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Hija de la magallánica detenida desaparecida: “Necesito saber el destino de mi madre y qué pasó con su embarazo de tres meses”

Por La Prensa Austral lunes 21 de septiembre del 2015

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Insistiendo en la necesidad de mantener viva la memoria, Marcela Meza Lagos, hija de Gloria Lagos Nilsson, magallánica detenida y desaparecida en Santiago, llegó a Punta Arenas para participar de distintos actos que se realizarán en memoria de su madre.

En este contexto, Marcela Meza Lagos planteó que la memoria es un acto de amor y futuro: “No vivo anclada en el pasado, es un dolor que cambia todos los días”, enfatizó a su llegada a la región.

Destacó el compromiso que existe como país de realizar actos de memoria y de educar en materia de Derechos Humanos, añadiendo que “como personas, ciudadanos y nación, es un compromiso constante de los actos de memoria de mantener vivo un hecho y sólo manteniendo viva la memoria podemos construir un futuro mejor”.

Finalmente, insistió en que como hija es indispensable no sólo los actos de memoria, sino que “conocer toda la verdad y saber cuál fue el destino de mi madre y qué pasó con su embarazo de tres meses, encontrar sus restos y sepultarla”.

Recorrido poético

En su primer día en Magallanes, Marcela Meza acompañó a la Agrupación “Hijos y Nietos por la Memoria” en el denominado “Recorrido poético por la memoria de Gloria y nuestros caídos”, que tuvo como inicio la Plaza de los Derechos Humanos en Avenida Colón, en el monumento que lleva placas con nombres de detenidos desaparecidos, una de las cuales corresponde a Gloria.

Posteriormente, los integrantes de la Agrupación de Derechos Humanos, partieron rumbo al Memorial de Derechos Humanos del Cementerio Municipal de Punta Arenas, donde se realizó la lectura de poemas dirigidos a ejecutados y desaparecidos de Magallanes, para luego dirigirse al pasaje que lleva el nombre de Gloria Esther Lagos Nilsson en la población Cardenal Raúl Silva Henríquez, al norponiente de la ciudad.

Asimismo, hoy a las 19 horas se realizará un conversatorio con Marcela Meza Lagos en el segundo piso del Teatro Municipal de Punta Arenas, con el objetivo de conocer su testimonio y reivindicar la memoria de Gloria, su madre.

Gloria Lagos Nilsson

Marcela Meza Lagos, es hija de Gloria Lagos Nilsson, nacida en Punta Arenas, el 29 de septiembre de 1945, hija del abogado Jorge Lagos Rivera, juez en Porvenir. “Mi mamá estuvo en Punta Arenas hasta los 24 años y de ahí decidió separarse de mi padre y unirse a la alegría de la Unidad Popular y se fue a Santiago, donde trabajó en La Moneda como secretaria del Area de Comunicaciones”, narró.

Al momento del Golpe Militar, Gloria Lagos Nilsson envió a sus tres hijos: Héctor, Marcela y Patricio a Punta Arenas donde permanecieron durante algunas semanas y luego volvieron a Santiago. Desde esa fecha, hace casi 42 años que Marcela no volvía a la tierra de su mamá.

“Tras el Golpe Militar, mi mamá siguió trabajando y militando, hasta que detienen a su compañero sentimental y mientras está en su búsqueda se da cuenta que ella también estaba en peligro. Pero, ya era demasiado tarde, llegaron a la casa a buscarla el 26 de agosto de 1974”, recordó en conversación con La Prensa Austral este domingo.

Mediante el sitio Memoria Viva, Marcela, quien al momento de la detención tenía 8 años, recuerda lo ocurrido con su madre. “En ese instante cuando vi que mi madre se alejaba, mi reacción desató en llanto, no entendía por qué esas personas a quienes nunca había visto se llevaban a mi madre y por qué en la puerta de entrada del edificio estaban unos militares vestidos como para la guerra, no seguía entendiendo nada, sólo atinaba a llorar y gritar ‘no se la lleven, no se la lleven’”, recuerda en Memoria Viva.

El 26 de agosto de 1974, agentes de la Dina llegaron al domicilio de Gloria Esther Lagos Nilsson, en la comuna Lo Espejo, de Santiago y la detuvieron, trasladándola a los recintos clandestinos de detención de dicho organismo, siendo reconocida por testigos en José Domingo Cañas y en Cuatro Alamos, lugar desde el cual se pierde todo rastro de ella. Cuando se llevaron a Gloria, era una joven de 28 años y llevaba 3 meses de embarazo. El acto de su captura fue perpetrado frente a sus otros tres hijos, Héctor, de 10 años; Patricio de 6 años, y Marcela, de 8 años.