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Padre de Gonzalo Alfonso Burgos: “Le pido a la Fach que tenga mayor compromiso con nosotros, los afectados”

Por Elia Simeone jueves 16 de enero del 2020

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Roberto Burgos desea que la institución les facilite los traslados a Punta Arenas, pues para muchos familiares, como en su caso, resulta muy costoso hacerse cargo de comprar pasajes y costear su estadía. “Tan sólo pido el apoyo verdadero”, dijo.

Roberto Burgos saluda mostrando buen ánimo, mucha gentileza y galantería. Nada en él hace pensar, a primera vista, que se trata de uno de los familiares de las 38 víctimas del vuelo del avión C-130 Hércules que, el 9 de diciembre pasado, se perdió rumbo a la Antártica y que, ya la madrugada del día siguiente, fue declarado siniestrado por la Fuerza Aérea.

Sin embargo, su dolor fluye, haciéndole quebrarse por un instante. Apenas perceptibles, unas tímidas lágrimas humedecen sus ojos. Pero fue sólo un momento fugaz, del cual parece recuperarse cuando se le permite recogerse internamente y controlar los signos de su pesar.

Empero, su mirada parece lejana, ausente, sumergida en las profundidades del mar de Drake, donde, seguramente, yace el cuerpo de su hijo.

“Sólo quiero pedir que la Fach cumpla, realmente, el compromiso adquirido con nosotros, los afectados”, dice sin aires ni ademanes de exigencia, casi como si fuera un ruego.

Roberto Burgos es padre de Gonzalo Alfonso, cabo primero de la Fach, quien estaba a bordo del C-130 cuando se produjo la tragedia sobre el mar de Drake. Aunque ya se han identificado restos humanos de 14 de los 38 ocupantes del Hércules, su hijo no está en esta nómina y este profesor de educación física sigue viviendo en angustia.

Hace diez años que Gonzalo Alfonso Burgos estaba en las filas de la Fuerza Aérea. En el último tiempo vivía en Punta Arenas, primero, en casas para solteros que tiene la institución y, luego, en residencias familiares, pues estaba con su hijo Ian. Su grado era de cabo primero y desempeñaba labores de mantenimiento de aviones.

Este joven suboficial de sólo 30 años había estado tres veces antes en la Antártica y ahora iba a ser su cuarto cometido en la base Eduardo Frei, pero por mayor tiempo, unos cuatro meses.

“Desde niño le gustó la Fuerza Aérea. El soñaba con pertenecer al grupo de acrobacia aérea”, recordó con orgullo su padre Roberto.

Mayor apoyo

Roberto Burgos vive en Talca. Recuerda que fue su hijo menor Matías quien le llamó para avisarle que el avión en que viajaba Gonzalo Alfonso estaba extraviado la noche del 9 de diciembre del año recién pasado. El joven, a su vez, se había enterado del hecho por amigos de su hermano. “Viajé a las 3 de la madrugada del día martes (10 de diciembre) a la base de Cerrillos (Santiago) y el día miércoles nos trajeron con los otros familiares a Punta Arenas”, rememora.

Acota que, mientras tanto, su señora y su otro hijo se trasladaron por sus propios medios a Punta Arenas.

“Estando en Cerrillos, yo fui uno de los que más solicitó que nos trajeran en un avión institucional hacia acá. Recuerdo que allí nos dijeron que íbamos a tener todo el respaldo necesario. Tan sólo pido el apoyo verdadero, pues las palabras se las lleva el viento. Allí nos dijeron que pidiéramos, pero, cuando uno pide, no cumplen”, relata aludiendo a posteriores solicitudes para poder viajar a Punta Arenas.

Roberto permaneció desde el 11 hasta el 27 de diciembre en nuestra ciudad. “En una reunión con los generales el 26 (de ese mes), les dije: ‘Yo voy a volver. Espero que me traigan’ y ellos me respondieron que sí, en la medida que hubiera vuelos y disponibilidad”, acota.

Sin embargo, ahora debió venir por sus propios medios y costearse el pasaje porque tenía que realizar trámites personales relacionados con su hijo.

“Me hace bien venir porque sé que mi hijo está acá”

Explicó que cada familia tiene asignado un enlace institucional. En su caso, es una capitana que ha buscado que estén bien y que tiene por fin atender las necesidades que pudieran expresar. Pero, siente que la respuesta de la Fach, en su caso, no ha sido completamente oportuna. “Cuando solicitamos viajar, nos responden que no hay vuelo”, comenta.

Por eso, reitera: “Quiero que, realmente, la Fach se comprometa a cumplir las peticiones que uno hace. Me hace bien venir acá, sicológicamente me calma, porque sé que mi hijo está acá, en este lugar. No murió en Santiago ni en Talca. Está acá. Venir aplaca mi dolor”, confidenció Roberto, padre del cabo primero.

Apunta que el 2 de enero pasado conversó personalmente con el comandante en jefe de la Fach, general Arturo Merino, y él expresó su disposición a ayudar a las familias.

“Ellos deben entender que Punta Arenas está muy lejos y se nos hace carísimo venir. Esta zona no es barata. Ahora vine por mis medios y logré alojamiento gracias a gestiones del intendente José Fernández, a quien agradezco porque pude estar en un hostal. Me dijeron (de la Fach) que tenían vuelo de regreso para el 23 de enero, pero es demasiado lejos, porque implica que hay que seguir gastando dinero acá. Así es que preferí pagar mi pasaje y regresar a mi casa”, comenta.

Roberto Burgos expresa esta demanda convencido de que hay otras familias que también desean regresar. “Yo sé que ellos quieren venir. Tenemos un grupo de whatsapp llamado ‘Los 38’, a través del cual nos mantenemos en contacto”, indicó.

Allí todos van sabiendo los nombres de los restos humanos ya identificados y van compartiendo otras informaciones sobre la tragedia.

“Para nosotros es muy importante que sigan buscando. Todos queremos saber la verdad de lo que pasó y que se llegue hasta el fondo de esto. Nuestros hijos están muertos. Muchos hijos, como el mío, no han sido encontrados. Yo no lo he encontrado. Sé que murió, pero no he podido hacer un cierre, darle sepultura”, comparte su dolor.