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Paciente oncológica que sufre dolores invalidantes respaldó acusaciones contra Unidad de Traumatología

Por La Prensa Austral miércoles 28 de diciembre del 2016

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Acusa que durante un mes de hospitalización ningún especialista la fue a ver.

“Me dijeron que me iban a derivar al psiquiátrico porque el dolor que tenía era mental, mientras yo estaba como una tabla, no podía ni siquiera ir al baño, el dolor era demasiado. El único especialista que logró ayudarme fue Claudio Nova, quien me explicó que era una fractura en una vértebra”, explica Mirta Oyarzún Alvarez, quien a sus 66 años, lucha contra un mieloma múltiple, es decir, un tipo de cáncer en la sangre que comienza en las células plasmáticas en la médula ósea, además, se enfrenta a graves deterioros en la columna, que en la actualidad la han convertido en una persona que necesita ayuda para todo.

En medio del dolor y algo rígida por el corset que le han puesto ante el grave problema que padece en la columna, la madre de 66 años respaldó las acusaciones contra la Unidad de Traumatología y cuestionó las declaraciones que entregó el director del Hospital Clínico de Magallanes, Claudio Arriagada.

“Padezco mieloma múltiple y un grave problema en la columna. Yo me atendía con el doctor Fernando Bracho, que después se fue de la región, pero llegué a tener el alta. Cuando noté que la enfermedad volvía, traté de ver a un médico, pero se demoraron siete meses. Entonces, cuando el director del Hospital Clínico dice tan categórico que la atención es eficaz, me dio pena, porque los exámenes se demoran meses. El está mal informado o no quiere saber, pero esa no es la realidad”, asegura la madre.

Reconoció que le afectó que dijeran que todo funcionaba bien porque, en su caso, sus hijas han luchado por ella logrando que sea bien atendida, “pero hay quienes no tienen voz, hay abuelos que no tienen hijos o nietos y ¿qué pasa con ellos que están solos?”, cuestionó.

Mientras permanece sentada, se la ve incómoda y adolorida, a ratos no puede evitar las lágrimas, pero aun así intenta seguir explicando lo que vive al interior del Hospital Clínico de Magallanes.

Sus hijas son su respaldo, sentadas a su lado, comentando este proceso del que también han sido parte, viendo cómo el tratamiento del corset y los medicamentos no han servido para mejorar su condición y, por el contrario, cada día pierde la capacidad de moverse un poco más.

“Pero si yo me estaba controlando, realizándome todos los exámenes que me pidieron, ¿por qué de golpe me dicen que no se puede hacer nada y que es tarde para que puedan hacerme algo? ¿Por qué si hice lo que me pidieron?”, preguntó la mamá.

Recordó: “Durante una hospitalización, pregunté por el doctor Nova porque él ya me había operado de otra parte de la columna, pero me dijeron que ya no podía trabajar ahí. Lo que él me trató está bien, pero de la otra parte de la columna, los neurocirujanos me dicen que no se puede operar y no entiendo por qué es tarde si yo me controlé todos los meses. Yo les pregunté por el doctor Nova y quedé en el aire, fue más de un mes en que estuve hospitalizada y no me fue a ver nadie”.

Sabiendo que enfrenta graves diagnósticos, explicó que, mientras leía las declaraciones del director del Hospital Clínico de Magallanes, se cuestionó si él conoce el establecimiento o no. “Lo que describe es idílico, pero la realidad no es así”, comentó.

“Lo que pasa es que no le quieren hacer gasto al sistema. Entonces, cuando la persona que se preocupa por sus pacientes, no sirve y quienes somos un gasto al sistema tampoco servimos. Desde que ingresamos, somos un número. ¿Qué me espera a mí si no me da el cuerpo para llegar a la puerta de mi casa? ¿Qué más me espera si ya estoy con calmantes y necesito ayuda para todo?”, comentó sin poder contener el llanto.

En medio de sus lágrimas y mientras le temblaba la voz, insistió en que el médico le dice: ‘No te preocupes’, ya que lo que padece es normal.

“Pero, para mí no es normal. Tengo mucho dolor mientras el director del Hospital Clínico no se preocupa de las denuncias que hay y no hace nada”.

En una oportunidad y tras el reclamo de la familia, le ofrecieron el traslado a un centro especializado, de eso han pasado tres meses y no se concretó.

“De alguna manera voy a llegar a Valdivia porque acá me espera ser inválida mientras me dure el corazón”, sentenció la madre.