Necrológicas
  • Julio Sebastián Calderón Maclean

Madres que son derivadas al norte con hijos enfermos acusan abandono

Por La Prensa Austral viernes 9 de diciembre del 2016

Compartir esta noticia
584
Visitas

La posibilidad de darle a Matías Gallardo Fadich, de 12 años, la mejor calidad de vida posible fue lo que llevó a su familia a viajar a Santiago. En Punta Arenas dejaron todo: casa, familia y amistades con la esperanza de que el “Mati” mejorara, pero transcurrido dos años del traslado, han resentido el abandono y desentendimiento de las autoridades. Ellos están viviendo una situación compleja desde el punto de vista de diagnóstico y del tema financiero.
El ex alumno de la Escuela Padre Alberto Hurtado padece neurofibromatosis, una enfermedad que genera tumores y diversas malfunciones en el organismo y que limitan su movilidad y desarrollo normal del organismo. Además padece una pseudoartrosis en la tibia de su pierna derecha.
Amelia Fadich, la mamá de Matías Gallardo, sostiene que su hijo deberá ser evaluado por especialistas, pero deberá reunir dinero y realizar la consulta particular porque en el sistema público le exigen que esté inscrita en un consultorio en Santiago (Buin). Ella es magallánica y es usuaria de un consultorio de Punta Arenas. Cuando viajó derivada a Santiago era por tres meses. “Me quieren obligar a hacer un cambio de domicilio”, enfatizó, quien cumple su segundo año en la capital.
Para la familia ha sido un proceso muy complejo, su hija de seis años está en tratamiento por problemas para adaptarse a vivir en Santiago, mientras que Matías ha presentado un retroceso importante. Según la madre, su hijo está complicado, ya que la cirugía que se le realizó en julio pasado no dio los resultados esperados, volviendo a fojas cero. Además, ha aumentado la cantidad de tumores.
Sus esperanzas estaban puestas en el procedimiento quirúrgico realizado en julio pasado, por lo que ahora el equipo médico tendrá que probar con nuevas terapias. Matías está semi postrado.
“La molestia pasa porque una vez que te han derivado no te pesca nadie más. Yo nunca tuve más información del hospital, ni de nadie, porque no hay ni una llamada”, enfatizó la madre.
El panorama financiero de la familia es complejo. Solventan sus gastos gracias a beneficios y otras actividades. Los primeros meses recibió apoyo de la gobernación de Magallanes, pero de ahí en adelante nunca más.
Finalmente, agradeció al Liceo A131-Haydée Azócar Mansilla, que lo han ayudado para que Matías no pierda el año escolar.
Una realidad recurrente
Una realidad muy similar, le tocó enfrentar a Angela Carrillo tras ser derivada a Valdivia: su hijo de 3 años, Franco Raín, lucha contra un cáncer. “A nosotros nos trasladaban a Puerto Montt y se olvidaban. Nosotros costeamos los pasajes a Valdivia y no había ni una llamada para ver si llegábamos bien”, subrayó.
Por último, la presidenta de la Agrupación Derecho a la Vida, Miriam Trujillo, reconoció que esta es una situación frecuente entre los pacientes con enfermedades raras, quienes deben ser derivados para recibir atención médica. En este contexto, reconoce que es necesario generar los apoyos necesarios.