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Más de $8.700 millones en transacciones comerciales generó Mina Invierno en 2018

Por Nelson Encina sábado 13 de julio del 2019

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Desde que el Tercer Tribunal Ambiental de Valdivia mantuvo en marzo la medida cautelar que restringe a Mina Invierno el uso de tronaduras bajo la cota 100 metros sobre el nivel del mar en el rajo de isla Riesco –comuna de Río Verde- para extraer material estéril durante sus faenas extractivas de carbón, el panorama para la compañía que gerencia Guillermo Hernández, sigue sumando puntos negros.

Y es que a los 230 despidos que completa la firma en los últimos meses al no poder operar a plena capacidad con sus palas, se agrega la incertidumbre de si el estamento independiente revertirá o no la decisión, fallo que se espera conocer durante este mes. En el intertanto, el plan de disminución de trabajos sigue, no descartándose que ello se mantenga hasta fines de octubre, implicando la paralización programada de la mina y quedando como saldo final un global de desvinculaciones en torno a las mil personas –al menos-, cifra que se podría triplicar si se considera a las empresas proveedoras y colaboradores, además de sus familias.

Para la minera, de no existir un vuelco en este escenario, el impacto será mucho mayor de lo esperado, ya que no sólo se verá resentido su aporte al Producto Interno Bruto (Pib) regional que llega al 8,5% sino que además limitará indirectamente las oportunidades de negocio para decenas de empresas locales.

En números y para ser más claros, cabe señalar que durante 2018, Mina Invierno efectuó transacciones comerciales con 199 Pymes y 29 grandes empresas de Magallanes, lo que se traduce en pagos por US$7,9 millones (unos $5.370.499.000) y US$5 millones (en torno a los $3.399.050.000) respectivamente, lo que da un total de 288 entidades empresariales regionales que recibieron en conjunto US$12,9 millones (es decir, $8.769.549.0000).

Con todo, es innegable que la sola repercusión en términos de empleabilidad y monetaria están a la vista, algo de lo cual dan fe tres empresas que encarnan esta realidad.

Inversiones significativas

Una de ellas es Maestranza Vojnovic -ubicada en Juan Williams Nº07450, sector Río Seco-, especializada en tornería y soldaduras, cuyo gerente, Bozidar Vojnovic, reconoció que este ha sido uno de los años más complejos –de los 60 de existencia de la firma- desde que inició hace cinco, tratos comerciales con Mina Invierno. “Nuestra labor se inició en virtud del mantenimiento de las palas con que se cargan los camiones. En una primera instancia y como los equipos eran nuevos no requerían mayores revisiones, pero luego con la demanda de mayor trabajo, las palas comenzaron a romperse mucho y nos buscaron para reparar los componentes. Para hacerse una idea, cada una tiene un peso de unas 50 toneladas y sus dimensiones son de seis metros de ancho por cuatro de alto. Entonces, la programación consistía en atender un componente por mes, lo que nos daba una especie de continuidad. Si fallaba una, se reparaba y reemplazaba. Pero con todo lo que está pasando, debimos parar todo el movimiento porque no hay tareas para el traslado de estéril”, dijo.

A consecuencia de ello, Vojnovic remarcó que se han visto afectadas las expectativas de las 35 personas que componen su equipo y por cierto, la empresa en sí. “Para efectuar esas reparaciones, comprábamos muchos materiales, desde soldaduras y planchas, hasta ropa de seguridad, entre otros elementos, lo que representaba gastos de al menos US$1.200.000 en pagos a proveedores relacionados con la minera (equivalente a $815.772.000). Y si a esta situación agregamos que teníamos alianzas comerciales con empresas regionales que nos suministraban estos insumos, podemos ver que el daño es mucho más amplio.

“Hay inversiones cuantiosas asociadas a todo este proceso y este panorama nos provoca un tremendo daño económico y anímico. Mis trabajadores están muy afectados. Todo se ve incierto”, explicó.

Situación insostenible

Igual sensación manifestó el administrador de Contratos de Constructora Montex, Miguel Montecinos González. “Nosotros prestamos servicios a Mina Invierno desde hace cinco años y somos alrededor de 30 personas. Nuestra labor encomendada tiene que ver con verificar el estado de las piscinas donde la minera debe devolver las aguas a los cursos naturales, una vez que culmina el proceso minero. No obstante, el cierre momentáneo de algunas operaciones nos ha afectado demasiado, porque los trabajos que ejecutamos se hacen directamente en las operaciones de la mina. Es más, ya dejamos de trabajar con la empresa hace un mes y medio”.

Con impotencia, el ejecutivo advierte que es de sumo delicado ver que además de su empresa, se ven afectados también sus respectivos proveedores. “Hemos tratado de aguantar un poco pero la verdad es que esto es como cuando se desborda un río, porque hay momentos en que la situación se hace insostenible. De hecho, hemos debido llevar adelante un plan de desvinculación de nuestra gente. Tenemos soldadores, mecánicos, que es mano de obra externa a las soluciones que desarrollamos y lamentablemente ellos también quedaron sin trabajo, porque no podemos generar nuevos puestos. Si en un momento llegamos a tener un funcionamiento del 100%, ahora vamos a operar al 25%”.

Asumiendo riesgos

Quien también tiene ante sí el fantasma de la desazón es el gerente general de Transportes Transsur, José Ojeda Muñoz, ligado a la prestación de servicios a Mina Invierno desde 2006, aunque claro está, en un inicio lo hizo a través de otro. “Tuvimos contacto con la compañía cuando se iniciaban los sondajes, aproximadamente en octubre de ese año, luego de lo cual en enero de 2007 significó que llegásemos hasta la estancia Anita Beatriz, brindando a la empresa servicios de alimentación, jardinería, arreglo de pasos libres, cercos apoyo logístico en compra de insumos y materiales, además de abastecimiento en general. Por ese entonces, éramos seis personas y usábamos vehículos del tipo Hyundai Porter. Tiempo después, cuando se adjudicaron Mina Invierno Cañadón, como en junio de 2010, nos solicitaron hacernos cargo de las dos estancias. Y como se realizaban las tareas para dotar al sector de instalaciones y el puerto, dábamos alimentación a todo ese personal. Llegué a tener 80 funcionarios a cargo”, señaló.

Hasta ahí, todo iba bien, aunque luego las cosas comenzaron a cambiar en varios sentidos, según Ojeda. “En 2012, cuando empezó la faena propiamente tal de extracción, licitaron el transporte interno de personal de la minera, con minibuses 4×4. Me quedé con ella como en septiembre u octubre de ese año y se tomó la decisión de crear la actual empresa  Transsur –sumando otros 28 empleos-, que operó en paralelo a Alimsur. Esta última finalmente dejó de prestar servicios directos a la minera en octubre de 2013, cuando hizo su entrada Sodexo. Después en 2016, vivimos el escenario de baja internacional en el precio del carbón”, indica.

A recordar, por aquél entonces Mina Invierno desvinculó a 50 personas, lo que representaba el 9,4% del total de 530 personas que conformaban la dotación de una empresa que se vio obligada a rebajar sus proyecciones de producción de carbón a 2,3 millones de toneladas. “Ahora el panorama es otro –restricción a las tronaduras- pero ha generado también un fuerte impacto. Tuve que desvincular al 50% del personal de Transsur y de las siete van que llegamos a tener, se están usando tres. El problema es cuando uno tiene compromisos financieros también. Por ejemplo, compré dos van y viene otra en camino con la esperanza que esto se revierta. Son decisiones que se toman y ahora debo afrontar el riesgo asumido. Habrá que ver cómo cubrir esos gastos”, remarcó Ojeda.