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Luego de 37 años dice adiós el emblemático Lavaseco Josseau

Por La Prensa Austral jueves 14 de noviembre del 2019

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Este martes, la satisfacción por el deber cumplido y un fuerte dejo de nostalgia llenaron por momentos el azaroso ambiente de trabajo que a diario se realiza en el emblemático Lavaseco Josseau, local que luego de 37 años funcionando en calle Ignacio Carrera Pinto 768, dice con tristeza, adiós a la comunidad.

Y es que la empresa regional encabezada por Alex Josseau Sarunic y su esposa Patricia Filipich Homo dará un paso al costado, cerrando sus cortinas al final de la jornada de este viernes, ello tras no fructificar los intentos por soportar la merma de clientes y el cambio de preferencias de consumo por parte de la comunidad, que a la luz de los cambios tecnológicos y mayores restricciones de ingresos, ha optado por otras vías para el lavado de sus prendas.

Con resignada pasividad, Alex recuerda aquel 7 de agosto de 1982, cuando se materializaba el anhelo de montar esta gran idea de negocio, la que se posicionó en los actuales 133 m2 de construcción que han recibido artículos de todo tipo de clientes, contando entre ellos a las Fuerzas Armadas, los más importantes hoteles de la ciudad y en los últimos años empresas tales como Mina Invierno y Hotel Dreams, sólo por nombrar algunos. “Siempre tuve la idea de tener una lavandería y desde el comienzo nos iba muy bien, pero ya en los últimos cinco años el negocio decayó enormemente. De hecho, en 2018 la minera dejó de traer sus artículos producto de su cierre programado, mientras que otros clientes de pesqueras y pequeños empresarios fueron dejando de hacer sus encargos para abaratar costos. Es por eso que luego de un largo tiempo de análisis, advertimos que la situación económica era insostenible, así que como no hay plazo que no se cumpla, decidimos que era tiempo de cerrar, antes de quedar endeudados. En cuanto al local, que es nuestro, veremos qué destino tendrá, si se venderá, por ejemplo”.

Su esposa, Patricia -con diez años formando parte de este negocio- complementó diciendo que la determinación fue la correcta. “Si seguíamos así, no alcanzaría para pagar los sueldos. Hoy la gente prefiere comprar ropa nueva y desechable, antes que pagar por un lavado. Además, optan por lavadoras sofisticadas y todo eso influye. Nuestros clientes lamentan también que debamos cerrar, pero es así. Luego será el momento de ver qué hacer”.

El equipo

Junto a este matrimonio, trabajó desde un inicio codo a codo, Waldo Urra López, quien llegó a la zona procedente de la Región de La Araucanía por motivos de trabajo, siendo actualmente parte del inventario del lavaseco. “Haber estado aquí es algo muy bonito y satisfactorio, hice muchas amistades acá ya que uno interactuaba con importantes personalidades. Ahora, a buscar otro horizonte”.

Por su parte, Rosa Muñoz Gallegos repasa rápidamente sus 30 años en esta empresa, resumiendo con nostalgia: “Llegué primero encargando trabajos, hasta que un día me llamaron y acá estoy. Realmente, me siento muy agradecida de haber compartido todos estos años con mis colegas y jefes”.

En tanto, Doly Raicahuín Ojeda, recordó de forma particular su arribo al lavaseco, hace 22 años. “Don Waldo era vecino y supo que por ese entonces me había retirado de un trabajo, así que como necesitaban alguien, me ofreció presentarme. Feliz de esta experiencia. Después del cierre, descansaré unos tres meses y si sale algún trabajo, lo tomaré porque todavía me las puedo”.

Finalmente, Bernarda Pérez Pérez, con doce años en la empresa señaló: “Muy contenta y agradecida por todo esto, pero a la vez con mucha pena, son  sentimientos encontrados. Descansaré y después veré qué hacer”.