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Los “Cocoliche” Vásquez, cracks ante cualquier adversidad

Por La Prensa Austral domingo 29 de abril del 2018

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Figuras de Scouts en dos generaciones

Carlos Vásquez Anel y su hijo Carlos Vásquez Aguila brillaron con la camiseta del club que este año celebra su centenario. Ambos debieron superar la frustración de no haber hecho carrera en el fútbol profesional, por dos situaciones que pudieron destrozarlos, pero que superaron con alegría, unión y siempre buen humor

Carlos Vásquez Anel pudo jugar por Colo Colo en 1974, un año después del famoso equipo que disputó la final de la Copa Libertadores. Con 17 años y la recomendación y apoyo de Mario Galindo, el futuro asomaba auspicioso. Pero su padre dijo no y el ya conocido como ‘Cocoliche’ debió conformarse con ser un crack en la región.

El caso de su hijo, Carlos Vásquez Aguila fue mucho más dramático. Con casi la misma edad había quedado seleccionado en Deportes Concepción en 1995, siguiendo los pasos de tres magallánicos que brillaron con la camiseta lila del León de Collao: Ramón Abello, Luis ‘Pelu’ Guajardo, y Mauricio Aros. Alcanzó a jugar tres partidos, contra Fernández Vial, Huachipato y Rangers, pero estando en Punta Arenas, sufrió la desgracia de ser atacado por una pandilla de desalmados que truncó su prometedora carrera como defensa. Por más que intentó volver, las lesiones lo dejaron inmovilizado en la mitad de su cuerpo. Una larga recuperación en el Centro de Alto Rendimiento le permitió rehacer su vida y seguir ligado al fútbol, ahora desde la dirección técnica, donde ha conseguido importantes logros en la banca de San Felipe.

Una muestra de que la adversidad no pudo derribar a los “Cocoliche”, apodo que el padre atribuye a una mascota que se disputaba en los clásicos universitarios entre la U y la UC en los ’60, pero que nunca ha podido corroborar. De todas formas el apodo lo heredó su hijo, pese a que su madre Cristina Aguila recuerda que “lloraba y me decía cuando era chiquitito ‘mamá, no quiero que me digan más Cocoliche’ y yo le decía, ‘pero hijo no podemos cambiar la historia de la vida’”.

Tanto es así que Carlos hijo cree que su pequeño Diego, de 4 años, también heredará el apelativo, como sucede con su hija Martina, una promisoria handbolista, que en el liceo hasta uno de sus profesores la llama “Cocolicha”.

Estas anécdotas contadas entre risas son un sello de esta familia, que ha podido superar todas las vicisitudes de la vida con unión y alegría, pero dejando también una imborrable imagen en las canchas regionales.

“Partí desde los 13 años en Scout, en serie A, juvenil; me llevó José Arenas, gran dirigente que ayudó a mucha gente, creo que el 80% de los jugadores que estuvimos en Scout fueron gracias a él, que se dedicaba a buscar jugadores en los barrios. El en Scout, el ‘Negro’ Bórquez en Español, José Ballesteros en el Chile; ese tipo de gente que trabajaba por su club. Salimos campeones en serie A y de ahí en juveniles. Siempre de 10, el entrenador era el ‘Carreta’ Vivar, también a Carlos González y otros que se me escapan. Hice todas las series, estaba la cuarta especial y tres de ellos podían jugar en Primera, y subimos con Huentelicán y Hugo Bravo para jugar simultáneamente en las dos series. Había grandes jugadores como Rubén Barrientos, ‘Caco’ Cárcamo, ‘Pepe’ Marín y era muy difícil encontrar un puesto”, parte recordando Carlos Vásquez Anel.

Ahí apareció la posibilidad de Colo Colo. “Mario Galindo había hecho las gestiones con su hermana Sonia y con ‘Maravilla’ Aguilar que era su cuñado, que trabajaba en Asmar cuando yo hacía mi práctica; ese fue el nexo y la familia de Luis Aguilar a los que recuerdo mucho y soy muy agradecido de ellos. Me bajonié un poco, que era lógico, porque salí del Liceo Industrial y llegar a Colo Colo después del 73….”.

Pese a que en principio se desanimó, siguió vistiendo la camiseta de Scout y a ganar títulos. “El 75 perdimos la final con Sokol, el 76 salimos campeones en el Cañas Montalva, el 77 campeones en el Fiscal”, recuerda.

Un hito importante fue con la selección de Punta Arenas, que jugó un Nacional en Iquique, en la que resultaron terceros, pese a jugar con mucho calor y con luz artificial, a lo que no estaban acostumbrados.

Vásquez después vistió la camiseta de Deportivo Dima, “que era un equipo de barrio de la Cecil Rassmusen, con Lorenzo Alvarado, un gran dirigente también. Ahí salí goleador dos, tres años seguidos. Me retiré a los 35 años, en el año 1990. Salí goleador del ascenso cuando Dima subió a Primera y cuando jugamos el primer partido Dima-Scout, que ganamos 2-1 ó 3-1, me retiré del fútbol activo justo contra Scout”. De ahí, el talento lo dejó para la práctica del baby fútbol, tanto con la casaquilla de Dima como con la de Edelmag, Banco del Estado y Cosal. “Ahora ya no juego porque las bisagras ya fallaron, los huesos están pidiendo cambio”, comentó “Cocoliche” entre risas.

En paralelo, su hijo comenzó a destacar de pequeño como central con la camiseta verdinegra. “Tenía 5 años entre el 83-84 cuando entré a la cuarta infantil del Scout, ahí hasta los 17 años, que fue cuando me ocurrió el accidente y no pude seguir jugando. Scout era furor esos años, de cuarta a Primera salimos campeones siempre”, valora Carlos Vásquez Aguila.

Sin embargo, el dolor de la tragedia aún lo afecta, pero que pudo superar. “Después del accidente estuve en el Centro de Alto Rendimiento, soy un agradecido de Carlos Faggani, que me envió hacia allá para que me recuperara, porque en Conce me esperaron 7 meses después del accidente y ahí me dijeron que no podía jugar más, porque me afectó la parte psicomotora del cuerpo. No me pude recuperar nunca, y cuando pude jugar, tuve fractura de peroné y de ahí me dediqué a dirigir, tenía unos 25 años, y partí como ayudante técnico de Walter Foglia en Río Seco y al año siguiente estuve en San Felipe con Jorge Lara. Fuimos vicecampeones y después seguí solo, salimos campeones tres veces en la ‘18’, uno del Apertura, dos vicecampeón regional y un tercer zonal sur. Este año estoy dirigiendo a Presidente Ibáñez pero toda mi carrera la hice en San Felipe”, detalla.

De su paso por Conce, recuerda que Jorge “Coke” Contreras y Nicolás Villamil lo llevaban a entrenar a los campos deportivos de Nonguén, mientras que de su etapa de recuperación en el Car, aún emocionado valora el haber compartido con el fallecido levantador de pesas magallánico Alexis Nahuelquén. “Seis meses estuve con él, era el pesista con más proyección de Sudamérica. Y ahí le pasó ese accidente, pero era una excelente persona”, valora Carlos Vásquez Aguila.

Eso hace que su padre entregara una reflexión sobre sus experiencias de vida: “El deporte entrega amistades y ese es el legado que te deja, que si fuiste buena persona dentro y fuera de la cancha, eres bien recibido”.

Y para que no queden dudas de ese corazón solidario y amistoso, Carlos Vásquez Anel formó junto a otros ex compañeros una agrupación para ir en ayuda de antiguos futbolistas que tienen problemas de salud o económicos. “La preside Enrique Cárcamo y el jugador que lo requiera, lo ayudamos, del club que haya sido. No estamos activos jugando, pero sí haciendo otras cosas, así que agradezco a todos los que están en la agrupación, que se formó hace dos años y una vez al mes nos juntamos”, concluyó el “Cocoliche” mayor.