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  • Julio Sebastián Calderón Maclean

Más de 40 escolares crearon vida a través de fecundación in vitro en laboratorios de la Umag

Por La Prensa Austral sábado 14 de mayo del 2016

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Era la sesión más esperada de las cinco que se programaron. Los estudiantes de enseñanza media que se inscribieron en el mini curso de Biología Celular e Histología titulado “De la célula a los tejidos”, pudieron poner en práctica lo aprendido y crear vida en laboratorio, a través de una fecundación in vitro de la especie nacella magellanica, conocida popularmente como maucho.

La iniciativa corresponde a Par Explora Magallanes y Antártica Chilena y cuenta con la participación de más de 40 estudiantes, que cada viernes asistieron al Laboratorio de Biología Celular de la Facultad de Ciencias de la Salud. Pero como ya está dicho, la sesión de ayer fue la que despertó más entusiasmo, ya que como destacó el biólogo marino y docente Nicolás Cofré, “los niños nos decían: ¡Vamos a hacer vida!”.

“El taller se inició por una idea de hacer algo más masivo para los chicos, de que pudieran ver lo mismo que pasan en el colegio, pero de una forma diferente. En general, en la universidad se hace este tipo de cosas, pero están muy ajenos a la comunidad. Quisimos hacer un taller desde las células, empezar con algunas cosas más básicas hasta llegar a una fecundación in vitro, y también les mostramos algunos tejidos animales y humanos en las placas para que puedan conocer lo que siempre escuchan y nunca lo ven, es más fácil que tengan una visión de algo que miraron a que te lo digan mil veces en una clase”, explicó el docente.

Cofré felicitó el interés masivo que hubo por participar, ya que se logró reunir a 48 alumnos y crear dos grupos, e incluso hubo que dejar fuera a muchos estudiantes. “La próxima semana termina el taller, después viene otro y también nos llamaron de Natales y Porvenir para repetir la experiencia”, adelantó el biólogo marino, que estuvo acompañado en esta clase por su colega Sebastián Menéndez. Ambos tuvieron la idea de impulsar esta iniciativa “de hacer un laboratorio más riguroso, no tanto como charlas, sino que los chicos trabajen como científicos”.

Este paso de la teoría a la práctica fue muy aprovechado por los estudiantes, que verán los resultados de su fecundación en 54 días, hasta ver el ejemplar juvenil del maucho.