, en atención a su naturaleza o fines y de conformidad a la ley, la administración de estos últimos corresponda a otros órganos de la administración del Estado”.

Más adelante, el párrafo es claro: “Toda empresa, institución, organización, establecimiento comercial, bancos, instituciones financieras y especialmente cajas pagadoras de prestaciones sociales a los adultos mayores en que la afluencia de público impliquen espera en la vía pública, tendrán la obligación de instalar toldos o carpas de color que determine la autoridad municipal, con la finalidad de proteger de las inclemencias del tiempo a las personas que se vean obligadas a esperar su atención”.

Se agrega que la fiscalización del cumplimiento corresponde a personal de Carabineros e inspectores municipales, con atribuciones para denunciar al tribunal competente, sin perjuicio de que el municipio pueda querellarse.