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Las acrobacias de Luis Omar Page y el vuelo más austral del mundo

Por La Prensa Austral jueves 22 de agosto del 2019

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En la tarde del domingo 23 de agosto de 1914, Page efectuó, ante el asombro y la curiosidad de 3.000 puntarenenses reunidos en el Club Hípico de nuestra ciudad, el primer vuelo que se registra en la Patagonia

Por Víctor Hernández,

Sociedad de Escritores de Magallanes

Poco se ha escrito sobre este gigante de la aviación chilena. Queda siempre la sensación que lo más importante aún no se ha dicho o que inclusive, no se va a terminar nunca de conocer anécdotas, episodios e historias de Luis Omar Page Rivera, el hombre que en la tarde del domingo 23 de agosto de 1914, efectuó, ante el asombro y la curiosidad de 3.000 puntarenenses reunidos en el Club Hípico de nuestra ciudad, el primer vuelo que se registra en la Patagonia, y que los estudiosos de la aeronáutica mundial, coinciden en designar como “el más austral del mundo”.

Nacido en Talca el 15 de noviembre de 1889, sus estudios los realizó en su ciudad natal, en Valparaíso y en la Escuela de Artes y Oficios de Santiago. En 1909 ingresó, para cumplir con el servicio militar, al Batallón de Ingenieros de Puente Alto. Dos años más tarde, influenciado por los pioneros de la aviación chilena, César y Félix Copetta, inició los primeros estudios de pilotaje. La experiencia que adquiere con cientos de horas de entrenamiento en solitario, se conjuga con su pericia para efectuar acrobacias y piruetas. El 17 de marzo de 1913 se presenta a rendir exámenes para ser admitido en la Escuela Militar de Aeronáutica. El 9 de diciembre de ese año, con el grado de sargento, obtiene su brevet de piloto militar, por detrás del capitán Manuel Avalos y los tenientes Armando Urzúa, Arturo Urrutia, Francisco Mery y Enrique Pérez. Sin embargo, mientras sus pares lo admiraban por su intrepidez, los oficiales emitían una declaración lapidaria: “El sargento Page debe acogerse a retiro, por decisión de la superioridad ante reiteradas faltas a la disciplina de vuelo y acumulación de sanciones por esta causa”.

Este incidente que marcó para siempre la vida de este insigne aviador, se describe en el tomo 1 del libro “Historia de la Fuerza Aérea de Chile”, editado por Edgardo Villalobos Chaparro, que en las páginas 106 y 107 asegura: (…) “Page fue el primero en realizar maniobras acrobáticas en el país, las que estaban prohibidas en los vuelos militares, por cuanto se pensaba que no se justificaban y que eran peligrosas para la vida de los pilotos y para el material”. En el párrafo siguiente rubrica que: “Lo que había sido negativo de acuerdo a la disciplina militar, fue un verdadero capital para Page en la vida civil: su maestría en el vuelo y sus arriesgadas maniobras a baja altura, le trajeron fama y éxito en sucesivas exhibiciones públicas”.

Primer vuelo nocturno de Sudamérica

El 27 de febrero de 1914, Luis Omar Page realizó desde la pista de carreras del Club Hípico de Santiago, con el avión experimental construido en Chile por los hermanos Copetta, llamado “Batuco”, el primer vuelo nocturno en el cono sur de América y segundo a nivel mundial. Para dicha ocasión, se le colocaron al monoplano ampolletas en los bordes de ala y planos de cola, junto a un reflector bajo la parte delantera del fuselaje, alimentado por dos baterías puestas al costado de la cabina del piloto. El afamado historiador aeronáutico, Enrique Flores Alvarez, recrea esta hazaña en su texto “Historia Aeronáutica de Chile”, obra editada en Santiago en 1950, en donde señala: “El viernes 27 de febrero de 1914 no menos de cinco mil personas se reunieron en el Club Hípico al anuncio de que Page se elevaría en medio de la obscuridad de la noche con su avión totalmente iluminado”. El éxito alcanzado motiva a Page a viajar a Francia, a Issy les Molineaux, donde toma contacto con el famoso aviador chileno y fabricante de aeronaves, Luis Sánchez Besa. Allí adquiere un pequeño monoplano marca Bathiat-Sánchez de 60 HP.

Por esos días, vecinos magallánicos se entusiasmaron con la idea de traer a Page a la Patagonia, con la esperanza que el desarrollo de la aeronáutica sea a mediano plazo, el medio de transporte y de comunicación que posibilite la integración definitiva del territorio con el resto del país y el mundo. Al respecto, el empresario Jorge Jordan publica una carta en el diario El Magallanes, fechada el 22 de junio de 1914, en que recomienda a Page pasar por el estrecho de Magallanes. En paralelo, le solicita a su amigo Francisco Campos Torreblanca que dispense a Page toda la ayuda y colaboración necesaria para la consumación del primer vuelo en el austro.

En el club Magallanes se diseñó un programa de actividades. Para tal efecto, se nombró una comisión organizadora del evento, compuesta por Allan Mac Donald, Luis Rengifo y Luis Swart, quienes ultimaron los preparativos de la ceremonia. En reunión de directorio del 2 de agosto, se estableció que todas las instituciones de Punta Arenas prestarían su colaboración al magno acontecimiento y que el valor de las entradas para contemplar este hito histórico sería de $10 y $4 pesos, respectivamente.

En tanto, Page había llegado al austro el 24 de julio, en compañía de su socio Felix Copetta a bordo del buque Orisa. Ese mismo día, entrevistado por el diario El Magallanes, aseguró que hay 16 alumnos estudiando en la escuela de Luis Sánchez Besa, en Francia, de los cuales 6, son chilenos. Agregó, que proyecta cruzar con su monoplano el estrecho de Magallanes, uniendo Punta Arenas con Porvenir. La llegada de la máquina en el vapor Ramsés, el 16 de agosto, causó honda expectación en la comunidad local. El programa contemplaba además, la exhibición por parte de Page, de virajes de noventa grados, las técnicas del looping the loop, cabeza abajo, hoja muerta, y de caídas mortales.

El diario El Magallanes advierte en los días previos de la importancia que reviste el evento. ”El público debe aprovechar esta oportunidad que se le presenta para conocer los últimos adelantos de la aviación. Pasará mucho tiempo, quizás cuántos años, antes de que se nos presente una nueva ocasión”. El 23 de agosto, a las tres de la tarde, se procedió a bautizar al monoplano, siendo padrinos el gobernador Fernando Chaigneau y señora Sara Puelma; Juan Blanchard y su esposa Emerenciana Manterola; Francisco Campos Torreblanca y señora María Menéndez de Campos. Emocionado por el afecto demostrado, Page declaró, que su pequeño avión llevaría el nombre de la austral ciudad que lo acogía.

El primer vuelo más austral del mundo

En diferentes publicaciones de prensa de la época, las que después fueron tratadas por expertos historiadores y divulgadas por el hijo del héroe, Luis Omar Page Adriazola, en la edición especial de marzo de 1980, producida por la Revista de la Fuerza Aérea de Chile, con motivo del conmemorarse el cincuentenario de la Institución, coinciden en señalar que ese día había un viento considerable y que el monoplano de Page no era otra cosa que un “pequeño cajón con alambres que sujetaban sus alas”. Frente a las tribunas, Page ejecutó un “Volpique”, y luego, siguió con rumbo a Bahía Catalina, efectuando virajes de noventa grados, hasta retornar al Club Hípico, en cuya pista de carreras aterrizó, en instantes en que la Banda del Regimiento ejecutaba una marcha en su honor. Luego, con un viento estimado de setenta kilómetros por hora, se elevó a una altura de quinientos metros, realizando un looping the loop, que fue aclamado por la multitud.

Al día siguiente, el El Magallanes, reproducía una declaración del secretario de la Gobernación, Temístocles Urrutia, que en el párrafo final decía: “Le ha tocado a Punta Arenas el honor de ser elegida como la primera ciudad del país, en que el célebre aviador va a iniciar sus intrépidas volaciones y a mí, la honra de hablar a nombre del gobernador de Magallanes, en los momentos en que el avión es bautizado como ‘Punta Arenas’”.

Proezas aéreas conseguidas por Page

Uno de los capítulos más significativos y olvidados en la historia aeronáutica de Magallanes, es el período de tiempo en que Page consolida su liderazgo a nivel sudamericano como eximio acróbata, realizando sus hazañas con su monoplano “Punta Arenas”, nombre que se convierte en la marca registrada de cada uno de los logros del piloto nacional. Para las fiestas patrias de septiembre de 1914, Page efectúa una demostración en el Sporting Club de Viña del Mar, y el 4 de octubre en Santiago, ante la presencia del Presidente de Chile, Ramón Barros Luco, realiza varias pruebas de exhibición que causan la admiración popular.

El “Punta Arenas” se convierte en el primer avión que surca los cielos de varias ciudades chilenas y que disfrutan los habitantes de Talca, Chillán, Concepción, Talcahuano y Coronel.

El 1 de enero de 1915, Page se impone con su “Punta Arenas” a 14 destacados aviadores, en la primera carrera realizada en Sudamérica, en Santiago, competición organizada por el Club Aéreo de Chile y la Escuela de Aeronáutica Militar. El trayecto comprendía una ruta de 45 kilómetros, desde la Base Aérea El Bosque hasta la cima del cerro San Cristóbal.

El 31 de julio de ese año, ejecuta en la ciudad de Oruro, el primer vuelo que registra la historia de Bolivia. En esa ocasión, el Prefecto de esa localidad, Eduardo Díez de Medina dijo: “Hoy 31 de julio de 1915, es la fecha histórica del primer surcamiento de los aires en nuestro país, correspondiendo este gran honor al aviador Luis Omar Page, y al pueblo de Oruro que prestó su suelo y sus aires”. En esta ciudad le fue entregada una medalla de honor, con la imagen esculpida en metal del “Punta Arenas”. Luego sobrevoló las urbes de Cochabamba, Vica y Vucía. En la ciudad de La Paz, es recibido por el Presidente de la nación altiplánica, Ismael Montes, que lo designa como “precursor de la aviación de Bolivia”. A propósito de lo anterior, la profesora normalista, escritora, primera aviadora sudamericana y fundadora de la Fuerza Aérea de Bolivia, Amalia Villa de la Tapia (1893-1994), documentó el vuelo de Page en su colosal trabajo denominado “Alas de Bolivia, síntesis histórica de la aviación nacional”, registrado en tres volúmenes editados en 1974, 1976 y 1983. Con motivo de conmemorarse el centenario de este acontecimiento, se gestionaron varios homenajes y reconocimientos al aviador chileno, los que fueron reseñados por la Sociedad de Historia y Geografía de Oruro y publicados en la revista dominical del diario La Patria, del 2 de agosto de 2015.

Trasladado a Perú, gana la primera carrera aérea en la capital, Lima, obteniendo un premio de 1.000 libras esterlinas. En la ciudad de Jujuy, en el norte de Argentina, efectúa el primer recorrido aéreo que registra esa localidad. Desde estos parajes, ofrece sus servicios para trasladar por vía aérea, a políticos y parlamentarios que necesitaban legislar con urgencia proyectos de interés provincial en el Congreso de Buenos Aires. En esta faceta, transportó en 1916, en su avión “Punta Arenas”, al Presidente argentino Hipólito Yrigoyen desde la capital trasandina hasta Bahía Blanca. Debido a estas consideraciones, fue nombrado Director de la Escuela de Aviación de Villa Lugano, en Buenos Aires.

Por esos mismos días, es contactado por miembros de la naciente Escuela Militar de la Aeronáutica de Uruguay, quienes lo convencen de vender el “Punta Arenas”. La compra se hizo a través del intermediario franco argentino Paul Castaibert, quien, comisionó al teniente José Manuel Boizo Lanza, para que conminara el traslado del mítico monoplano desde Buenos Aires a Montevideo.

Luis Omar Page en nuestra literatura

Después de vender el “Punta Arenas”, Page se mudó a Europa en donde participó en una serie de acontecimientos bélicos, -de los cuales escribiremos más adelante- que lo convirtieron en una figura mundial en el ámbito aéreo. Víctor Domingo Silva, Premio Nacional de Literatura en 1954, relató en una crónica aparecida en el diario La Nación, el 19 de septiembre de 1930, llamada “Chilenos por el mundo”, la participación de Page como testigo neutral en el fusilamiento de la bailarina Margaretha Geertruida Zelle, conocida como Mata Hari.

Mientras que nuestro Premio Nacional de Literatura de 1943 y Periodismo de 1959, Joaquín Edwards Bello, relataría en su artículo aparecido en La Nación, el 29 de diciembre de 1929, denominado “Page, el chileno que firmó el cielo de España” que: “Podemos decir con Quevedo: lo fugitivo permanece y queda, en las Vistillas, en Chamberí, en las riberas de Curtidores, en todas partes de allá, saben que un chileno firmó el cielo de España. Pase lo que pase, fue el primero que se deslizó domando el azul”.