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Médico psiquiatra Juan Vukusich, ante la fuga de un adolescente: “La Unidad de Corta Estadía es un hospital y no una cárcel”

Por La Prensa Austral miércoles 23 de noviembre del 2016

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Luego de que un joven de 14 años, quien mantiene varias causas penales, aprovechara un principio de incendio provocado por otra paciente para salir de la Unidad de Corta Estadía del Hospital Clínico donde se encontraba internado, el jefe de la Unidad de Psiquiatría del Servicio de Salud Magallanes, Juan Vukusich, indicó que si bien se están buscando medidas para dar una solución a esta situación, “no podemos garantizar que los chicos no se arranquen porque las medidas necesarias para hacerlo son muy represivas y este es un lugar de tratamiento”.

En este sentido, el especialista recordó que la Unidad de Corta Estadía es un servicio de hospitalización que permite el trabajo con niños que tienen problemas en su salud mental de cualquier tipo, ya sea por trastornos, ansiosos, depresivos, sicóticos o autismo, pero además de las distintas patologías psiquiátricas, se trabaja en la desintoxicación y muchos de estos chicos tienen problemas con la justicia.

“El juez de Familia determina la hospitalización en contra de la voluntad del chico. Entonces Carabineros o la PDI los encuentran y los llevan al Hospital Clínico para hospitalizarlos perentoriamente. En algunos casos esto resulta, porque se puede hacer un trabajo con ellos y los ayudamos a salir adelante, pero esa no es la realidad de todos los casos, cuando no es así la situación es muy compleja, porque los niños no quieren estar ahí y se ponen agresivos, rompen vidrios o cosas, agreden a los funcionarios y hacen lo posible por salir, lo que deteriora el clima interno”, reconoció el médico.

El profesional añadió que cada cierto tiempo estos jóvenes se ponen de acuerdo para burlar todas las posibilidades de vigilancia y fugarse, siendo difícil mantener a un adolescente con alguna dificultad conductual que no quiere estar en ese lugar hospitalizado. En ese sentido los funcionarios hacen los esfuerzos por vincularse y darles una oportunidad, por mostrarles que es posible estar mejor, pero no siempre resulta.

“A veces, los chicos lo toman como un espacio carcelario para estar encerrado, donde se los obliga a hacer un tratamiento que ellos no quieren y se complica. El problema es que en Punta Arenas, el único lugar al que tienen acceso los jueces para apoyar a los chicos que no pueden vivir con sus padres o que están en una condición de riesgo, es a la Unidad de Corta Estadía, no hay otro espacio, y este servicio no reúne las características para acoger a gente que no quiere estar ahí, porque es un hospital y no una cárcel”, insistió el profesional, quien asegura que en la mayoría de las veces da resultado.