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Merecido homenaje recibió el doctor Amarales

Por La Prensa Austral domingo 4 de octubre del 2015
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Un emotivo y merecido homenaje recibió el viernes último el doctor Jorge Amarales Aspinall, en el marco de la celebración del Día del Hospital. En razón de sus muchos méritos, desde ahora el Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Clínico de Magallanes llevará su nombre.
Rodeado de sus seres queridos, antiguos médicos, funcionarios del principal centro asistencial y del propio intendente regional, doctor Jorge Flies, un ambiente colmado de nostalgia y recuerdos invadió el auditorio, mientras el médico gíneco obstetra Tomás Radonich Morrison, leía una reseña que resumió la vida y obra del doctor Amarales.
“En este día tan especial hemos querido homenajear a un médico que ha dejado huella en la memoria de miles de familias magallánicas al traer directamente o bajo su responsabilidad a más de 10.000 nuevos hijos de esta tierra, a alguien que se enamoró de una mujer magallánica y que por amor a esta tierra vino a devolver, inicialmente por 6 años, todo el cariño recibido y se quedó hasta hoy, legando sus conocimientos y sus destrezas médico quirúrgicas a mucho de los nuevos gíneco obstetras que fuimos llegando”, destacó Radonich.
Enseguida añadió, que siempre estuvo atento y presto a colaborar cuando aparecía una emergencia y se requería de una mayor experiencia para resolver el caso, sin discriminaciones de ningún tipo ni hacia colegas ni hacia pacientes. Con una capacidad de trabajo increíble, finalmente se acoge a retiro después de muchos años de entrega humana y profesional.
La siguiente es la reseña íntegra pronunciada durante el homenaje:
Nació el 21 de octubre de 1923 en la ciudad de Valparaíso. Sus padres fueron doña Clementina Aspinall Guzmán, matrona y Don Orfilio Amarales Faúndez, practicante y suboficial mayor de la Armada. Tuvo cinco hermanos.
Cursó sus estudios de Preparatoria en la Escuela N°17 de Playa Ancha.
El 18 de noviembre de 1937 llega a Punta Arenas junto a su familia cuando su padre es trasladado por razones de trabajo. Viaja en el transporte Abtao (llamado la Palmatoria por su alta chimenea), buque de la Armada de Chile.
En Punta Arenas realiza sus estudios de Humanidades en el Liceo de Hombres a partir de 1938, destacándose también en el plano deportivo ya que fue integrante de las selecciones de básquetbol y atletismo del liceo.
Pero no todo es estudio, también dedica su tiempo a otras actividades recreativas junto a sus infaltables amigos.
Rinde su bachillerato en diciembre de 1943 ingresando a la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile en 1944. Aquí se le ve junto a amigos en los viajes que se hacían en barco.
Realizó su internado en el Hospital Salvador teniendo entre sus profesores a grandes maestros de la medicina chilena, tales como el Dr. Hernán Alessandri Rodríguez y el Dr. Amesti.
Se casó con Lidia Osorio
En enero de 1951 contrajo matrimonio con Lidia Osorio Perich, magallánica, profesora de Matemática y Física. De esta unión nacerán 5 hijos.
En noviembre de 1951 se tituló de Médico Cirujano.
Su formación en Gíneco Obstetricia la realizó en la Maternidad A.C. Sanhueza, a cargo del Dr. Carlos Ramírez Bravo entre los años 1952 y 1956. Entre los años 1956 y 1958 desempeñó sus funciones en la Maternidad del Hospital San Juan de Dios a cargo del profesor Arturo Albertz.
En 1958 ganó el concurso para el cargo de Residente Titular de Obstetricia del Hospital San Borja, siendo su jefe el profesor Raúl García Valenzuela.
En 1960 ganó por concurso el cargo de jefe del Servicio de Maternidad del Hospital Regional de Punta Arenas, por lo cual se trasladó a esta ciudad junto a su familia.
Escribió crónicas acerca de la medicina en Magallanes que conoció muy de cerca por la actividad de sus padres, ambos relacionados al ámbito de la salud. Es así que nos relata:
“Los hospitales Regional y Naval se encontraban juntos, (en la Diagonal Don Bosco). En ese entonces el Hospital Regional se llamaba Hospital de Asistencia Social. Existía un solo médico residente. Vivía en una casa entregada especialmente por el servicio y que estaba ubicada en calle Progreso (Croacia).
El primer residente que recuerda fue el Dr. Marcos Chamorro  Cid. Posteriormente lo reemplazó el Dr. Víctor Fernández Villa.
Ambos hospitales se comunicaban por un patio interior. En esa época, pese a ser liceano tuve la suerte de conocer a todos los médicos de Magallanes. Eso fue posible porque mi padre era practicante jefe del Hospital Naval. Teníamos una vivienda en el mismo hospital otorgada por el servicio. Mi madre era matrona del Hospital de Asistencia Social.
Cirugías limitadas
Las intervenciones quirúrgicas eran bastante limitadas. No existía médico anestesista ni máquinas de anestesia. Para ese menester se usaba un pequeño aparato llamado Ombredanne. Como anestesia se usaba éter y cloroformo.
Las anestesias eran suministradas por personal paramédico, enfermeras, matronas, auxiliares y en especial por Sor Vicenta, una monja excepcional.
Hay que resaltar el papel que jugó en la marcha del hospital la comunidad religiosa, dirigida por Sor Teresa, quien manejaba el servicio con gran talento.
De las religiosas de la comunidad destacaban especialmente dos:
Primero: Sor Vicenta a quien nunca me cansaré de nombrar. Daba unas anestesias estupendas; nunca se le complicaban las pacientes. Además, era jefa del Banco de Sangre.
Segundo: Sor María. Desde que la conocí la vi hacer turnos de noche todos los días del año (incluidos sábados y domingos). De su ingenuidad se aprovechaban algunos médicos y funcionarios del servicio para hacerle bromas pesadas.
En el año 1952 el Hospital Regional se trasladó a su nuevo edificio en calle Angamos. La casa del residente fue trasladada al pasaje que queda detrás del hospital y que lleva el nombre de Víctor Fernández Villa.
Durante los años 70 se hizo la ampliación que todos conocemos (la torre de 5 pisos).
En 1960 tras ganar un concurso nacional me correspondió hacerme cargo del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Regional, cargo que hasta esa fecha era ocupado por un cirujano general. Como cirujano era excelente, pero de obstetricia no tenía la menor idea.
La obstetricia la ejercían exclusivamente las matronas que tenían una excelente preparación profesional. Cuando se presentaban complicaciones las pacientes eran operadas por el cirujano de turno. Por supuesto que todas esas pacientes terminaban en cesárea.
Enfrentado a esta situación al día siguiente pedí una entrevista con el Dr. Agustín Etchevarne, a la sazón director del Hospital. Le informé que desde ese momento me hacía cargo de la maternidad las 24 horas del día.
Al poco tiempo llegaron refuerzos: los doctores Manuel Alvarez Rodríguez y Oscar Navarro Pérez, ambos post becados de Obstetricia con excelente formación. Con la ayuda de ellos y gracias a su lealtad, a su calidad y a su solidaridad pudimos hacer funcionar la Maternidad como corresponde. Por varios años los tres cubrimos los turnos de Maternidad durante las 24 horas, todos los días de la semana, sin percibir ninguna remuneración extra.
Durante mi gestión tuvimos la suerte de ser visitados por los doctores Raúl García Valenzuela y Luis Tisné, ambos profesores eméritos de la obstetricia Latinoamericana. Al ver el funcionamiento de nuestra maternidad se mostraron totalmente satisfechos y declararon que nuestro servicio estaba al mismo nivel que las mejores maternidades de Santiago.
Fue el responsable de quitar la cirugía  ginecológica a los cirujanos, al comenzar a realizar cirugía por vía vaginal y después tomar toda la cirugía del ámbito ginecológico.
Fue uno de los precursores junto al Dr. Etchevarne de crear una Policlínica en la Población 18 de Septiembre que se mantiene hasta el día de hoy.
También participó en las rondas médicas de especialistas a Puerto Natales, que se hacían con bastante frecuencia entre los días viernes a domingo.
El 16 de septiembre de 1965 ingresó al Hospital de las Fuerzas Armadas donde se desempeñó como jefe de la Maternidad hasta su retiro el 1 de marzo de 1989.
Fue pionero en la ecografía; se formó en Valencia durante 2 ó 3 meses con el profesor Bonilla. Nunca estuvo de acuerdo en hacer la mamo sin recibir una formación estructurada y seria primero. Llevaba las pacientes del hospital para hacer ecografías sin costo en su consulta.
Septiembre de 1973
Fue jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Regional desde su llegada el año 1960 hasta el 11 de septiembre de 1973, momento en que fue removido de su cargo (cosa que no ocurrió con su jefatura en el Hospital Naval, como ya se mencionó).
Se mantuvo en el cargo de 22 horas como gíneco obstetra en la Maternidad del Hospital Regional hasta su jubilación en diciembre de 1989.
Por su permanente interés en participar en las políticas de promoción de la salud de la mujer, entre 1966 y 1970 desempeñó el cargo de vicepresidente nacional de APROFA.
En lo social también tuvo el Dr. Jorge Amarales una destacada participación, sobresaliendo su espíritu entusiasta y multifacético. Entre otros cargos que desempeñó se pueden nombrar:
– Presidente de la Asociación de Fútbol de Magallanes entre 1961 y 1964.
– Presidente de la Asociación de Básquetbol de Magallanes entre 1964 y 1966.
– Director del Festival Folclórico de la Patagonia el año 1970.
– Presidente del Colegio Médico Regional Punta Arenas entre 1990 y 1993.
Gracias a sus méritos humanos y profesionales fue designado Ciudadano Ilustre de la Región el año 2005.
Sus grandes amores:
Su familia.
La  gíneco obstetricia.
– Los amigos de toda una vida.
– La camiseta azul de la Universidad de Chile.