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Director ejecutivo zonal de la Fundación Hogar de Cristo: “Las investigaciones internas y la evidencia demuestran que no hubo negligencia” en muerte de dos adultos mayores

Por La Prensa Austral martes 7 de agosto del 2018

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En relación a la investigación que despliega la Fiscalía por una presunta negligencia de funcionarios del Hogar de Cristo, en Punta Arenas, en la muerte de dos adultos mayores, el director ejecutivo zonal de la Fundación, Rodrigo Vivar, salió al paso de las acusaciones, señalando que se realizaron todas las investigaciones correspondientes, incluso por parte del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) y de la seremi de Salud, y se descartó una eventual negligencia por parte de los funcionarios. De la misma manera, aclaró que los adultos mayores fallecieron por enfermedades crónicas, en el Hospital Clínico. “Puedo decir, con toda claridad, que la evidencia demuestra que acá no hubo ninguna negligencia”, aseguró el directivo.

Así, de esta manera, Vivar se refirió a la investigación que instruye la Fiscalía, luego de las denuncias surgidas respecto de situaciones que podrían tener cierta vinculación con el descuido de funcionarios en el trato hacia los adultos mayores, Isaías Villar Aguila y Job Canales Alvarado, fallecidos el 20 de abril y el 23 de junio de este año, respectivamente.

El director ejecutivo de la zona sur del Hogar de Cristo, afirmó que permanentemente están revisando sus programas sociales, los cuales trabajan con una serie de protocolos e indicadores y están regidos por un modelo técnico de trabajo que establece los objetivos, protocolos y metodologías que deben usar.

En cuanto a las causas de muerte de ambos usuarios, Vivar admitió que hubo una situación de salud compleja, de hecho así lo reflejan los certificados de defunción, que en ambos casos dan cuenta de la existencia de enfermedades crónicas. “En el caso de Isaías el fallecimiento se produjo por una insuficiencia renal crónica etapa V y en el caso de Job una insuficiencia cardiaca”.

Isaías estaba en la residencia del Hogar de Cristo, desde noviembre del año pasado, mientras que Job estaba viviendo en la residencia desde hace años. Son adultos mayores, que tienen poca relación o no guardan vínculos familiares. “Isaías no tenia familiares directos acá y Job era visitado por alguna sobrina, pero en ambos casos había un alejamiento que hacía que dependieran un poco más de lo que puede brindar la Fundación del Hogar de Cristo y de la relación que los voluntarios van formando con ellos”, destacó.

De manera categórica, insiste en que se realizaron todas las investigaciones, tanto internas y como parte de las distintas instituciones correspondientes, por lo mismo colaborarán con la investigación que instruye la Fiscalía, entregando todos los antecedentes que obran en su poder, aunque no han sido notificados del proceso.

Alta probabilidad
de caídas

El director zonal reconoció que la situación de los adultos mayores es compleja, primero porque el deterioro que van teniendo es mayor producto de la edad, a lo que se suma la falta de redes de apoyo.

Acotó que la posibilidad que tengan caídas existe, independientemente del lugar en donde estén. La Fundación del Hogar de Cristo, en colaboración con la Universidad de Magallanes, elaboró un estudio que determinó que de los 42 adultos mayores que hay en la residencia del Hogar de Cristo, 28 tienen un riesgo alto de sufrir caídas por la edad y por los mismos deterioros que presentan.

“Esto es algo que tratamos de manejar de la mejor manera posible”, dijo, agregando que han tenido situaciones de caídas, en las que el personal de turno evalúa y pondera la necesidad de llamar al Samu y eso fue lo que se hizo acá.

Compleja realidad

La realidad de los adultos mayores en Magallanes y en Chile es compleja, están en situación de vulnerabilidad, por los deterioros propios de la edad o porque no están conectados a las redes de apoyo. Frente a ello, la Fundación del Hogar de Cristo tiene un programa de atención domiciliaria, donde se busca mantener la autovalencia, sin embargo hay casos en los que no se puede y entonces necesitan una residencia. Hay más adultos mayores que necesitan una residencia que los que pueden recibir y es una situación que se vive en todas las residencias de la comuna.

Este es un espacio de vivienda colectiva, en que ellos se adecuan a lo que significa vivir con otros, y a tener espacios compartidos, pero también se pretende que sea lo más parecido a estar en su casa y que por lo tanto ellos puedan desplazarse por la casa a pesar de que estén deteriorados y tener cierta rutina.

“Cuando hay clases tenemos el apoyo de alumnos en práctica que nos ayudan con las terapias kinesiológicas. Ello hace que puedan deambular por los espacios de la residencia que son bien limitados, pero que puedan transitar, mirar televisión o compartir con otros, además de las actividades habituales y de sus controles de salud. Tenemos 42 usuarios, 28 presentan movilidad reducida o enfermedades invalidantes, pero lo que se intenta es que todos se levanten y que puedan usar los distintos espacios”, enfatizó.