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Los primeros encuentros en los canales australes

Por La Prensa Austral jueves 14 de diciembre del 2017

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Especial “500 Años del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes”

Este especial forma parte del proyecto

“500 Años del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes”,

que cuenta con el fi nanciamiento del

Fondo de Medios de Comunicación Social 2017

Narraciones y otras memorias de los navegantes

Mucho antes que las primeras carabelas recorrieran y naufragaran en los violentos mares y archipiélagos de la Patagonia, un puñado de hombres y mujeres conocían como la palma de su mano los imbricados canales. Eran las etnias australes que fueron las primeros en navegar por Isla Riesco; lo hicieron originalmente en canoas, y más tarde en chalupas. Hoy algunos conchales son testigos de su paso

Entre los años 1823 y 1830, los navegantes ingleses realizaron numerosas exploraciones hidrográficas. La información obtenida permitió construir una imagen cartográfica más exacta de la geografía marítima de la actual zona en que se ubica Isla Riesco.

El más destacado de todos fue el marino, astrónomo y meteorólogo inglés, Robert Fitz Roy, quien en comisión del año 1829, a mando de las naves Beagle y Adventure, aportó con la primera toponimia del lugar, bautizando con nombre de sus oficiales, por ejemplo, los mares de Otway y Skyring. El éxito de las misiones ayudó a recopilar un material inédito de una de las rutas de navegación menos utilizada hasta entonces.

Durante la visita del marino inglés, la actual isla Riesco recibió la denominación de Tierra del Rey Guillermo IV, porque se creía que era parte de la península y estaba anexada al continente. De esta forma el navegante rendía un homenaje al monarca anglosajón que había confiado tempranamente en sus habilidades.

Robert Fitz Roy fue uno de los primeros en testimoniar el encuentro con los kawésqar en dos puntos de isla Riesco, el primero en un sector al norte de isla Englefield y otro en el canal Fitz-Roy.

En su bitácora el navegante apunta: “Cerca de las aguas del seno Otway y Skyring hay una tribu, o sección de una tribu, cuyo nombre no pude averiguar; por ahora los llamaré ‘Huemul’ porque tienen muchas pieles de esta especie de ciervo, que parece ser el animal descrito por Mólina como “huemul”. Su número puede estimarse aproximadamente en cien individuos”.

Las indumentarias y las pieles narradas permiten deducir que la población del huemul (hippocamelus… fue numerosa en Riesco. Pero también que habían ciertas diferencias entre los grupos de nómades que residían por los canales, archipiélagos y mares interiores australes.

Mientras que en el norte de la isla Englefield, ubicada en el mar de Otway, visible desde la costa de la isla Riesco, Fizt Roy describe lo siguiente:

“… Percibimos el humo de tres fuegos, y al aproximarnos vimos cuatro canoas varadas en la playa, junto a varios wigwams (choza de formación cupulada). Pronto aparecieron los dueños (…). El primero (…) estaba todo pintado de rojo (…), otro estaba cubierto de una mezcla azulada; y un tercero completamente negro. Varios tenían la mitad inferior del semblante ennegrecido y los más viejos, hombres y mujeres, iban completamente pintados de negros. Eran unos ocho hombres, seis u ocho finos u quizás una docena de mujeres y finas. Algunos llevaban una piel sobre los hombros (…). Tenían pieles de guanaco, foca, y otros animales, siendo probable que trafiquen con los patagones. También tenían la piel y astas de un ciervo

(…). Cazan animales pequeños con cepo fabricados de barba de ballena muy parecido al cepo de cazar liebres. Esta tribu era muy rica en efectos fueguinos, pieles, flechas, lanzas, etc. (…). Su lenguaje suena como el de los fueguinos y sus toldos y armas son idénticos”.

Por otro lado, la información etnohistórica distingue otro grupo de nómades marinos, distinto a los “Huemules” señalados por Fitz Roy, se trata de los indígenas de la zona central del estrecho de Magallanes e isla Carlos III que fueron llamados “Pécherays” por el navegante francés Louis Antoine Bougainville. El famoso explorador, por sus contribuciones a la ciencia y la geografía, el año 1764 formó parte de la flota que se apoderó de un grupo de isla en la costa sureste de atlántico, las que denominó Malouines, las Malvinas, (hoy en día, también llamadas Falkland). Dos años después, el gobierno galo obligó a devolver los territorios a la corona española. Un año más tarde, atravesó el estrecho de Magallanes y durante 52 días recorrió vastos enjambres insulares, dejando testimonio de su aventura.

Además, se han discutido algunos registros relacionados a diferencias lingüísticas o evidencias de dialectos entre estos grupos, pero la información es poco clara, según señala la arqueóloga Dominique Legoupil, quien hasta los días de hoy recorre este vasto sector insular, intentando revelar la misteriosa ubicación de la obsidiana verde, piedra que era utilizada para elaborar distintos tipos de herramientas de caza.

Independiente de estas posibles diferencias dadas entre sub-grupos étnicos en el interior de la etnia alacalufe o kawésqar, lo que se conoce de la cultura material de los canoeros de Patagonia indica que el modo de vida era muy similar: grupos pequeños de nómades que se desplazaban en canoas que constituía en muchos casos su vivienda principal. Éstas se construían con cortezas de lenga, principalmente, y quedaban sostenidas por amarres con hilos vegetales, todo completamente sellado a partir de una mezcla de barro y pasto. En el piso era usual encontrar varillas y ramas que forraban con pieles de lobo marino o foca. Poseían una tecnología especializada en la explotación de recursos marinos y su subsistencia se basaba en la caza de mamíferos marinos, especialmente lobos marinos, en la recolección de moluscos, eventualmente la pesca y la caza de otras especies de aves y mamíferos terrestres como el huemul. Una de las descripciones más detalladas de los indígenas de la zona proviene de Sir Francis Drake y se refiere a un grupo observado en el canal Jerónimo:

“Encontró una canoa con indios, hecha de corteza de árboles, tan bien ligadas con tiras de cuero de lobo marino, que no hacia agua, o mui poca, por las costuras: ambos extremos de proa i popa eran encorvados en orma de media luna. Los indígenas de esta región son de regular estatura, sus miembros son fornidos i su rostro lo pintan de rojo. Se encontró una de sus chozaz hecha con postes i cubierta por pieles, i en su interior habia fuego, agua en vasos de certeza, choros i carne de lobos marinos. Las conchas de los choros son aqui muy grandes; los indios las afilan en piedra de tal modo que cortan con ellas no solo la leña mas dura, sino también los huesos”. (SIC).

Luego, hacia finales del siglo XIX, las descripciones disminuyen y aumentan sólo hacia la primera mitad del siglo XX, observándose grupos indígenas pero muy aculturados, los que se registran en la zona hasta la década de 1980, según detalla Dominique Legoupil en su obra.

Medio siglo después de la misión de Robert Fitz Roy, la Armada de Chile retomó los estudios en la zona y el año 1904 se descubrió el largo y angosto canal que separa a la Isla Riesco de la península Muñoz Gamero, la vía recibió el nombre de canal Gajardo en reconocimiento al comandante que guiaba la nave. Mientras que en honor al Presidente de la época, Germán Riesco, la Isla descubierta llevó su apellido.

No obstante, Juan Ladrillero, fue el primero que exploró la boca oriental del Estrecho de Magallanes. En uno de sus viajes (1558), enfrentó el cabo San Jerónimo, en la punta sudoriental de la actual Isla Riesco. Equivocó el camino y siguió hasta el mar de Otway.

Más tarde, pasó por el canal Fitz Roy hasta llegar al mar de Skyring. Desde ahí, navegó muy adentro y no encontró salida al océano Pacífico. En el regreso tuvo que utilizar la misma ruta. El itinerario está rigurosamente expresado en su diario de viaje.

El territorio surge primero en el imaginario cartográfico, a partir de osados navegantes; luego en sino mitológico de la humanidad; para más tarde, sorprender con sus relieves, escenarios naturales, y diversidad cultural. Así queda inscrita las líneas de la zona de Isla Riesco y el actual Río Verde.

 

Bibliografía

1.- (Fitz-Roy, 1932. En Legoupil 1989).

2.- (Drake 1907 [1578]). ARREGLAR…

3.- Mateo Martinic, Historia de la Región de Magallanes, volumen 1.

4.- Cristián Morales, 2014, “La historia olvidada, tras la ruta del carbón”.

5.- Robert Fitz Roy, Viajes del Adventure y el Beagle, diario.

 

Francis Drake. The world encompassed by Sir Francis Drake, collected out of the notes of Master Francis Fletcher, preacher, and others, London, 1635; se encuentra en Hakluyt, 2ª. Ed., III.

Fitz Roy. Narrative of the surveying voyages of H.M.S. “Adventure” and “Beagle” between the years 1826 y 1836, London, 1839.

Francis Drake. El mundo abarcado por Sir Francis Drake, recogidos de las notas del maestro Francis Fletcher, predicador y otros, Londres, 1635.

LEGOUPIL, Dominique: “Indígenas en el Mar de Otway, Arqueología y Etno-Historia”. En: Actas del Primer Congreso de Historia de Magallanes; Instituto de la Patagonia; Punta Arenas, Chile; 1983.

LEGOUPIL, Dominique: “El sistema socioeconómico de los nómades del mar de Skyring (Archipiélago de Patagonia)”. En: Anales del Instituto de la Patagonia; Serie Ciencias Humanas. Vol. 28; año 2000; Punta Arenas, Chile.