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Mauricio Alejo Chacón Hernández, centinela del parque natural Karukinka

Por La Prensa Austral sábado 21 de mayo del 2016

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“La educación es una de las mejores herramientas para realizar la conservación del medioambiente”

“Una de las mejores herramientas para realizar la conservación del medioambiente es la educación”

– Con once años al servicio de la naturaleza y el medioambiente, actualmente se desempeña como jefe de los guardaparques comandando las labores destinadas a la conservación de la biodiversidad del espacio natural. A su vez, no se arrepiente de haber dejado su trabajo en Punta Arenas, y espera que el resultado de sus quehaceres puedan favorecer en el futuro a las próximas generaciones. / BAJADA

“La mejor anécdota es llegar de un lugar con una mentalidad que creías que estaba definida y después te das cuenta de que habías estado equivocado durante mucho tiempo”, precisa Chacón

La principal complicación que atañe al grupo de cuidadores tiene que ver con la situación de aislamiento y el funcionamiento de las comunicaciones, escenario que se dificulta normalmente en temporada invernal

A un poco más de cuatro horas al sur de Isla Grande de Tierra del Fuego desde Bahía Chilota, lugar donde recala la barcaza que zarpa desde Punta Arenas hacia Porvenir, bordeando la Bahía Inútil y adentrándose en los frondosos y bermejos bosques subantárticos de lenga y ñirre que con ayuda de los gráciles rayos solares matizan desde un plano aéreo una gran extensión del territorio en época otoñal, se localiza el parque natural Karukinka (de origen selknam que significa “nuestra tierra”), una vasta superficie que abarca aproximadamente 300 mil hectáreas destinadas a la conservación de la biodiversidad ecosistémica.

Rodeado por los diversos parajes en los que predomina la flora y la fauna por sobre la humanidad, un denodado grupo de siete guardaparques pertenecientes a la organización no gubernamental Wildlife Conservation Society (WCS) mantiene la ardua labor de llevar a cabo todos los días las diversas tareas que implican haber escogido libremente una función comprometida con la preservación del medio ambiente y la naturaleza, que comprende desde cocinar, cortar leña y confeccionar señalética para los senderos, hasta contribuir con apoyo en trabajos de monitoreos e investigación.

Es desde el Lote 12, sector de Vicuña, el lugar estratégico donde opera el septeto de guardaparques, cuyo jefe es Mauricio Alejo Chacón Hernández, un ex constructor que trabajó de soldador calificado para la empresa SalfaCorp, en Punta Arenas, y que actualmente es el encargado del manejo del parque, la atención a público y la reparación de todo lo que haya que arreglar. Nacido y criado en Villa Cameron, en la provincia de Tierra del Fuego, decidió volver a su territorio natal dedicando los últimos once años de su vida a resguardar y a proteger los surtidos ecosistemas que nacen y se nutren de importantes turberas, extensas estepas, algunas costas, matorrales y macizos, que abundan en la aislada zona austral de Chile. Asimismo, de traspasar sus conocimientos hacia algunos jóvenes que de igual forma optaron por quedarse.

“Nosotros como guardaparques hemos ido evolucionando. Cuando llegamos, más que guardaparques éramos cuidadores que nos preocupábamos de mantener el parque en las mejores condiciones posibles. Después, llegó nuestra jefa, que es Bárbara Saavedra y nos dio la otra visión del lugar, por lo que empezamos a ser un poco de uso público, preparando senderos, abriendo rutas y mejorando lo que teníamos para hacer un poco de atención a las personas que quisiesen venir, y ahí hemos ido estudiando, haciendo cosas y la misma organización nos va educando cada vez más en trato a las personas, en vegetación, en investigación, entre otras cosas”, relata.

Igualmente, afirma que apenas tuvo la oportunidad de regresar a la isla, no dudó en enviar sus datos para trabajar en la zona, encontrándose con la posibilidad de formar parte del naciente equipo que se comenzaba a afiatar. Y la principal motivación él la define en una sola palabra: “tranquilidad”.

“Llegué por un aviso y me presenté con currículum porque quería cambiar un poco de aire, estaba medio saturado del trabajo de la construcción y quería hacer otra cosa. Fui a una entrevista el 3 o 4 de enero de 2005 y me contrataron el día 6, quería estar a lo mucho por seis meses y ya llevo 11 años. Acá puedo hacer lo que me gusta, no hay ninguna presión, no existe nada de lo que realmente hay en otros trabajos. Aquí la presión se la impone uno para lograr sus cometidos, pero no es una presión externa, que te están diciendo que estás atrasado o que algo no está bien. Acá realizamos nuestro trabajo y por lo general siempre nos queda bien”, especifica Chacón, que haciendo una pausa, coloca un trozo de leña en la cocina que calefacciona durante todo el día el espacio común en el que comparten sus alimentos los cuidadores.

-¿Alguna anécdota en especial que destaque?

-(Entre risas) “Hay muchas, pero la mejor anécdota es llegar de un lugar con una mentalidad que creías que estaba definida y después te das cuenta de que habías estado equivocado durante mucho tiempo”.

De frío, aislamiento y otras complicaciones

Mauricio vive junto a Francisca Farías, otra guardaparque que conoció allá y con quien en septiembre cumple cinco años de relación de pareja. “Tuve la suerte de que la encontré acá, hacemos lo mismo y nos gusta trabajar en esto, vivimos todo el año juntos en roles de trabajo y en la casa”.

En el ámbito personal, el tener que vivir gran parte del año en un lugar donde la temperatura media en invierno alcanza los cero grados no es una limitante para él, aunque sí una dificultad que poco a poco se ha ido controlando en conjunto con sus compañeros.

“Yo me crecí en la isla, llevo once años en Karukinka y ya estamos acostumbrados al frío. Sabemos que hay que en esta fecha hay que empezar a traer la ropa de abrigo, que se nos congela el agua y que tenemos que sacar agua de un pozo. El invierno nos complica todo, hay poca luz, mucho frío, problemas de agua y hielo, todo es más complicado”, manifiesta.

No obstante, las principales barreras que desde siempre han aquejado al grupo tienen que ver con la situación de aislamiento y el funcionamiento de las comunicaciones desde el parque hacia la oficina en Punta Arenas y viceversa, escenario que se entorpece normalmente entre junio y septiembre.

“Estamos en un lugar que si bien tenemos Internet y una telefonía de muy baja velocidad, en invierno sufrimos el doble por esto. No tenemos comunicaciones y cuesta mucho salir y volver de Punta Arenas, porque como hacemos roles de repente me toca irme un día sábado y no se puede porque hay nieve o porque no han limpiado el camino, por lo tanto hay que quedarse uno o dos días más. En verano se nos mejora todo”.

Más allá de las referidas problemáticas, en el área donde se aposentan cuentan con una casa de guardaparques, una hogar de visitas, una cocina-comedor, un contenedor con dos habitaciones para los cuidadores y un taller con herramientas. Además, disponen de un generador que funciona en temporada alta, de 19 a 23 horas, mientras que el agua pasa por un sistema de cloración y de ahí se va a los estanques, por lo que el líquido que se ingiere es completamente bebestible.

Según detalla el fueguino de azabache cabellera, la falta de colaboradores no es una urgencia que los aprobleme, ya que consigna que “hemos suplido bien el personal con la gente que tenemos aunque obviamente estamos pensando que en algún momento vamos a recibir más personas, pero también sabemos que hay mucha gente interesada en el voluntariado, que llegan generalmente en la temporada estival y se quedan un mes con nosotros, desarrollando la labor de guardaparques igual que nosotros, acompañándonos a todos los trabajos y eso es una buena ayuda”. No obstante, envía un mensaje a todos quienes estén interesados en unirse, integrar y complementar al grupo.

“Vengan y conozcan Karukinka, para que vean que se puede hacer conservación, que hay otras formas de vivir y que no necesariamente tenemos que seguir degradando lo que es de todos. A todo aquel que quiera venir a ayudarnos lo vamos a estar esperando”, enuncia.

Quehaceres y visión de conservación

“Levantarte todos los días temprano, desayunar, preocuparte de que haya leña y agua, que alguien cocine para el grupo, si vienen visitas hay que atenderlas, abrir senderos, revisar límites, enviar reportes a la ciudad. Es igual que una casa pero un poco más grande”, explica Chacón, precisando que como guardaparques no han tenido algún tipo de distinción u homenajes de entidades externas, sin embargo, señala que al interior de la organización se les reconoce constantemente la labor que ejecutan a diario a lo largo del año. “Todo el tiempo nos están apoyando y eso se demuestra con las mejoras que nos otorgan, como con nuevos uniformes y otras cosas”, recalca.

A su vez, es partidario de que se debería impartir a temprana edad una educación dirigida hacia la labor de conservación de la biodiversidad, para así poder inculcar en los hombres del mañana esta responsabilidad como una prioridad urgente.

“Creo que falta mucha ayuda, hay que empezar primero por educar, no sé si a la persona adulta, pero sí a los niños para que ellos les vayan tomando valor a las cosas que tenemos. La educación es una de las mejores herramientas que podemos tener para realizar la conservación del medioambiente. La educación te lleva a que después la gente vaya entendiendo lo importante que es la conservación hoy en día”, argumenta.

Hasta entonces, no piensa en desistir de su vigente trabajo. Tiene claro que aún queda mucho por hacer y mucho por enseñar a los próximos voluntarios que lleguen. Lo que en su presente está sembrando, desea que sus nietos y las siguientes generaciones puedan cosecharlo.

“Todo esto ha sido un aprendizaje diario porque yo venía de un área productiva y llegué a un lugar donde la producción no es lo que más importa, entonces ha sido ir aprendiendo día a día y después de un tiempo, y en mi caso once años, te das cuenta de lo importante que esta labor. Quiero que mis nietos algún día vean esto, que no se taló el bosque y que las cosas están como deben estar”, puntualizó.