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Los ecos de la celebración del IV centenario del descubrimiento del Estrecho de Magallanes

Por La Prensa Austral lunes 2 de diciembre del 2019

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Parte II

Por Mario Isidro Moreno

El monumento a Hernando de Magallanes.

Una de las actividades principales de los actos conmemorativos del Cuarto Centenario del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes, fue la entrega a la comunidad de Punta Arenas, del monumento erigido en homenaje a Hernando de Magallanes.

La inauguración del conjunto fue con un gran acto público del día 15 de diciembre de 1920. Asistieron a la ceremonia, entre otros, Su Alteza Real Infante don Fernando de Baviera y Borbón en representación del Rey de España Alfonso XIII, el Ministro de Interior del Gobierno de Chile don Pedro García de la Huerta, el Jefe de la Misión Española don José Francos Rodríguez, más los delegados de diversas embajadas extranjeras en Chile.

El origen de este conjunto estuvo en el marco de los preparativos para la conmemoración y las celebraciones del Cuarto Centenario del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes, con una donación de la familia Menéndez Behety, de profunda influencia en la industria ganadera de la región.

Para este efecto, el pionero José Menéndez dejó en su testamento la suma de 150 mil pesos de la época para la confección y erección del monumento. Su familia, ya fallecido Menéndez, hizo realidad este deseo.

A petición de los Menéndez Behety, entonces, se encargó confeccionar las bases del Concurso Monumento a Magallanes para seleccionar la obra correspondiente, al director de la Escuela y Museo de Bellas Artes de Santiago don Joaquín Díaz Garcés, disponiéndose de la suma de 100 mil pesos a la ejecución de la propuesta ganadora, mientras que 3 mil y 2 mil pesos irán al segundo y tercer lugar, respectivamente. Se proyectó, así, levantarla al centro de las cuadras donde está la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero. La obra debía quedar lista y terminada para el sábado 20 de noviembre de 1920.

Con el certamen abierto por el Gobierno de Chile ese mismo año de 1920, la obra quedó encargada al eximio escultor Guillermo Córdova Maza, quien obtuvo el primer lugar. Córdova fue capaz de vencer propuestas de otros insignes escultores participantes, como Antonio Coll y Pi, Carlos Lagarrigue, Aliro Pereira y Ramón Roura. Incluso, el jurado dio por empate de cuatro votos a Córdova con Lagarrigue, correspondiendo dirimir a José Menéndez hijo, quien se pronunció en favor del primero. La maqueta de bronce de esta obra conmemorativa para Magallanes que le permitió ganar el concurso, se encuentra actualmente en la exposición del Museo Histórico Nacional de Santiago.

A la sazón, y aun siendo oriundo de Chañarcillo, Córdova tenía un taller propio instalado en Buenos Aires, Argentina, montado allí desde el año 1918 aproximadamente, luego de haber ganado un concurso anterior para erigir una obra del Libertador Bernardo O’Higgins en la Plaza Rodríguez Peña de aquella ciudad platense. Fue en la misma urbe argentina donde confeccionó la enorme y monumental obra para Punta Arenas, pero en el proyecto participaron también los miembros de la comisión de trabajo compuesta por los arquitectos Cruz y García, además del constructor Anclair, quienes propusieron a Córdova darle más amplitud y esplendor al conjunto montándolo sobre una base de escalinatas que no estaba en el proyecto original, como se observa mirando la maqueta del Museo Histórico Nacional.

Todas las grandes imágenes y placas de bronce fueron fundidas por la Compañía de Hernández y Gamelli en Buenos Aires. Tras llegar desde la capital argentina por vía marítima, las piezas fueron montadas sobre la ya confeccionada base de roca y albañilería por los maestros Juan Kaliovsky y Julio Cattaneo, dirigidos por el propio Córdova, quien había viajado desde Buenos Aires con la preciosa carga hasta la ciudad chilena. Este pedestal había sido tallado con material de la cantera Las Vegas de Valparaíso, siendo armado por obreros expertos contratados en Coronel.

La inauguración del conjunto fue con un gran acto público en la señalada fecha 15 de diciembre de 1920. Asistieron, entre otros, Su Alteza Real Infante don Fernando de Baviera y Borbón en representación del Rey de España Alfonso XIII, el Ministro de Interior del Gobierno de Chile don Pedro García de la Huerta, el Jefe de la Misión Española don José Francos Rodríguez, más los delegados de diversas embajadas extranjeras en Chile.

En la ocasión, se elogió a la familia benefactora y al talento indiscutible del escultor. Poco después, en 1925, Córdova se haría socio fundador de la Sociedad Nacional de Bellas Artes en Santiago de Chile.

El conjunto alcanza los 9 metros de altura, y la estatua de Hernando de Magallanes parada sobre el cajón, ocupa los últimos 3,60 metros de este alto. Consta en total de 8 figuras de bronce patinado, con las figuras humanas dominantes más abajo que la del marino: dos de los indios patagón y fueguino laterales y una de la sirena que sostiene al centro los blasones de los escudos de España y Chile. Al lado opuesto al de la sirena, a espaldas de Magallanes, está la representación del mundo cruzado y conquistado por la expedición del navegante.

El ministro de Portugal en la inauguración

Otro de los visitantes ilustres a los actos conmemorativos del Cuarto Centenario del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes, fue el ministro de Portugal Alberto D´Oliveira, el cual, entrevistado por El Mercurio, expresó:

“Chile tiene para nosotros, los portugueses, un encanto especial; sus admirables paisajes que tanto se parecen a los de nuestra tierra. Al recorrer la costa del sur, a cada instante recordaba la región en que nací, los campos que frecuenté cuando niño, el clima en que me crié y, con esto, creo hacer un elogio de la parte sur de Chile, pues nadie niega al Portugal la belleza espléndida de su territorio”.

“A nuestra llegada a Punta Arenas, experimentamos verdadera admiración por el pie de progreso en que se encuentra esa ciudad tan joven y grande. Fue una satisfacción cuando supimos que uno de los principales fundadores de la riqueza magallánica fue un portugués José Nogueira, activo comerciante y marino que implantó en el territorio una de las industrias más poderosas hoy día: la crianza de ovejas”.

“El hecho que una calle de Punta Arenas lleve su nombre y la ceremonia de inauguración del Monumento a Hernando de Magallanes han dejado en mi un recuerdo que no se olvidará nunca. Ese monumento constituirá para nosotros los portugueses, los hermanos del gran navegante un motivo más de unión a Chile y su inauguración, que seguramente habrá repercutido en el mundo entero, ha de servir inmensamente al buen nombre de este país”.

Regreso de las embajadas

El día 28 de diciembre, el corresponsal enviado por el Mercurio a las fiestas del Cuarto Centenario, publica lo siguiente:

“Con un suntuoso baile ofrecido al Príncipe de Baviera y Borbón y embajadores extranjeros, por Mauricio Braun y Josefina Menéndez de Braun, se puso término al programa oficial desarrollado en Punta Arenas en el Cuarto Centenario del Descubrimiento del Estrecho. Fue una fiesta que, sin lugar a dudas se recordará por mucho tiempo en la sociedad de Punta Arenas. La regia mansión de los esposos Braun-Menéndez, presentaba esa noche un aspecto deslumbrador, completado con la elegancia, belleza y simpatía de las numerosas señoras y señoritas que concurrieron a tan agradable reunión. El lunes 20 de diciembre, de madrugada, comenzaron a abandonar la bahía los barcos que concurrieron a la conmemoración, el Rivadavia, el crucero Esmeralda y el crucero O´Higgins; en este último viajaba su Alteza Real, que participó durante la navegación, a la altura del golfo de Corcovado, de la festividad de Navidad”.

“En la ocasión, hubo números de circo, recitación, canto, música y una alegría general, espontánea, por espacio de una hora y un poco más. La función terminó con una presentación alegórica a España, Argentina, Chile, Estados Unidos y Gran Bretaña y los himnos de España y Chile”.

Noticias y cobertura de la prensa

Una de las más completas publicaciones, la realizó el sus ediciones de los meses de noviembre y diciembre de 1920, y enero de 1921, el diario El Mercurio.

El día 30 de noviembre de 1920, publica la reunión parlamentaria realizada el día 29 del mismo mes, con el fin de recibir en el Congreso a su Alteza Real, el Príncipe de Baviera y Borbón y a las embajadas que concurrieron a la conmemoración del Cuarto Centenario del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes. En donde hicieron uso de la palabra Luis Orrego Luco, Carlos Aldunate Solar, Eliodoro Yáñez y Roberto Peragallo. Por España, dio su discurso el Embajador de España en Chile, José Francos Rodríguez, quién, en parte de su alocución, expresó: “La solidaridad de los pueblos americanos con España es ya una cosa cierta y efectiva, que se encuentra apenas se escarba la tierra. Nuestras naciones son como los árboles que tienen sus troncos separados y sus copas a distancia, pero en el fondo de la tierra sus raíces se buscan, se mezclan, se estrechan y reciben la misma savia que alimenta sus hojas. España y América, las naciones que hablan el idioma castellano. Habrán de vivir juntas en su porvenir, sin mengua de la independencia ni del prestigio de cada una de ellas”.

La emergencia de la nave Imperial

Como decía José Bohr, una cobertura especial se otorgó al desarrollo de los actos programados en la ciudad de Punta Arenas, para la conmemoración de los cuatrocientos años del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes, al mismo tiempo que se seguía los itinerarios de las naves que traían las distintas delegaciones a la ciudad de Punta Arenas.

Noticias radiotelegráficas emitidas desde esta ciudad, alertaron a quienes esperaban el viaje del vapor Imperial que transportaba más de noventa pasajeros de la comitiva oficial, y que había experimentado las consecuencias de un fuerte temporal mientras navegaba con destino a la Perla del Estrecho.

Luego de zarpar de Talcahuano, en su paso por el canal Darwin hubo indicios que el clima para la navegación no les sería favorable. A la altura de Taitao, el barómetro empezó a subir junto con la llegada de un fuerte viento que, poco a poco, aumentó notablemente su intensidad.

Cerca de las 22 horas el viento soplaba con fuerza extraordinaria y la mar se hacía más gruesa y ya a medianoche estaba declarado el temporal y hubo que ponerse a capear abriendo el rumbo a estribor.

El buque se comportó muy bien a la carga y se demostró marinero para esta situación.

Felizmente, después de pasar un día de zozobra se notó en la tarde que los indicios del horizonte y altura barométrica, que el tiempo cambiaría de modo que se acordó poner proa a la entrada del canal Messier, pero, ante la aparición de una densa neblina y teniendo en consideración las fuertes corrientes del Golfo de Penas y los súbitos cambios de tiempo que se presentan, se puso proa a partir el cabo Tres Montes, punto notable de reconocer y recalar. Se fondeó en Puerto Barroso para más tarde continuar una navegación tranquila, pasar Angostura Inglesa, Puerto Edén, Puerto Bueno, Cabo Tamar y, finalmente arribar en la madrugada a Punta Arenas donde, por fin, pudo desembarcar la comitiva oficial, siendo recibida con suspiros de alivio por los puntarenenses.

De esta manera, también el clima austral les dio una bienvenida a su estilo a las delegaciones que concurrieron a los actos conmemorativos del Cuarto Centenario del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes.