Necrológicas
Insisten en la necesidad de terminar con la integración vertical

Ley de Fármacos II: laboratorios advierten que se encarecerán precios y argumentan en contra de las cadenas de farmacias

Por La Prensa Austral viernes 14 de febrero del 2020

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Sólo el 57% de los fármacos sólidos orales en Chile tienen bioequivalencia.

En el marco de la tramitación de la Ley de Fármacos II, el vicepresidente ejecutivo de la Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos,  Elmer Torres Cortés, advirtió que como está la norma actualmente “es un error” y acusa que se cometió la misma equivocación de la Ley de Fármacos I, donde efectivamente no escucharon las indicaciones y las observaciones que se realizaron desde la organización.

En este sentido, acusó que el proyecto limita la libre competencia, por lo que los medicamentos se encarecerán aun más e hizo ver que los remedios bioequivalentes no van a generar una baja en los precios, como han anunciado las autoridades.

El vicepresidente ejecutivo recordó que a mediados del año 2013 como asociación habían advertido respecto de los medicamentos bioequivalentes y del escaso impacto que éstos tendrían en el mayor acceso. “Como el ministro de la época que también era Jaime Mañalich no nos quiso recibir, tuvimos que poner un inserto en el que denunciamos las cosas que creíamos que iban a ocurrir. Si se mira en la actualidad, lo que advertimos está pasando. Por ejemplo, aseguramos que la bioequivalencia no iba a hacer que los medicamentos bajen de precio y, con el tiempo, hemos visto que se han encarecido; indicábamos que las cadenas de farmacias deciden el medicamento y ello efectivamente es así. Entonces, no nos escucharon y el tiempo nos dio la razón. Sin embargo hoy repetimos el mismo camino”, comentó el vicepresidente ejecutivo a La Prensa Austral.

A juicio de la asociación, terminar con la integración vertical es fundamental para poder avanzar en una política transparente de precios y para poder regular el valor de los medicamentos. “Tenemos una concentración y un abuso de la posición dominante de las cadenas de farmacias. Este tema está en el espíritu de la ley viene indicado en el rótulo que dice que es para regular medicamentos bioequivalentes y para terminar con la integración vertical entre laboratorios y farmacia. Pero, este segundo punto, lo sacaron y consideraron que no era necesario ponerlo”, dijo.

Explicó que las cadenas de farmacias son propietarias de registros sanitarios de medicamentos, por lo que pueden fabricar los remedos en su propio laboratorio o mandarlos a fabricar a terceros (China e India). Entonces –advirtió- tienen sus propios medicamentos y, cuando la industria quiere incorporar un producto genérico, ya tienen su producto.

“Normalmente lo que ocurre es que estos medicamentos no pueden ingresar a las cadenas de farmacias y en consecuencia nos quedamos fuera y con esto se termina la libre competencia. Finalmente se van a quedar unos pocos (las cadenas de farmacias) con los productos, pudiendo definir los precios y en ninguna parte del mundo cuando no hay libre competencia los precios bajan, sino, por el contrario, y por ello es fundamental que el control de registro de propiedad que tienen las cadenas de farmacias de los medicamentos se termine”, dijo.

Planteó además que obligar al médico a recetar por la denominación común internacional es un riesgo, acusando que atenta contra la libertad del profesional y el derecho del paciente a recibir el mejor tratamiento. Señaló que los genéricos de marca constituyen alternativas de fármacos que se adaptan a las distintas necesidades de un paciente. En muchos casos, éstos son preferidos por médicos y pacientes, en su experiencia clínica de uso, por tener un mejor efecto terapéutico o ayudar a disminuir efectos adversos que se dan con otros fármacos.

“Entonces se sigue legislando en una estructura de mercado, donde hay un abuso de la posición dominante… Además el mix de productos que hay en el mercado no garantiza la intercambiabilidad. En Chile, el 43% sólidos orales que no tienen estudios de bioequivalentes y no se puede obligar a un médico a prescribir un medicamento si no tiene garantía de que es intercambiable. En ese sentido, se pone en riesgo al paciente y, finalmente, es la cadena de farmacia que tiene incentivos propios para promover sus productos”, acusa.